En la garganta está situado uno de los centros energéticos del hombre como ser. Y tiene una importancia especial, ya que nos permite situarnos en nuestro espacio a través del lenguaje. En la garganta, tanto a las cuerdas vocales, tiene lugar el “lenguajear” del que habla Humberto Maturana, y que es lo que nos constituye como seres humanos.
La garganta nos permite expresar lo que somos, y por lo tanto la forma que nos colocamos en el mundo exterior.
Tiene también una importancia fundamental en la realización de nuestra creatividad, de nuestra libertad creativa, ya que nos permite expresar nuestros sueños y pedir lo que necesitamos.
Cuando existen problemas de pérdida de voz o de dificultad para hablar podemos pensar de inmediato en qué nos está sincerando, y buscar qué es lo que se nos está atragantando –atravesando en la garganta-, ya sea en una u otra dirección.
Puede ser que por estar afónicos no podamos decir lo que queremos decir, y no lo expresamos por temor a las consecuencias que ello tendría. Es aquí donde el consciente ahoga al inconsciente que pugna por salir a decir su verdad, y la garganta sufre las consecuencias de la represión. Por eso, la afonía, o los problemas de voz ronca o inaudible, dejan en evidencia una posible rabia reprimida. Las consecuencias de decir lo que tengo que decir pueden ser más dolorosas que lo que me sucede actualmente, y por lo tanto lo reprimo. Y como no lo puedo reprimir conscientemente, porque se me va a salir, lo hago de forma velada, y me pongo afónico. La manipulación del conflicto es evidente.
Es común este síntoma junto al resfrío. Es una muestra clara de la rabia de no poder alzar la voz, gritarle, al agresor, al causante de la pena, lo que es necesario decirle. Ya sea por temor a perder su cariño, el empleo, el respeto, o simplemente por incapacidad o falta de fuerza o voluntad frente a la persona que ha tomado nuestra energía –o se la hemos dado-, y tiene el poder sobre nosotros.
Como la enfermedad, como he dicho varias veces, es el transitar del alma y la personalidad por distintas y opuestas veredas, hay una interpretación adicional, y es la dificultad de aceptar el camino que se está llevando, vale decir aceptar el camino que la personalidad está recorriendo, por sentirse bien con las manifestaciones de ésta, al sentir internamente los problemas que se están incubando al expresar lo que se expresa verbalmente, tanto en la forma como en el fondo. Esto es porque el lenguaje es generativo, genera realidades, y si el alma no está en la línea que la personalidad va eligiendo puede entonces manifestarse de esta forma, de modo tal que se permita la persona un respiro, una pausa, para hacer la necesaria introspección.
En la dirección opuesta el mensaje es más fácil, porque interpreta con certeza la dificultad en «tragar» algo que nos ha pasado, especialmente algún fuerte trauma. Hemos sabido de muchos casos de personas que después de haber vivido hechos traumáticos han perdido momentáneamente la voz. Entonces, el mensaje puede ser dilucidado preguntándose ¿qué es lo que no quiero, o no puedo, admitir? Cuando la afonía va asociada a la dificultad de tragar, incluso la saliva, el recado del síntoma es más que evidente.
En estos días de invierno, de poca luz, con días cada vez más cortos, en que el frío se hace presente, se activa la memoria antigua del hombre, lo no consciente, y todo lo asociado al éste, lo detestable, lo aborrecible se despierta internamente. Se extraña la falta del calor del amor y se desata la falta de amor representada por el frío. Y se agrega un ingrediente más al desánimo y pena que nos ha consumido.
Las afonías, en ocasiones, como ya adelanté, se agregan al proceso del resfrío. Ya hablamos de éste en un artículo anterior. Puede verlo para mayor comprensión.
Entonces, si está afónico pregúntese por ejemplo:
¿Qué no puedo admitir o aceptar en este momento de mi vida?
¿Qué no me atrevo a decir por las consecuencias que ello puede traer, a qué consecuencias temo?
Recuerde que la enfermedad no es ninguna maldición y está ahí para enseñarnos lo que conscientemente no hemos querido aprender, y la afonía tiene mensajes muy claros. Cuando los logre revelar su mejoría será acelerada.
Que aprenda sobre su vida. Y recuerde que solamente los secretos se dicen en voz muy baja. Y algunos casi con voz inaudible.
Que Dios le bendiga.

buen texto, tendrá esto algún tipo de conexion con el asma, alergia y enfermedades siintomaticamente parecidas?
saludos cordiales luis!
ay, tanto que hay que meditar dióhmío!
mucho pensar, mucho, para que avance la cosa…
Cariñotes!!!!!
love u!!
(p+)
Bueno…si me pongo a reflexionar sobre mi afonia hace poco …diria que se muy bien el porque… Por suerte estoy conciente de ello…
Gracias por la informacion…ayuda mucho!
Cariños!
Francisca, bienvenida. Bueno, en lo que se parecen es en que las causas son emocionales. El asma tiene un significado diferente. He tenido experiencias, y he escuchado y leído de otras que muchas se resuelven cuando se reviven las emociones de hechos traumáticos del pasado, como por ejemplo, circulares de cordón, muertes por ahogamiento, estrangulamiento, ahorcamiento, u otros eventos que afecten la entrada de aire a los pulmones. Otro caso es la muerte en la hoguera, en que la persona antes de morir abrasada muere por asfixia. Las personas asmáticas pueden presentar problemas de equilibrio entre el dar y recibir, teniendo mucha dificultad para dar, tratando de mantener y no soltar, lo mismo que les sucede con el aire que tragan, que tienen dificultad en soltarlo, y por ende en desocupar espacio para recibir el nuevo.
La alergia, como la autoinmunes, -cáncer, lupus, artritis, esclerosis múltiple- son conflictos de larga data y de cierta profundidad, que se deben revisar, sacar a la luz y resolver, si es que tienen resolución, para sanar.
Espero haber comenzado a aclarar el tema.
Hay mucho que investigar al respecto para poder ubicarse frente a los síntomas y ayudar a resolver los conflictos asociados a ellos.
Gracias por tu pregunta, sirve para aprender.
Que Dios te bendiga
Angélica, agradezco de corazón tu posteo.
Lo importante con este tema de la interpretación de las causas de la enfermedad y este análisis analógico es que tenemos la posibilidad de encontrar la causa de lo que gatilla el proceso corporal que lleva a la sintomatología. De ese modo despertamos el sanador interno y le damos poder, el poder necesario para sanar, y no debemos recurrir a sustancias externas que alteran nuestro equilibrio, y además esconden el conflicto y entraban la posible solución. Somos cuerpo, mente, alma y espíritu, indisolubles, y lo que ocurre en uno afecta al otro. Por ello es que la reflexión es sanadora, especialmente de aquello que nos pasa y que nos desata las respuestas.
Lo importante es saber qué o quién forma parte del conflicto que desencadena las emociones, para así poder manejar el asunto y evitar las consecuencias futuras. Eso es todo un trabajo y requiere, repito una vez más, mucha valentía.
Que Dios te bendiga
Paloma, querida amiga, el secreto está en reflexionar. Esa es la clave. Si reflexionamos podemos ir más lejos y aprender. Eso es clave para avanzar, como dices.
Los barcos están hechos para navegar, y en aguas agitadas como son las de alta mar en ocasiones. Los barcos que se quedan anclados al reparo de la dársena, protegidos en la bahía, corren el riesgo serio de que se les pudra el fondo, que no se ve, y se hundan.
Un abrazo y que Dios te bendiga