El karma
EL karma se puede conocer como la ley de causa y efecto. Esto quiere decir simplemente que cosechamos lo que sembramos. La dificultad de su comprensión estriba en el tiempo. Pero, el dato es que para el Alma el tiempo no existe. Todo es simultáneo. El alma es atemporal.
La palabra karma es de origen sánscrito y significa acción. En la actualidad la palabra karma está firmemente asociada a destino. Mas, su significado denota profundamente la explicación de lo que es el karma, sencillamente es la acción de equilibrar las actuaciones pasadas.
La vida en apariencia es injusta. Si la tomamos en el sentido occidental, vale decir como una vida finita, que va desde que nacemos hasta que morimos, no nos queda otra que apoyar ese juicio de injusticia. Si no lo cree basta con que observe sus circunstancias, sexo, raza, color, situación familiar, situación social, educación, inteligencia, belleza física, situación económica, destrezas, talentos, etc., etc., en fin, cualquier cosa que lo pueda distinguir de otro semejante, y compárela con otro ser humano que claramente tiene condiciones menos felices que la suya, y después compárela con otro ser humano que claramente tiene, también a su juicio, condiciones mucho más ventajosas que la suya. ¿A priori entonces, es justa la diferencia? Evidentemente que la respuesta es negativa. Sin embargo, cuando comprendemos que somos eternos, que lo que somos en verdad no muere nunca, que somos seres espirituales puros, y que vivimos experiencias terrenales de cuando en cuando, la vida se hace comprensiblemente justa, equilibrada. Comprendemos que si estamos en el planeta es para equilibrar acciones pasadas, para adquirir experiencia y conocer a Dios en todas las cosas, y que las circunstancias de nuestra vida no son más que las necesarias para poder hacer ese aprendizaje.
La comprensión occidental de finitud no es más que una comprensión pobre, débil, y de fácil conveniencia, como que a un cuerpo se le ha dado un alma, inexistente hasta ese momento, y que una vez terminada la vida se irá a algún lugar para siempre, hasta el final de los tiempos. Y lo que le tocó vivir, experimentar, aprender, ahí quedará. Entonces, a quién le toca una vida precaria evidentemente dirá que la vida es injusta y seguramente enjuiciará a Dios por ella y, es más, seguramente tendrá la necesidad de negar su existencia, argumentando que si existiera no podría permitir sufrimiento, enfermedad, maldad y cuanto hay de oscuro en la personalidad humana.
El karma es por tanto el concepto que habla del equilibrio de nuestras acciones anteriores. Lo normal es que no seamos capaces de recordar vidas anteriores en las cuales se generaron las causas de lo que hoy estamos viviendo o experimentando. Pero es necesario que tengamos en cuenta que apenas recordamos aspectos relevantes de nuestra actual vida, y con seguridad hemos relegado a lo más profundo de nuestra conciencia episodios tortuosos o traumáticos que hemos vivido en este paso por la Tierra, por lo que otras vidas sería muy difícil recordar.
Tengo la más profunda convicción de que además de vidas karmáticas en las cuales estamos equilibrando aquellos aspectos negativos que mostramos, o pagando por las acciones deleznables en que incurrimos, hay vidas de aprendizaje voluntarias, y ellas tienen relación con futuras donaciones que hará esa alma a la humanidad ya preparada para demostrar y expresar profundo amor, entrega y devoción por los demás seres humanos, en vidas de entrega absoluta. Me viene a la cabeza de inmediato un alma como la de Teresa de Calcuta, por ejemplo. Siempre he pensado que tuvo dos o tres vidas anteriores en las peores condiciones de marginalidad y sufrimiento físico antes de vivir la vida que hace poco terminó, en las cuales aprendió lo necesario para servir de gran ejemplo a la humanidad.
A veces no hace falta conocer lo que hicimos en el pasado. Basta la comprensión de que si estamos atravesando alguna experiencia en esta vida, en alguna situación, con alguna o algunas personas, es que estamos en el lugar preciso para aprender lo que debemos aprender, y necesitamos amarnos intensamente para seguir adelante con la vida. Debemos honrar el compromiso y seguir respirando, teniendo la certeza que ocurrirá todo lo que sea correcto para cada cual.
Nada más equivocado que pensar en el karma como algo pasivo y que no puede ser cambiado, vale decir que viene como el destino impreso en nuestra vida. Eso causa mucho temor en todos, pero no es así. Estamos en la vida para trabajar el karma precisamente, y se trabaja en forma activa. En todo momento podemos elegir hacer lo mejor, las buenas acciones, las que traen paz y felicidad a nosotros mismos y a nuestros semejantes. Eso es trabajar el karma. Y cuando hacemos cosas desinteresadamente por los otros, cuando hacemos servicio, limpiamos aún más karma. Eso es darnos a los otros, a nuestros semejantes.
