Hemos visto que el anclarse al pasado nos pasa la cuenta en el cuerpo. El pasado está ahí y no cambiará jamás. Incluso ahora la reciente lectura del párrafo anterior ya es parte del pasado. Y eso no se puede cambiar. El pasado no se puede alterar. Está ahí y no se moverá. Lo único que puede alterarse es el efecto que puede tener en cada cual.
Y el pasado tiene una connotación bien interesante, y es que en él hemos aprendido todo lo que somos, lo que sabemos, lo que conocemos. Y entonces, lo que hace el pasado es condicionarnos a lo que conocimos. El pasado es el que nos hace buscar la seguridad en todo lo que emprendemos, porque hemos aprendido a buscar la seguridad, como consecuencia del miedo que tenemos al futuro, que es otro comportamiento aprendido. La vida se nos presenta siempre como una amenaza. Si queremos saber cómo somos debemos buscar nuestro pasado, para ver qué aprendimos en él, qué creencias tenemos y por qué las asumimos como verdades.
En el pasado aprendimos a ser como somos. Aprendimos a ser apegados, a no soltar. Las hemorroides son claramente un síntoma del apego por lo que tenemos, tanto es así que hacemos esfuerzos para no soltar. Y ello nos lleva al dolor agudo de sólo saber que habremos de soltar lo que llevamos. La avaricia es uno de los defectos principales que producen este estado de nuevo equilibrio, con la enfermedad.
El desapego por el contrario se basa en la incertidumbre total. Pero en la incertidumbre con fe. Con certeza que lo que necesitemos nos será provisto.
La incertidumbre es opuesta a la seguridad. Y, como hemos visto, la sociedad actual persigue le seguridad a cualquier precio -tanto es así que uno de sus símbolos es la sepultura en el Parque del Recuerdo, la que hay que comprar en vida. Pero lo que se persigue es la seguridad material. Y la persona que busca la seguridad se hace esclavo de la búsqueda, porque la seguridad no llega jamás, porque es basada en la conciencia de carencia, es decir, en la conciencia de que no alcanza para todos ni para todo, entonces aunque las alforjas estén a punto de descoserse se va a sentir inseguro, va a sentir que va a faltar mañana.
La seguridad es una ilusión. No existe. La búsqueda de la seguridad es un apego al pasado, a lo que aprendimos, a lo único que conocimos. Y he ahí que está lo que aprendimos, las creencias que tenemos y que nos condicionan. Y como estamos entonces en el pasado no podemos avanzar proyectándonos hacia el futuro. La seguridad es una ilusión. No existe. Pero paradójicamente nos esclaviza a lo que ya pasó.
Lo opuesto a la seguridad es la incertidumbre. Lo opuesto al apego es el desapego.
El desapego es libertad absoluta. Pero no la libertad del anárquico o del asceta. No es la libertad del desposeído ni la del marginal. Es la libertad del que crea, por el simple goce de crear. Es la libertad del que vive el presente haciendo el mañana, habiendo dejado atrás el pasado que a otros fuerza a repetir comportamientos gastados y resultados ya probados.
La seguridad busca que las cosas no se escapen de los cauces. La incertidumbre lleva a la aventura, a la creación, a la experimentación. Y eso alegra el espíritu.
La incertidumbre es experimentar la fe en Dios, en que todo lo que necesite me será provisto. Y es más, sabré que lo que me sea provisto es lo que necesito, aunque la provisión se vea a los ojos de alguno como esmirriada o escuálida.
Y cuando hablamos de desapego no solamente hablamos de cosas materiales. El desapego también tiene que ver con las relaciones.
El desapego no significa no poseer bienes. No, el desapego significa que no existe temor a no tener esas cosas mañana. Significa no depender de esas cosas, ni tampoco de esas personas, para poder desarrollar el potencial interno en el mundo, para poder ser feliz en la vida. Desapego es vencer el temor, y dejar que se desarrolle nuestra creatividad al máximo, para ir creando minuto a minuto el futuro, sin mirar hacia atrás, para no convertirnos en estatua de sal.
