Hace unos días conversaba con una persona muy apreciada acerca de comprar libros piratas. Me decía que le habían ofrecido «El Secreto» en $3.500 (US$ 5,5, aprox), y la versión original vale $22.000 (US$ 34,5), una notable diferencia, que era digna de apreciar.
Cuando compramos libros, películas, programas de computación, juegos u otros artículos piratas estamos quebrando una ley espiritual importante, la de la honestidad, ya que con ello se deja de pagar el derecho de propiedad intelectual al creador del producto, y además de deja de pagar impuestos, IVA e impuestos a las ganancias, que son ingresos fiscales y que serán destinados a financiar las actividades y programas estatales en beneficio de los ciudadanos. Si el gasto estatal está focalizado en aquellos más pobres mayor es entonces la responsabilidad por la evasión tributaria.
Pero, al comprar artículos piratas estamos reconociendo que no somos abundantes, que somos carentes.
Y el libro habla del poder de la atracción, vale decir que lo semejante atrae lo semejante. Entonces la pregunta es, ¿qué estamos atrayendo cuando reconocemos que no somos abundantes y somos deshonestos?
La contabilidad del universo es igual que la contabilidad que conocemos para las empresas. Siempre las sumas de las columnas de entradas y salidas, las de ingresos y gastos, cuadran. A la larga cuadran. Eso es inmutable. A nivel del universo es lo mismo.
Cuando compramos algo pirata en la calle, generamos una deuda, ya sea con el inventor o con el fisco, -o con ambos- y entonces con las personas que están detrás de sus beneficios. Y también con nosotros mismos. Por ejemplo, si el fisco recauda menos impuestos la calidad de sus servicios debe necesariamente bajar. Por ejemplo baja la calidad de las prestaciones en los hospitales, o el servicio de seguridad policial es de menos calidad, o las calles no se reparan, o disminuyen los recursos para capacitar a los profesores. Pero, como las cuentas contables cuadran siempre, debemos pagar la diferencia que queda a nuestro favor. A veces el pago es sutil. Por ejemplo debemos esperar mucho rato en la fila de una micro. O el dentista o médico nos hace esperar media hora porque el paciente anterior ameritaba mayor tiempo de atención. O alguien nos roba algo. O se nos echa a perder algún artefacto. O sufrimos algún accidente que nos cuesta además de recursos económicos, mucho tiempo de recuperación y convalecencia. Todo se equilibra a la larga, aunque no nos demos cuenta.
Pero, creo que es muy importante recalcar un asunto que no es analizado normalmente: cuando adquirimos artículos piratas reconocemos que somos carentes, vale decir, que nuestras acciones conducentes a financiar nuestro devenir no rinden los frutos suficientes.
«El Secreto» dice claramente que para atraer dinero debemos enfocarnos en la riqueza, y que es imposible atraer más dinero cuando estamos enfocados en la falta del mismo. Y entonces, si compramos el libro en la cuneta estamos reconociendo que somos carentes y el resultado será entonces la falta del mismo. Y lo que comenzó como una acción destinada a mejorar las condiciones económicas solamente tenderá a agravarlas.
La conciencia de prosperidad da a las personas un sentimiento profundo de abundancia, alegría, amor, paz y confianza, y libera a las personas del miedo a la escasez, y con ello viene la manifestación del dinero y el mejoramiento de las experiencias personales. La conciencia de prosperidad se alimenta de fe, que no es más que tener la certeza que todo lo que necesitamos nos será provisto, y que no nos faltará nada.
Otro argumento para comprar cosas piratas es aseverar que tenemos el derecho a gozar de los bienes existentes, y si no alcanzan los recursos para comprar los originales bienvenidos entonces los clones. Si nos dejamos llevar livianamente por la falsa solidaridad y misericordia –asunto a lo cual estamos tan acostumbrados culturalmente, creyendo falsamente y afirmando a los cuatro vientos que la vida es injusta- estaremos justificando lo que no tiene justificación seria, que es el quebrar los límites de la honestidad necesaria.
Es verdad que muchas cosas hoy son gratis, y podemos gozar de ellas. Por ejemplo, en internet hoy hay mucha y muy buena información gratis. Basta buscar en Google o consultar Wikipedia para acceder a ellas, sin restricciones, y gratis. Pero eso está puesto en el espacio con esa condición de gratuidad, y no quebrantamos ninguna ley si usufructuamos de ello.
