La congruencia
La Real Academia Española en una de sus acepciones define congruencia como coherencia. Hay otras, pero hoy quiero referirme a este significado.
La congruencia es entonces similar a la coherencia, a la sinceridad. Y esta se manifiesta cuando todo nuestro ser está alineado entre lo que decimos que somos y como actuamos. Entre lo que decimos que somos y cómo nos ven quienes nos miran. Esta sensación de congruencia entonces nace cuando sentimos que actuamos equilibradamente, y que todo nuestro ser va unido en el camino que hemos elegido recorrer. Siempre que las personas son congruentes tienen poder personal, y eso es piedra fundamental del liderazgo. No se puede ser líder si no se es coherente. Y ser coherente es ser creíble.
El ser congruente en nuestra vida trae indudables resultados, ya que sin duda que la congruencia aporta lo necesario para la dirección que llevamos, da una orientación clara a nuestras intenciones y permite entonces que todo nuestro yo se involucre al logro del objetivo. Nuestras creencias, nuestros sueños, nuestros deseos, nuestros anhelos se juntan y van produciendo esa energía interna necesaria para llegar a ese fin.
Cuando somos congruentes nuestras acciones hablan por sí mismas, y éstas son el reflejo de las palabras que pronunciamos. Somos congruentes cuando enseñamos con el ejemplo.
Asistimos en nuestros días a muchos ejemplos de lo contrario a la congruencia. Nos vemos invadidos diariamente por muchos ejemplos de ello. En aquellos que el ego es quien manda en el actuar es donde abunda la incongruencia. Y cuando son descubiertos estos actos aparecen las justificaciones. Cuando se actúa coherentemente hay una estrecha relación entre lo que se expresa verbalmente y lo que se hace, y el ejemplo se condice con el estilo de vida. Entonces, no es necesaria la justificación, porque no se cae en contradicciones. La incongruencia se detecta fácilmente, y no es necesario ser demasiado intuitivo para ello. Los políticos, debido a su exposición y escrutinio público permanentes, son los casos más patentes en los cuales podemos ver los niveles de congruencia. ¿Pero qué sucede con los votantes que ven que el político no es de fiar por su incongruencia y le siguen dando el voto? Simple, son ellos los incoherentes. Vale decir, los que no están actuando alineadamente entre lo que dicen o piensan y lo que hacen. Y cuando una sociedad llega a validar la incoherencia, siembra las semillas de un peligroso deterioro.
Cuando somos congruentes todo nuestro ser se alinea en pos del objetivo que nos hemos trazado, y todos los obstáculos se van allanando, y aparecen como por arte de magia todos los recursos necesarios para llevar a buen puerto nuestro cometido, así tome un buen tiempo el lograrlo.
Vivir congruentemente es un desafío mayor. Significa no rendirse ante la manipulación, ante la tentación material de llevar una vida aparentemente fácil, ya que más temprano que tarde esa incongruencia pasará la cuenta, y deberá equilibrarse nuevamente.
Somos incongruentes cuando trabajamos para ayudar a recuperar la salud a las personas pero bebemos o comemos en exceso, o fumamos.
Somos incongruentes cuando pretendemos ascender en donde trabajamos pero vemos como enemigos a clientes y compañeros.
Somos incongruentes cuando damos consejos pero no los practicamos nosotros.
Somos incongruentes cuando decimos a otros lo que deben hacer sin haberlo hecho nosotros antes.
Somos incongruentes cuando obligamos a otros a hacer lo que no haríamos nosotros.
Somos incongruentes cuando seguimos en el mismo trabajo aburrido sabiendo que somos infelices.
Somos incongruentes cuando mantenemos las mismas relaciones afectivas que nos producen tristeza y ansiedad y no hacemos nada por movernos de ahí.
Somos incongruentes cuando deseamos tener una posición de mayor responsabilidad en la empresa pero llegamos siempre tarde.
Somos congruentes cuando actuamos con amor, porque el amor es nuestra esencia.
Que Dios les bendiga.
Tan necesario ser prudente.
Que sea un espejo, la palabra y el acto.
Ops.
Abrazo+beso
(p+)
Luis
Buenísimo el artículo sobre la congruencia, una persona congruente eres tú.
Un abrazo
Sole
Ufff….la congruencia…la consecuencia…todo un tema. El resumen de todo lo que hacemos. El reflejo de nuestra honestidad y del amor que le ponemos a nuestras acciones.
Muchas veces, no sabemos distinguir si algo es bueno o malo en términos objetivos. Sin embargo, nos embarga el sentimiento de bondad o maldad en nuestras acciones según si hemos sido o no consecuentes o congruentes con nuestra formación, con nuestros valores, con lo que nos dice nuestra conciencia.