Ese estado de ánimo que se conoce como depresión, que es en realidad un conjunto de síntomas físicos que se manifiestan como consecuencia de ciertas emociones, principalmente la pena profunda, es la muestra más patente del apego, del miedo a perder, del miedo a soltar. Cuando comprendemos que nuestra provisión será todo lo abundante que pueda ser, conforme a cómo podamos abrir las alas de la fe, y que con su batir hará que se genere la creatividad que irá en aumento constante, habremos comenzado a vivir en el desapego. Quien sale de la depresión ha avanzado un escalón en el camino al desapego.
Deepak Chopra enuncia lo siguiente:
“Para adquirir cualquier cosa en el universo físico, debemos renunciar a nuestro apego a ella. Esto no significa que renunciemos a la intención de cumplir nuestro deseo. No renunciamos a la intención ni al deseo; renunciamos al interés por el resultado.
“Es grande el poder que se deriva de todo esto. Tan pronto como renunciamos al interés por el resultado, combinando al mismo tiempo la intención concentrada y el desapego, conseguimos lo que deseamos. Podemos conseguir cualquier cosa que deseemos a través del desapego, porque éste se basa en la confianza incuestionable en el poder del verdadero yo. El apego, en cambio, se basa en el temor y en la inseguridad –y la necesidad de sentir seguridad emana del desconocimiento del verdadero yo.”
Por eso, aprendamos que las posesiones a veces no son más que cadenas invisibles, pero apoyadas por facturas o escrituras en el conservador, que nos atan por el miedo a postes vivos firmemente enraizados en el suelo, que ha sido alimentado con el agua del temor. Vivamos la vida con alegría, que merece ser vivida. Creemos el futuro, que nos está esperando, con fe.
Podemos gozar el camino de ir hacia el futuro, sin tener la vista fija en la meta, sino que recorriéndolo con regocijo, disfrutando del paisaje, de sus gentes, de sus instantes. Podremos así ir aprovechando las oportunidades que se nos presentan para ser felices.
Disfrutemos el desapego.
Que Dios nos bendiga a todos.
Definitivamente vivir así es más entretenido y sano.
Diría yo, piola relajao suelto suave, jaja.
Cariñotes
(p+)
Interesante reflexión Luis, pero el desapego al final es un resultado del aprendizaje, del caer y volver a levantarse,
del sufrir y otra vez ser feliz……
Totalmente de acuerdo en que el pasado es historia, y por lo tanto” vivir cada dia como si fuera el primero”….frase rebuscada y muy usada pero con mucha lógica.
Cariños
Marlene, gracias por compartir lo que sientes. Así crecemos todos.
El pasado es historia, y es algo importante de reconocer, ya que no lo podemos cambiar. Solamente podemos aprender de él. Recuerda que todo lo que sabes hoy día lo aprendiste en el pasado, y puede ser hora que ese pasado devuelva la mano aprendiendo de él para construir un mejor futuro. Ese es un desafío.
Un abrazo y que Dios te bendiga
Paloma, gracias por tu sinceridad y espontaneidad.
Un abrazo y que Dios te bendiga.
muy interesante tu articulo, el desapego es fe positiva, nos hace mas felices, soltar el equipaje
Viviana, gracias por compartir.
Me gustó eso de soltar el equipaje. Eso es, el equipaje.
Un abrazo y que Dios te bendiga
desapegarse és todo una arte que tenemos de aprender.Solo conosco un libro que habla extensivamente del asunto(VENCA DESAPEGANDO-SE) devemos ler siempre.Voy dejar ñun simple exercicio:dentro de la relajacion, acuerdese que puede perder algo que mas estima y Ud. seguira vivo aun mais seguira tranquilo.Guarda ese pensamento todo el tiempo que fuera posible y dia tras dia vencera el medo de perder.Edith
Edith, gracias por tu comentario.
Así aprendemos todos algo más.
