La resiliencia o resciliencia es un término de la ingeniería, que se entiende como la capacidad que tienen los metales de volver a su condici
ón original después de haber sido sometidos a esfuerzos. A pesar de no estar en nuestro diccionario español es una palabra que ya circula ampliamente, especialmente en el dominio de la sicología y se la entiende como la capacidad de las personas para seguir adelante con su vida a pesar de los acontecimientos traumáticos, amenazadores, a pesar de las dificultades y de los temores del futuro. Sin duda que el concepto nos sitúa en varios aspectos necesarios para llevar la vida adelante, como son la perseverancia, resistencia, fortaleza, tolerancia, adaptabilidad, flexibilidad, confianza. Estas características permiten al ser humano tener la capacidad de transformar aquellos acontecimientos y situaciones adversas en factores estimulantes, para crear, para transformar, para crecer.
Los tiempos que vivimos son turbulentos y los cambios ya no solamente son ciertos y seguros que ocurrirán, sino que son cada vez más frecuentes en la vida de las personas. La velocidad, la vorágine de nuestra existencia sometida por la tecnología que reduce al tiempo a una variable más valiosa que el espíritu humano, nos trae a cada instante esos cambios profundos y radicales. El hombre busca y lucha a cada instante por la seguridad futura, y se proyecta al futuro en cada acción y palabra, pero como toda lucha –paradójicamente- es sistemáticamente perdida. Observe la lucha contra la enfermedad, contra la pobreza, contra cualquier cosa. En la lucha siempre se pierde.
Para las empresas la resiliencia les fuerza a inventar día a día, momento a momento, los modelos de negocios que permitan mantenerse activos y presentes en el mediano plazo. Normalmente se buscan gurúes que den recetas de cocina diarias basadas en el pasado para un futuro que será distinto, porque las mismas empresas lo harán diferente. ¿Funcionarán las recetas de horno de barro para la nueva tecnología? Los plazos de largo plazo ya son escasos y lo que entendíamos hace 20 años por el mediano plazo ha pasado a ser ya la base de proyección de largo plazo. El mundo se ha transformado en un lugar cada vez menos predecible, y lo será aún menos con el correr de los días, ya no hay nada seguro, y este desarrollo de las empresas y su mundo asociado de tecnología, marketing, moda, reducción de costos, imagen, disponibilidad, acceso y desechabilidad –puedo inventar algún termino yo también- pone a prueba el espíritu humano con cada segundo que pasa.
¿Cómo podemos ser resilientes entonces en este marco en el que nos desenvolvemos? Lo primero es entender claramente que como seres humanos que somos necesitamos de los seres queridos que están a nuestro lado. Esa es una red de apoyo, de la cual formamos parte como apoyados y apoyadores. Las personas estamos pasando por situaciones traumáticas, y no es raro encontrar un grupo familiar en que uno, al menos, de sus componentes esté experimentando dificultades laborales, financieras, vocacionales, de salud, o afectivas, entonces esta red pasa a ser parte importante de la recuperación de los equilibrios. ¿Somos capaces de pedir ayuda cuando la necesitamos? ¿Somos capaces de dar ayuda cuando nos la piden? Lo segundo es lograr tener la capacidad de comprender que cada cual ocupa un lugar importante en esta red, y que las crisis son todas superables, con mayor o menor velocidad, pero todas superables. La compresión de que todo va a pasar es un asunto importante. No digo que lo que pase no genere emociones como la pena, la rabia, la tristeza, el desánimo, sino que comprender que son naturales pero pasajeras. Habrá al cabo un nuevo equilibrio, y ese es el cambio que es necesario aceptar. No podemos detener el cambio y las situaciones adversas que suceden, pero podemos elegir la actitud ante ellos. Y las preguntas aquí son: ¿acostumbro a tratarme bien o me atormento y culpabilizo a cada instante?, ¿guardo la esperanza en que todo va a mejorar?, ¿confío en mis talentos y virtudes?