Es un ejercicio diario, permanente, muchas veces reflejo, pero muchas otras veces es un ejercicio racional donde se involucran mezquinos y acomodaticios cálculos personales, costos y beneficios cortoplacistas.
Ser consecuente y congruente señala siempre un camino evidente en las disyuntivas, pero pucha que es difícil seguirlo. Por eso, saber y poder conducirse con congruencia es un enorme valor.
una sola frase….
hacer lo que uno le gusta
=)
Muy bueno tu articulo, me hace reflexionar, y revizar mis actitudes pasadas, y me he dado cuenta que el no haber sido congruente me ha traido sufrimiento, y ese sufrimiento me indica que varias veces he perdido el camino. Gracias
Hola tio!, estuve leyendo un poco se sus articulos, son muy interesantes y la verdad que uno a veces busca muchas respuestas a cosas y es dificil encontrarlas, pero leyendo me pude dar cuenta que hay respuestas frente a nuestros ojos, pero hay que mirar un poco mas, muy buena su pagina ojala me siga mandando sus actualizaciones, chaus!
Viviana, la reflexión es la base del descubrimiento. Nos permite conectarnos con las preguntas que llevan a las respuestas que necesitamos.
Pero siento que es necesario ser compasivo cuando descubrimos lo que descubrimos, y acogernos, solidarizar con nosotros, tratarnos bien, porque lo que nos ha pasado ha sido parte de un aprendizaje, y ello es lo que en el fondo hemos venido a hacer al planeta. Ser compasivo también significa hacernos cariño, tratarnos bien, aunque sintamos que pudimos haberlo hecho mejor en el pasado. Eso nos ayuda a mantenernos en el presente.
Un beso y que Dios te bendiga
Javi, mi sobrina favorita, me alegra que andes de visita por este lado de vez en cuando. Eres un aliento fresco, renovador para mís días.
Te quiero mucho.
Un beso y que Dios te bendiga.
Marcelo, interesante lo de descubrir qué es bueno y qué es malo.
Eso nos lleva a un juicio. Y cuando definimos lo que es bueno definimos lo malo y viceversa. Pero, ¿podríamos saber lo que es bueno si no conocemos lo malo? ¿Y acaso los que hacen lo considerado malo no son maestros nuestros, no nos están enseñando?
Para que muriera Jesús hubo de existir Judas, el supuesto traidor, o sea, éste debió hacer de malo para un gran aprendizaje de la humanidad. ¿Podemos decir que era malo entonces? A lo mejor fue su muestra de amor, al sacrificarse en una misión que iba a rendir sus frutos mucho más adelante.
Gracias por andar por estos lados mi querido amigo.
Que Dios te bendiga
Sole, gracias por tus conceptos.
Siempre has sido un buen apoyo en el recorrido de mi camino.
Un abrazo y que Dios te bendiga
Lucho:
Buenas preguntas. Al vida siempre nos pone en situación de tener que tomar decisiones, para las cuales necesariamente hay que optar en base a juicios de bondad o maldad de nuestras acciones.
En lo personal, no me convence tu planteamiento en cuanto a que el bien se conoce en contraposición con el mal, en términos que para conocer el bien se debe conocer el mal, y viceversa.
Yo creo que la idea del bien, de la bondad de las acciones, se produce de manera natural, en nuestras almas. Todos sabemos qué es lo que debemos hacer. Es lo que se llama “conciencia”, esa vocecita interior, ese Pepe Grillo que, a veces con mayor, a veces con menor intensidad, pero invariablemente, siempre nos aconseja. A veces a gritos, a veces hablando, a veces susurrando.
Tu me hablas de Judas, a quien habría que agradecerle su “bondadosa maldad” de permitir la pasión de Cristo. Y desde esa lógica, toda maldad sería bondadosa, porque nos permitiría conocer el mal y por contraposición el bien. No estoy de acuerdo.
Adán y Eva sabían de la existencia del mal, pero no conocían el mal. Por el contrario, ellos sí conocían el bien…vivían “en” el bien. Sabían cual era la acción buena, y sin embargo tomaron la opción contraria. Desde ahí arranca el mal. Si no existiera el mal en la humanidad, todavía estaríamos disfrutando del Jardín del Edén.
Por eso, para diferenciar entre bien y mal no necesitábamos ni de la manzana ni de Judas ni nada ni nadie. Sólo necesitamos actuar como indica la conciencia. Actuar con “congruencia”.
Eso no más. Saludos!!!
Vaya, tengo una exposición mañana de la congruencia, y estaba un tanto asustado, elegi este tema porque una amiga me lo recomendo, ahora me doy cuenta que e sido un estupido, tengo este mensaje como aliento para mejorar, y ayudar al resto en lo mismo, gracias, eres muy sabio, en fin, eso es lo que queria decirte, dare lo mejor de mi, adios
Atte: Ricardo Botto G.
