Siempre que escribo sobre los síntomas de las personas lo hago con la finalidad de poner en su conocimiento, o rememorar, que la enfermedad como la conocemos hoy es una oportunidad de crecimiento en el camino del desarrollo personal. El advenimiento de la “medicina científica” actual ha condenado al olvido las antiguas técnicas de sanación, por considerarlas si no supersticiones, brujerías derechamente. Nada queda de lo religioso de la antigüedad en la sanación. Hoy hay muchos terapeutas, incluso dentro del estamento médico, que comienzan a recobrar el verdadero sentido de la sanación, que va más allá de la lucha contra el síntoma –la filosofía imperante se basa en el “luchar”-, para escudriñar en la comprensión del verdadero mensaje de él. Se abre así una ventana que puede traer la luz.
A veces pienso que el nivel de la tecnología nos maravilla tanto, que se producen tantos y tantos portentos tecnológicos que reducen especialmente el dolor y la duración de las molestias físicas, que elevamos a la medicina a niveles mágicos. Pero, la medicina pierde de vista cada vez más al ser humano en su conjunto, en su constitución. Ha pasado a ser el cuerpo humano un mecanismo con piezas desechables, intercambiables, en el cual se pueden experimentar los compuestos químicos o procedimientos físicos, medibles, cuantificables en cuanto a su eficacia y a su funcionalidad, y se ha dejado de lado al hombre en su conjunto, un ser provisto no solamente de cuerpo, en el cual basa su operación la medicina actual, sino también de mente, alma y emociones.
La medicina actual, basada en el funcionamiento y en los métodos, solamente aporta alivio temporal, escondiendo bajo la alfombra de la remisión de los síntomas el conflicto subyacente que nos quieren manifestar, y los principios de rapidez en la reparación son los básicos a la hora de las evaluaciones. No es capaz de descifrar la medicina moderna, la científica, el lenguaje de la enfermedad, que no es más que la forma en que nuestra alma nos envía los mensajes de lo que debemos mejorar en nosotros. Por ello, lo que hoy día se arregla en el quirófano o con una tira de tabletas va a volver a aparecer de otra forma en el cuerpo, y la manifestación de esa representación futura en ese lenguaje, sea a través de un susurro o un grito, nos dirá la magnitud del conflicto que nos advierte nuestra alma. Y podremos entonces sentar las bases para hacer los cambios que necesitamos. Y esos cambios van en el camino a la felicidad.
He visto en los últimos días a algunas personas con dolencias a los brazos. Es importante la localización de la dolencia para una interpretación más fina. Pero partamos con el significado del brazo en su conjunto, para ver qué nos quiere decir. No olvidemos que el síntoma nos hace sinceros, y que busca sanarnos, desde el alma.
Los brazos representan la posibilidad de actuar en el hombre, en el quehacer. Cuando no se quiere que algún preso haga algo se le amarran las manos. Cuando se quiere evitar que escape se le amarran los pies. Entonces, los brazos permiten llevar adelante la concreción del deseo en acción. Esto es evidente. Si tuviera una dolencia en mi brazo no podría teclear en el computador y no podría escribir esto, que es lo que deseo. Es sencillo. Los brazos ejecutan. La sabiduría popular atribuye a los brazos la analogía que necesitamos para comprender su significado: “levantó el imperio con sus brazos”, “bajó los brazos”, “se quedó de brazos cruzados”, “no le dió un abrazo”, “abrazó la causa”, “lo recibe con los brazos abiertos”, etc. Maravillosa la sabiduría ancestral. Sabiduría popular. ¿Cómo no vamos a poder ver entonces lo que hay detrás de algún síntoma en los brazos? Es hora de abrir los ojos, o cerrarlos, para poder ver, y salir de la trampa que nos tiende la red que nos aprisiona y nos impide mover los brazos.
Entonces, los problemas a los brazos nos hablan de las dificultades en la actuación, de las dificultades de realizar acciones, ya sea a nivel personal, profesional, de negocios, familiar o social. Puede ser que los problemas sean producidos por el miedo al cambio, por el temor a dejar lo conocido, ya que si hacemos lo que debemos hacer, si actuamos, vamos a entrar en un terreno desconocido. Puede ser también que la dolencia ponga de manifiesto que la persona está haciendo algo que no está en concordancia con su alma, que se aparta de lo que verdaderamente debe hacer para cumplir su misión en la vida, y su alma habla por el brazo.