La conciencia de prosperidad tiene bases espirituales. Cuando reconocemos que somos divinos, hijos de Dios, podemos dejar atrás nuestra personalidad egoísta, aquella que busca reconocimientos y diferenciarse del prójimo por las posesiones o apariencias, y llegamos al conocimiento que no hay diferencia entre el mundo exterior y el interior, para entrar en la voluntad de Dios, reclamando lo que nos pertenece por derecho de conciencia de la infinita fuente divina de provisión.
La conciencia de prosperidad va unida a dos asuntos muy principales, como son el dar y el recibir, y la gratitud. Dar y recibir son lo mismo, son las caras de la misma moneda. Y la actitud de gratitud permite reconocer que somos abundantes porque nos centramos en el agradecimiento de lo que tenemos, y empezamos a ver el vaso medio lleno, desde el corazón agradecido, y no el vaso vacío, visto desde la mente escasa.
El comprar artículos piratas es reconocer que “no soy digno, no soy lo suficientemente merecedor de tener las cosas buenas”. Y ello es parte de la conciencia de escasez.
Podemos movernos a la conciencia de abundancia teniendo claridad de propósito de servicio, con alegría, gozo, optimismo y siendo apasionados por la vida, que es hermosa y merece ser vivida, y es además justa. Podemos movernos a la conciencia de abundancia viviendo en la generosidad, sirviendo con nuestros talentos, con la seguridad de que manifestamos siempre al Dios que llevamos dentro.
Compre el libro «El Secreto» en la librería. Si no dispone de los recursos ahora ahorre o pacte una forma de pago, pero adquiéralo en buena forma. Y entonces podrá acceder a sus secretos con todo su corazón.
Que Dios nos bendiga a todos.
Hola, respecto a lo que compartes me acordé de algo que me sucedió y en realidad nunca encontré la razón.
Un día una persona amiga viajó a Santiago (desde Chillán) y me ofreció traerme el libro El Código Da Vinci pirateado y por $5.000.-, tomando en cuenta la oferta acepté y a los días llegó a mis manos. Comencé a leerlo muy entusiasta, pero no lo terminé y no sé porqué. Al tiempo lo retomé y es más, lo hice desde la primera página pero ocurrió lo mismo, quedó a medias.
La verdad es que ni me había acordado de esa situación, pero me gusta leer y con ese libro no enganché y no me ha vuelto a bajar el interés por tomarlo, tal vez porque tengo otros que leer, o quizás, por no conectarme a la magia del autor y acceder a la esencia del libro como tú señalas.
Bendiciones.
Además, algo me causa el libro, producto de la piratería fue muy masivo , podrá suceder Lucho, que el autor lo escribió con una energía y misión tal que no era para que lo leyera mucha gente?, afectará en algo está masificación excesiva? , si fué como una necesidad colectiva, recuerdo.
Luis
Me quedó más que claro, yo he comprado cosas pirateadas y nunca me había detenido a pensar en su significado, no dejas de sorprenderme amigo.
Entonces juntaré plata para comprarme el libro original…
Un abrazo
José, quizás el libro deba esperarte o viceversa.
Saludos.
(p+)
Realmente en mi pais es muy dificil distinguir si algo es clonado u original… al comprar algo antes no pensaba en ese detalle, pero ahora lo tomare muy en cuenta ya que tienes mucha razon en tu comentario…
Paola, a veces sucede que en librerías establecidas, y que damos por entendido entonces que cumplen con las normas sociales aceptadas, venden ejemplares de ediciones piratas, y para los que no somos especialistas es muy difícil darnos cuenta de la adulteración. Entonces, tu compras el artículo de buena fe, y no incurres por lo tanto en falta. Ahora bien, hay personas que lo saben y simulan ante otros no saber. Ello es crear deuda.
Gracias por acercarte y compartir con nosotros.
Que Dios te bendiga
Me ha gustado y lo felicito ya que a veces hacen que las personas no lo vean tan claro ,opino igual que lo que a escrito ,pero tambien quiero decir que toda oersona tiene derecho a poder llegar a tener mas Enseñanza ,dar al cesar lo que es del cesar y a DIOS lo que es de DIOS …Vi el libro en la libreria y no lo compre porque lo vi caro …No lo comprare de otra manera ,pero se de su argumento,no me parece mal y esta bien.PERO CREO QUE LAS COSAS PARA APRENDER LAS PERSONAS DEBEN DE LLEGAR A TODOS ,DAD GRATIS LO QUE SE TE DA GRATIS ,no me refiero a ese libro ,si no lo que dice LA PALABRA,Y SI hay Sabiduria y Enseñanza en ella. Que DIOS os Bendiga …