Cuando pasamos por situaciones desafiantes se nos presentan oportunidades de desarrollo, oportunidades de descubrirnos, de crecer, de conocer otras personas que nos abren los ojos acerca de nuestras virtudes y talentos, y al ir equilibrándose de nuevo la vida resulta un aumento de nuestro poder personal. Aceptar los cambios que se producen como consecuencia lógica de los desafíos de la vida es un paso importante.
Sin embargo, la resciliencia o resiliencia necesita no solamente de la voluntad de salir adelante, de continuar caminando, necesita de un ingrediente adicional, que es el gusto por la vida, que se manifiesta por la alegría de vivir. Ese gusto por la vida nos debe llevar a aceptarla con sus vicisitudes, con sus altos y bajos, con sus logros y retrocesos, con sus sumas y sus restas, para seguir entonces, aún en la tempestad. Mañana saldrá el sol otra vez, por el mismo lugar donde sale siempre, para todos.
Lo más probable es que después que atravesemos por aquella situación traumática, por aquella situación dolorosa quede una huella sino en el corazón en la frente, pero es necesario levantarla para ver el futuro que se presenta ante nuestros ojos. La resiliencia es un concepto de la ingeniería de los metales, que podemos aplicar en nosotros, los humanos.
Cuando sufrimos de problemas de articulaciones puede ser una señal de que nos falta flexibilidad, condición necesaria para ser rescilientes y poder seguir en la vuelta que da la Tierra. Y entonces, es conveniente observar cuáles son los cambios que no acepto y a los que no puedo amoldarme.
Ser rescilientes significa que debemos poseer una serie de atributos, que ya hemos nombrado, pero, reitero, el principal es el gusto por la vida. Déjese llevar por ella, por la alegría de vivir, sabiendo que mañana tendrá lo necesario para seguir en el camino de su misión en la vida, aquello que haciéndolo le hace ser feliz.
Que Dios les bendiga.
Lucho: felicitaciones por el artículo de la rescilencia,,, en el fondo depende de nosotros mismos si queremos vivir la vida felíz y sana, y tener la capacidad de aprender a fortalecernos dentro de todas las vicisitudes que nos pone todos los días la vida.
cariños,
Me parece que las mujeres, en nuestra cultura, somos más rescilientes que los hombres, nuestros hijos nos ayudan a buscar lo positivo y salir adelante. El hombre se hunde y se pierde sintiéndose víctima de … todo. No es bueno generalizar, pero que se da, se da.
Este asunto pasa por despegarnos del envase cultural que nos han mostrado y mantenernos en una actitud más abierta a lo que nos dicen otras culturas más liberales.
Muchos nos hemos identificado plenamente con visiones menos materialistas que redundan en apuntar al crecimiento interior con todo menoscabo bien pensado a lo material.
Creo que en nuestro país pesa mucho un prototipo de desarrollo para la mujer y para el hombre. Hay un ideario que cumplir y cuando no se va con él vienen todas estas cuestiones. Este asunto fue comentado por tí en otro post.
¿Cuántos se han convertido en “prisioneros” de este envase y viven para pagar…..y se les va la vida en eso…? y al fin se vuelven esclavos sin darse cuenta.
Precisamente, como lo señalas, ese miedo tremendo al mañana, al futuro, es lo que aferra a tantos a la posesión….
adc
Ahá!!!
Que interesante…!
Me pareció super poético lo de los metales con nuestro proceso… Iguales.
beccho!
(p+)
Gracias por el articulo, no estoy en un buen momento laboral, lo necesitaba. Yo amo y disfruto la vida y un tropiezo no me puede vencer….
Saludos.
María Isabel, gracias por tus felicitaciones y tus comentarios.
Que Dios te bendiga
Mariana, creo que el asunto de quien es más resciliente no tiene relación con el sexo de las personas, y yo no puedo inferir algo así solamente por ello. En mi caminar de ayudador profesional no he podido establecer la diferencia que afirmas.