Y el karma no hace sino equilibrar perfectamente las cosas. El karma es imparcial.
La vida entonces no tiene nada de injusta.
Que Dios te bendiga
MMMMMMMMMMMMMMMMM
mmmmmmmmm
Para el que no cree en vidas pasadas y el concepto que encierra la reencarnación simplemente el karma es una expresión rodeada de esoterismo envuelta en un misterio que no se animan a profundizar.
En ese sentido la visión que se tiene de la vida es reducida y cortoplacista. La vida es corta se dice habitualmente, entonces hay que lograr los propósitos planteados en los años estimados de vida que no son muchos.
¿Y si no se logran, qué sentido tiene entonces estar aquí….?
¿Qué pasa con el que se va en un accidente sin su voluntad…? ¿ es injusto que ello ocurra?, ó ¿ porqué vive n años un asesino encarcelado al que debe mantener la sociedad más encima?…en fin.
Las preguntas que podemos hacernos son miles y sin duda la visión cristiana es una opción de vida que responde a muchas pero no a todas, al menos la visión que nos han “querido mostrar” a lo largo de los 2000 años transcurridos de la venida de Cristo. Con el paso de los años se está “develando” la verdad, lento pero seguro. Ya se plantea que no somos los únicos en el Cosmos….lo que no implica creer o nó en Dios por supuesto.
En contraste con esta noción, la visión oriental amplía a otros conceptos el sentido de la vida terrenal y es, a mi juicio, una expresión más racional si queremos entender esto de vivir y morir. Es entendible entonces que mis acciones generan un movimiento insubstancial que me “traerá” consecuencias tarde o temprano. Es lo que genera mi pensamiento lo que posiblemente ocurrirá; otros dicen “soy el arquitecto de mi vida”, que es lo mismo pero dicho con más elegancia.
Así entonces las pillerías, la viveza criolla, los embaucadores, farsantes, ladrones y otras tantas acciones enmarcadas entre los actos más ruines del ser humano no están en el aire esperando la oportunidad de asomar: están estrechamente vinculadas al pensamiento y “ay de aquellos (as)” que creen ese es un modo de vida.
Por algo Cristo dijo “…el que a hierro mata a hierro muere…” y no es precisamente la venganza el sentimiento aquí involucrado. Toda acción genera una reacción aunque más parezca de la física mecánica esta cuestión.
De todo lo que expresas me sumo, en particular a que el servir no solo limpia el karma sino que complace plenamente. Allí siento y vivo realmente las palabras de Cristo en cuanto a que la vida es amor al prójimo dando sin esperar a cambio…..las dádivas llegarán por añadidura.
adc
Con respecto a trabajar el karma me sucede lo siguiente: Hay situaciones que vivo que son karmáticas, están ahí susurrándome al oído constantemente educando mi paciencia y tolerancia, cual maestro a su discípulo, pero sucede que sigue susurrando, y entonces me pregunto ¿aprendí o comprendí?; y luego digo: “no sigo más con esto, me hago a un lado” (de esa persona, lugar, empleo, etc) y comprendí que tenía dos opciones claras, seguir o salir de ahí…
… creo que algo aprendí.
Que Dios te bendiga, un abrazo.
Alfonso, gracias por tus valiosos aportes. Quiero notar que la viveza criolla no es patrimonio de los chilenos solamente. Conforme los reportes que tengo de personas que conozco de otros países en todas partes se cuecen habas. Claro que en algunas a calderadas, es verdad.
En fin, habrá llanto y crujir de dientes, dijo el maestro…
Un abrazo y que Dios te bendiga
Lucho
Joselo, interesante comprensión. Gracias por el aporte.
Un abrazo y que Dios te bendiga
Lucho
Leyendo este artículo confirmo que no estaba equivocada al creer que el Karma no termina en esta vida y me queda claro cuando dices “que el karma determina el equilibrio de nuestras acciones”.
Conozco a personas que fueron amigas mías que trataron de perjudicarme pero no lo lograron y al contrario he visto como fueron ellas las que salieron perjudicadas y se quedaron estancadas en los ámbitos personal o profesional.
Por mi parte seguiré tratando de hacer el bien en todo momento a todas las personas que se crucen en mi camino, aunque muchas veces sólo pueda escuharlas y decirles que estoy con ellas.
saludos
Berenice, gracias por pasar por este espacio.
Sin lugar a dudas el tema del karma es un asunto de mucha importancia en nuestra vida. Por ello es que es necesario comprender que la bondad debe ser una de las guías de nuestro actuar.
Y la comprensión del karma permite comprender que tenemos una causa para todo y que no existe entonces la injusticia, y que lo que debemos hacer es equilibrar lo necesario.
Que Dios te bendiga