Que Dios te bendiga.
buscaba … en ese buscar , que en apariencia es un estado carencial porque en conciencia sé que hay , … hay quienes bendicen como en este post , y hay quienes damos gracias y obviamente nos llevamos este post a los tesoros , para que sean vívidos cada día , para aprender . para abrir los ojos destellantes y no cerrarlos ante otros destellos
muchas gracias
Pau
Paula, muchas gracias por tus palabras. Reconfortan y alientan. Y descubrimos que el camino lo transitamos muchos.
Que Dios te bendiga.
El miedo a la muerte, hace al presente carente de sentido.
El miedo a la vida hace al presente carente de emociones.
El miedo al miedo, hace a la vida una paradoja.
El miedo es por naturaleza una alarma.
No perder el miedo y aceptarlo como tal, hace a la vida una insertidumbre, que a pesar del peso que genera el desequilibrio de un sistema como el que vivimos, permite dar el salto hacia el presente, que, como ave en una rama, se posa y vive.
¨si despues de apaciguar un gran resentimiento, queda un resto de rencor, como podriamos estar contentos?, el sabio cumple con su obligación y no exige a los demas¨
Tao – Lao Tze.
El valor a lo dado, es el valor apegado. El apego al valor, es el apego.
No darle valor, sostiene lo dado, respeto y tolerancia, lo suetentan.
El ser agradecido es un camino de humildad.
Paz
Fe
Amor
La mente un estanque.
El alma un manantial.
La conciencia es amor.
Entre la paz y la fe, hay una clave, sobre la cual, se debe convivir.
Para calmar la mente, hay que aceptarse.
Para tener fe, hay que ser agradecido.
La conciencia siempre esta…
Ser o no ser, vivir o morir.
El no ser es el princio de todas las cosas.
Así pues, lo que es, sirve para ser usado y lo que no, cumple su función.
Salud.
Martín, gracias por pasar por aquí y comentar.
Salud para tí.
Que Dios te bendiga.
¿cuál es la diferencia entre desapego y desamor?
La diferencia básica es que el desapego es el acto constitutivo del amor: te doy la libertad por el amor que te tengo, para que seas lo que debes ser, sin que yo interfiera contigo. El desapego necesita el amor por el otro para realizarse. El desamor es el egoismo, el que quiere poseer, dominar, para satisfacerse en el control del otro. Y el desapego no significa que no pueda estar contigo ni gozar el recibir y dar amor, la reciprocidad, sino que significa solamente libertad.
El desapego puede aplicarse a todas las situaciones en la vida y no solamente a las personas. Lo podemos ver en situaciones, cosas materiales (casas, autos, hábitos, partidos políticos, gobiernos, clubes deportivos, etc.), afectos a personas (parejas, padres, hijos, etc.), afectos a ciudades, países, etc. En fin, el desapego que se hace con odio no es desapego, es solamente apartarse con mala onda, con malos sentimientos, con emociones negativas.
Menuda tarea el desapego. Pero libera. El desapego y la libertad van de la mano.
A veces las personas juzgan el desapego como una falta de compromiso, de cariño o de solidaridad. Nada más equivocado. El desapego parte por comprender que lo que sucede lo es para el bien mayor de cada cual, en que actúa la mano del Invisible, y es a Él a quien juzgamos cuando etiquetamos lo que sucede como malo o bueno. El desapego elimina las expectativas, pero hace gozar el camino, aunque los resultados sean inesperados. Como la vida misma.
Espero haber ayudado en algo a tu consulta.
Que Dios te bendiga.
Gracias… muy aclaratorio…
Saludos
Es interesante pero a veces el camino hacia el desapego resulta dificil.
Alexandra, gracias por tu comentario. Solamente a tu frase le quitaría el “a veces”. Aprender el desapego es todo un desafío.
Que Dios te bendiga.
Interesante reflexión.
Muchas gracias.
Que Dios te bendiga.
luis.en este caminar por la vida.mi gran deseo es evolucionar.mas ahora.pido a dios de todo corazon.obtener el desapego.eres un gran maestro.gracias. ximena.
Ximena, gracias por tus palabras. El desapego es una gran tarea, dura como la más, que requiere mucha fortaleza de espíritu.
Que Dios te bendiga.