Para poder comprender profundamente el síntoma es necesario hacerse una pregunta una vez que aparece: ¿qué estaba pasando en mi vida cuando apareció el síntoma? Si quiere ayudar a otro pregunte simplemente ¿qué estaba pasando en tu vida cuando empezaron las molestias? Es una pregunta que abre puertas a una comprensión superior, ya que nos permite conectarnos con aquello que es necesario conocer para poder desarrollar la virtud que necesitamos para mejorar, y no buscar armas para el combate con miras a hacer desaparecer el síntoma, porque entonces nos haremos los sordos.
A veces, las afecciones a los brazos se producen cuando somos incapaces de abrazar, cuando somos incapaces de brindar afecto, cuando somos incapaces de acoger. Los brazos están hechos para abrazar. Muchas veces nuestros seres queridos, pareja, padres, hijos, hermanos, familiares, conocidos, amigos, requieren de nuestro silencio y de nuestro abrazo. Eso es sanador. Y sanador no solamente para el que recibe el abrazo, sino que para el que ha enfermado por su incapacidad de abrazar.
Un abrazo para todos y que Dios les bendiga
Que interesante, por suerte a mi no me duelen los brazos ever. Pero, transmitiré esto a quien tenga estas dolencias.
Abrazo +beso Luis Alejandro.
(p+)
Probando
Lucho, conozco personas que rechazan el abrazo. ¿Puedes comentar las causas de ello….?
Entre mis pares se me conoce por mi actitud de dar abrazos. Surgió la “necesidad” de darlos para transmitir afecto principalmente, al menos ese atributo le asigno yo a mi intención. No me incomoda el rechazo pero con tanto amor que le falta a la humanidad resulta curioso quién prefiera evitarlo.
adc
Butas, como abrazar a una roca. Desabriiiiiiidos. jaja.
Paloma, me alegro que tengas los brazos sanos.
Un abrazo, a propósito.
Alfonso, hay muchas personas que pueden rechazar los abrazos. Y eso está bien igual. Puede demostrar muchas cosas. En Chile nos hemos criado con muchos restricciones emocionales, restricciones a la demostración de las emociones, que no es bien visto.
Puede deberse también a traumas que la gente tenga desde antes, y puede ser también que haya otras condiciones culturales, sociales, personales, de identidad, de timidez, o simplemente carencias afectivas que se arrastran por años.
En fin, la intención es importante para lograr el fin que nos hemos propuesto.
Un abrazo y que Dios te bendiga
HolA,
bueno, no quiero ser redundante; ya saben que me quebraron un hueso del brazo y desgarraron los músculos, etc. del mismo; que me sentía abandonada, frustrada y alejada hasta de la mano de Dios, paraliada por ese sentimiento en el que recaigo cada tanto y que me trae neastas experiencias.
Yo soy de abrazar y más lo haría, lo que no hay a mi alrrededor es muchas personas; más bien no tengo la oportunidad de abrazar mucho.
Estoy obligada a hacer cambios sí o sí, eso también; ya mi brazo no podrá aliviar de la misma forma a las personas pero sí podrá seguir trabajando, sí podrá acariciar y abrazar cuando esté recuperado.
Lo que sigo pensando es en la forma tan violenta en que me mandaron esta tarea.
No hablé más de terapias de regresión en mi entorno. tendré que hacerlo.
En Haití aún hay gente que canta y ríe en medio de ese infierno y han sufrido más violencia y más fracturas !!!
Abrazos!!!!
Inés, los cambios son parte de nuestro planeta.
Sufrimos cuando tratamos de que no haya cambios para que lo que conocemos como vida sin sobresaltos pueda permanecer inalterada, pero eso es contra natura, ¿no es cierto?
Ahora bien, creo que has estado muy acompañada en estos últimos días, ¿no?
Que Dios te bendiga.
Yo puedo agregar la increible experiencia de una madre a quien le dicen que intente ser más afectiva con su hijo y así conseguir que mejore de una enfermedad cronica que el niño presenta. Ella “entiende” lo que le quieren decir con eso porque reconoce una fractura en la relación con su pequeño hijo… Así que lo acoge, lo escucha, juega con él, tolera su desorden, su lentitud para comer, etc… y le da mil abrazos y besos al despertar y al dormir… Curiosamente el niño ya no volvio a enfermar, o más bien… dejó de enfermarse y poco a poco… cambio su mirada, ya no necesito de le enfermedad para comunicarse con su mamá… porque ella desde entonces… no ha dejado de estar ahí… Los medicos no entienden que pasó… dicen que el sistema inmune se fortaleció naturalmente… yo creo que la inmunidad se fortaleció porque pudo sentir el amor de su mamá incondicionalmente.
Saluditos
Gloria, gracias por pasar por aquí y por tu generosidad para relatar este bonito caso. Deja muchas lecciones.
Que Dios te bendiga.
Amor = Salud, bienestar, no guerra, no estrés, no conflictos, no llanto, no problemas de aprendizaje, etc. etc. etc. ………….. !!!!