Ricardo, no creo que seas nada de estúpido, creo que eres precisamente al revés.
Un poco de tratarte bien te hará mucho mejor que tratarte mal. Puede que nos cueste descubrir lo que necesitamos saber -o rememorar-, pero durante ese tiempo hemos estado en otro aprendizaje que será útil para lo que queda de nuestra vida.
Si das lo mejor de tí recibirás lo mejor de los otros, del mundo y del universo todo. Es una buena elección. La mejor.
Que Dios te bendiga, y que te vaya muy bien en la exposición que harás.
gracias , busque el significado y en este sitio me quedo mas que claro .
buenas tardes !!!
Me pareció congruente escoger el titulo del artículo para hacer una pregunta, la que me inquieta por experinecias cercanas ¿tú sabes a qué se deben los derrames, accidentes vasculares y en fermedades al corazón, presión arterial alta?…yo sé que las respuestas te las asocian al estrés emocional, la alimentación, etc. sin embargo, creo que es solo una parte…
Cordialmente, Molly
Molly, reitero que no creo que las enfermedades como las que mencionas, ni otras, tengan relación con la alimentación. La medicina occidental ha basado su análisis de causas en lo que entra por la boca, es decir, en algo material que se puede ver, medir, degustar, pero es un asunto fácil. Es cierto que cuando la enfermedad se desata la alimentación produce más o menos alteraciones en el síntoma lo que lo hace recrudecer o disminuir, pero no es ese alimento o alimentos lo que desató la enfermedad. Eso ha movido siempre a equivocación sobre la causalidad.
Ahora bien, ya que mencionas el estrés emocional debo decir que también las emociones son parte importante en la producción de la enfermedad. No me gusta la palabra estrés, que es muy manoseada y funciona como bolsillo de payaso, es decir, algún lugar donde cabe todo y de todo, y que se va usando en forma cada vez más irresponsable y sin poder definir qué es lo que es. La palabra estrés ahora ya es usada por el gremio médico para explicarse -sin dar por cierto explicaciones claras- las causas de la enfermedad. Pero las emociones, especialmente las producidas por los conflictos de larga data de las gentes, son parte importante de las causas.
Ahora bien, hay otras causas además de las emocionales, y que tienen que ver con fenómenos como las posesiones espirituales, que pueden causar verdaderos estragos a nivel de lo que llaman la “salud mental”, o también con las abducciones de los extraterrestres, que sumen a las gentes en procesos de desequilibrios muy profundos, y que he explicado en algunos artículos.
La medicina occidental no está ni cerca de saber las causas de la enfermedad, y mientras se siga endiosando al famoso método científico -asimilándolo a la seriedad, consistencia y responsabilidad- que necesita pesar, medir, tocar y ver no podrá acercarse a la sanación de las gentes.
Entonces, estoy de acuerdo en lo que planteas, es sólo una parte…
De acuerdo, a lo que me refería que son las explicaciones que te dan, pero mi interés tiene que ver con las otras explicaciones que de alguna manera me das algunas claridades….ciertamente, las explicaciones que te dan lo médicos siempre lo relacionan con el estress y la alimentación, cosa que la utilizan como explicación para todo y te llenan de exámenes y remedios, pero el problema sigue ahí…de ahí mi pregunta.
Gracias por la prontitud de tu respuesta, siempre eres muy amable.
Cada día que pasa voy entendiendo más y más a Sócrates, ese gran maestro, que decía que no sabía nada.
Lo que me sucede es que cada vez que me encuentro con algo que comienza a explicar alguna causa de enfermedad aparecen otras, algunas muy difíciles de entender y mucho más complicadas de explicar y muchísimo más difíciles de creer para aquellos que viven desconectados de lo que está fuera de lo material y no pueden salir de la vorágine del mundo actual. Es verdad que el mundo no se puede parar para bajarse, como quería Mafalda, pero podemos detenernos nosotros y salir de la vorágine, para ver lo que no podemos ver.
Sin duda alguna que a medida que voy teniendo experiencias aparecen más y más cosas sorprendentes, como son las que menciono de los fenómenos de las posesiones y abducciones. La lista de consecuencias de estos fenómenos veo que se agranda con la comprensión de ellos, y me sorprendo cada día más. Pero en definitiva, solo sé que nada sé. Pero quiero aprender.
He escrito algo del corazón y del sistema circulatorio en este blog, en que hablo de estas anomalías: Colesterol, otro enemigo más; El amor, el corazón; La vida, la sangre, son de esos artículos. Creo que en ellos ahondo en lo que te preocupa sobre lo que me preguntas. Dáles una mirada y me avisas si te cuadran las explicaciones.
Gracias por tus palabras.
Que Dios te bendiga.