Gracias por el aporte de tu punto de vista.
Un abrazo y que Dios te bendiga
Alfonso, interesante lo que planteas referente a los patrones culturales aprendidos y a los roles que jugamos unos y otros.
El asunto de la posesión y su correlación con el miedo es un buen punto.
Muchas gracias por compartir con todos tus reflexiones.
Un abrazo y que Dios te bendiga
Paloma, gracias a tí por tu alegría.
Un gran abrazo y que Dios te bendiga
Mariela, gracias a tí por participar. Eso nos sirve a todos.
Hace un tiempo atrás un gran maestro me hizo entender que los tropiezos no son más que situaciones que nos ayudan a aprender -o a rememorar-, para que seamos mejores.
Que Dios te bendiga
Luis
Hace un tiempo leí este artículo y me pareció muy interesante, ahora estoy pasando por un período dificil en mi vida y recurrí a el, me hizo muy bien volver a leerlo, gracias por lo que aportas con tus artículos, son una luz en mi camino.
Un abrazo
Sole, me alegra que te sirva el volver a leerlo.
Y gracias por tus palabras.
Que Dios te bendiga.
discrepo en algo con lo que tu defines como resciliencia, cuando tu dices “acontecimeinto traumatico” entiendo que haces mención a cada dificultad que se nos presenta en la vida.
Entiendo la resciliencia como “la capacidad de salir adelante tras haber sido criado en un medio desprovisto”. Creo que es un término utilizado en las ciencias sociales y no solo en la psicología. Sueño con un mundo lleno de niños que tengan resciliencia para superar las inequidades de vida.
Me encanta el tema¡¡ Adelante¡¡
Claudia, cuando me refiero a un acontecimiento traumático hago la analogía a lo que hace que el metal sufra un esfuerzo y luego busque volver a su condición anterior. Y en la vida de los seres humanos los acontecimientos traumáticos son aquellos que te significan un esfuerzo. Puede que para mi no sea marcante una vivencia, y para otro sea de una profunda significación, como por ejemplo el cambiarse de casa y de ciudad, asunto que en mi vida ha sido habitual y no reviste la condición de traumático y estresante que para otra persona pueda tener. Entonces, los acontecimientos iguales tienen diferente significado entre las personas. Pero estos eventos son los que someten a esfuerzo, y ponen a prueba la resciliencia de cada cual. Además, como todos somos diferentes los acontecimientos son de distinta interpretación y magnitud conforme es cada uno.
Me parece que la resciliencia es más amplia que la definición que citas, ya que la carencia es solamente una faz de las muchas dificultades que podemos atravesar, y es un asunto que por lo demás no le da el título de justa a la vida. No me parece en lo absoluto que la vida sea injusta y todo lo que sucede tiene una razón, una causa.
Otra cosa es que me guste lo que pasa. A lo mejor si no me gusta es que se me está presentando la oportunidad de manifestarme en la vida para actuar en lo que es necesario reparar o mejorar o cambiar, y de ese modo manifestar mis talentos y cumplir con la misión que tengo en la vida.
Y yo sueño con un mundo lleno de amor, bondad y compasión, que alcance a todos los seres humanos.
Gracias por pasarte por aquí, compartir lo tuyo, y por entregar tu aliento para seguir en el camino.
Que Dios te bendiga.
Aunque es un termino no muy conocido para muchos,es muy importante que lo demos a conocer a nuestro entorno para que las personas que lo necesiten….sepan aplicarlo.
Margoth, gracias por tu comentario. Quizás agregaría que lo más importante es conocerlo cada uno y aplicarlo cuando corresponda, de ese modo se puede hacer comprender a los que lo necesiten con el ejemplo, para que lo puedan aplicar en sus vidas cuando ello sea necesario.
Muchas gracias por pasarte por aquí.