Abrazarse es alimentarse.
Yo me vengo reponiendo sin exceso de amor pero sí lo he tenido; tal vez de quienes menos lo he esperado y de quienes “deberían”, menos, pero todo es una lección de vida, hasta quebrarse o ser asaltado, claro que como vos decís Luis, contranatura.
Un niño bienvenido y abrazado, seguramente será un adulto armónico y un viejo que vivirá su final satisfecho con su vida, pues habrá elegido lo mismo para su entorno.
Un abrazo es una canción de cuna, un medicamento, un alivio para el alma.
Cariños para todos,
INES
Inés, cariños para tí.
A seguir sanando.
Que Dios te bendiga.
Es tarde la 1.30, he llegado a casa y he colocado en un buscador la palabra abrazo, que me ha traído hasta aqui .
Esta noche he estado hablando con unos amigos de la enfermedad y del verdadero significado de esta, asi que no me ha sorprendido en absoluto encontrar aqui estas palabras…..maravillosas…
He renacido gracias a los abrazos
Un abrazo para todos
Lucía, gracias por tus palabras y por tu renacer.
Que Dios te bendiga.
Hola Luis y todos los demás.
Hoy se cumplen 2 meses desde que me rompieron el brazo y estoy mucho mejor, claro.
No he dejado de abrazar aún con medio cuerpo a todo aquél que pudiera.
Me mandaron varias sesiones de fisioterapia, pero, yo sé que lo que me mejora es que me traten bien y no los aparatos; salgo con mucho menos dolor cuando el o la técnica es cariñosa y me trata con suavidad, cuando me cuidan, que cuando alguna es más fría o indiferente.
Un masaje manual es más efectivo, lo sé.
Con respecto a que los brazos significan el hacer, cambiar, ahora debo ir al club en donde tenía unas horas de trabajo para ver qué posibilidades de cambio, justamente, podría haber para mi en ese lugar, ya que se está gestando una clínica miutidisciplinaria en tema salud.
Me da “pereza” ir a encarar ese asunto, pero, luego de 2 meses, y ya habiendo estado pensando antes en la posibilidad de cambio dentro de esa institución, llegó el momento de encarar y a ver qué logro cambiar en mis funciones allí.
“Pereza” para encarar el tema, ir y hablar con las autoridades no muy simpáticas, y necesidad de cambio, todo junto.
Pero lo voy a hacer porque si nó el Universo me manda la prueba con todo para que no me duerma en los laureles y, uffff, me tengo que cuidar de no distraerme
Hace como 2 semanas que me duele la cabeza de a ratos, claro, es que han habido muchos cambios en mi vida, obligada un poco por las circunstancias y otro por mi propia decisión, pero sé que un brazo es una palanca, un sostén, un abrazo, un llegar hasta la otra orilla; basta con no contar con alguna parte de nuestro maravilloso sistema llamado cuerpo -todo- para valorarlo en su medida.
Con los brazos también se levantarán paredes en Chile luego del derrumbe.
Un abrazo grande,
desde Uruguay
INES
Gracias Inés por tus palabras.
Un fuerte abrazo
Muy bueno el artículo, no soy mucho de abrazar, digamos que recíen estoy aprendiendo a abrazar, me cuesta expresar mis emociones, y como profesora es que me di cuenta que a otros alumnos, alumnas tambien les cuesta abrazar, un adolescente me dice que no le gusta que el abrazen ni siquiera sus papás, y se corre cada vez que queremos abrazarla,
y no sé que hacer para que se deje abrazar, sin sentirse ofendida
Ride, yo podría decir que estás recordando cómo abrazar, ya lo sabes, lo has sabido desde siempre. Bueno, en relación a la expresión de las emociones poco a poco podrás ir expresándolas. Hay que sanar lo interno para poder expresarse en lo externo, y este es un buen tiempo para hacerlo. En cuanto a ese adolescente hay que ser muy cuidadosa, ya que no sabes las cosas que ha pasado, y talvez ni te las imaginas. Por lo que su confianza hay que ganársela día a día -y no traicionarla después-, mirada a mirada, gesto a gesto. Jesús decía que hay que conocer toda la vida de una persona y siete vidas anteriores para poder juzgarla. Mi consejo es que seas cuidadosa con el chico, y no asumas el papel de salvadora de él tampoco, sino solamente estar en tu papel amorosamente. La vida te pondrá en la situación de asistirlo, si es que llega el momento. El papel de salvador se lo dieron a Jesús hace poco más de dos mil años, y ya está ocupado ese rol. Ahora, hay cosas que es necesario que vayas sanando para poder ir ayudando a otros.
Que Dios te bendiga.