Una querida amiga me ha preguntado por las desilusiones, no solamente amorosas, sino también las de amistad. Me ha dejado pensando mucho y solamente atino a creer que, al igual que todas las desilusiones, ellas provienen de las expectativas que nos hacemos cuando vivimos en la amistad. No hay duda alguna que a veces muchas amistades que parecen serlo no son más que circunstanciales, es decir, las une algún acontecimiento de la vida, cualquiera sea su naturaleza, y que finalizada la etapa de vida esa amistad se convertirá solamente en un hermoso recuerdo, y, a veces, algunas otras son solamente manifestaciones de algún interés que se disfraza de amistad.
Pero hay que considerar además un asunto particular también y es que todos vivimos en constante cambio. Tanto nosotros como los otros, incluidos los que nos desilusionan, cambiamos continuamente y sin parar. Entonces, puede suceder que cuando transcurre el tiempo y volvemos a ver a antiguas amistades ellas ya no sean las mismas, y lo que es un hecho de igual importancia, nosotros tampoco lo somos. Entonces, ya no podemos identificar a quienes tenemos enfrente y ellos no nos pueden tampoco reconocer a nosotros en el patrón de recuerdo anclado en la memoria. Puede suceder también que esas amistades que recordamos con tanto cariño y con quienes nos ilusiona tanto volver a compartir nuestro tiempo queden en el recuerdo idealizado, como sucede siempre, que engrandecemos las situaciones, lugares y personas que hemos dejado atrás, pudiendo conectarnos placenteramente con ese recuerdo.
Esta desilusión puede afectarnos en el ánimo en forma pasajera, aunque normalmente los recuerdos nos conectan con la pena y ella nos puede llevar al resfrío, por ejemplo. Es necesario que comprendamos que no es un agravio el que nos han hecho sino solamente un hecho de la naturaleza que no podremos nunca detener, como es el proceso de cambios, tanto externos como internos. Es también recomendable observar que es posible que nosotros hayamos generado desilusiones en mucha gente, especialmente si hemos seguido conscientemente el proceso de desarrollo personal, evitando las rigideces y sobre todo dejando de empujar el río, lo que significa que los procesos de cambio que vivimos son profundos y evidente su manifestación para los otros que han seguido en el mismo mundo y modo de vida que compartimos con ellos en su momento.
Pero la desilusión viene producida por un juicio anterior. Y ese juicio anterior tiene que ver con lo que consideramos que es patrón aceptable de comportamiento. Vale decir hemos hecho el juicio de lo que está bien, un juicio anticipatorio, y si las situaciones son diferentes a las idealizadas lo que nos ocurre es que condenamos de inmediato interpretando que aquello que sucede no está bien. Pero eso que ha pasado está ahí para nuestro aprendizaje y no podemos caer en un ejercicio -que es de base cultural- bastante arraigado en nosotros, la culpa. Ya hemos hablado de ella y conocemos la profundidad con la que nos puede afectar. Para los que visitan este espacio por primera vez les recomiendo que den una vuelta por el artículo Culpa, culpable, culposo. No podemos culpar a los otros por los cambios que han experimentado, ni nos podemos culpar nosotros por no poder comunicarnos ahora con ellos. El cambio ha hecho que vibremos en frecuencias diferentes y eso es una señal de nuestra evolución. Es necesario entonces que vayamos dentro de nosotros a buscar lo que necesitemos en vez de poner la expectativa en otros, fuera de nosotros.
Las expectativas no son sinónimo de deseo. No, son dos asuntos diferentes. En el caso de las amistades nuestro deseo tal vez sea estar de nuevo con ellos pero la expectativa puede ser que sean como los recordamos, aunque ella sea inconsciente, y entonces se produce la desilusión por el proceso vivido y nuevas experiencias acumuladas.
Las desilusiones forman parte de nuestro crecimiento, y debemos aprender de ellas. Parece ser que nos van templando, lentamente.
Que Dios les bendiga.
Todo tranqui now.
Muy buena Luis.
De paso, felicitaciones por el éxito de tu blog. Que las 8000 visitas se sigan multiplicando .
Cariños.
Antonia
Hola Lucho, me siento contento de participar nuevamente en tu blog, comparto tu apreciación de las amistades circunstanciales y una vez más también el proceso de cambios constante en todos nosotros. Pero a pesar de todo un amigo aunque sea solo por circunstancias es una bendición, él (ella) y yo al vibrar en ese minuto en la misma frecuencia hemos logrado entendimiento y experiencia, y por lo demás, me he dado cuenta de que para cada evento hay un nuevo amigo y un entendimiento en otro nivel (no en el mismo que fue ayer) y así sucesivamente. Creo que esto de la amistad tiene mucho que ver también con el desapego y la neutralidad.
Que Dios te bendiga
Joselo, me alegra reencontrarte y leer tus profundos aportes. Muchas gracias.
Un abrazo y que Dios te bendiga.
Antonia, gracias por tus deseos.
Un abrazo y que Dios te bendiga.
Mil gracias por ese blog que engrandece el alma y llena de paz la ilusion perdida y reconforta la mente.
De nada Mary. El blog se hace con todos, incluida tú también.
Que Dios te bendiga.