El estómago tiene relación con la asimilación de los aspectos materiales de la vida. El estómago es el encargado de digerir los alimentos que han ingresado por la boca y sometidos a la masticación. Entonces, el estómago tiene la tarea de asimilar los alimentos. Analógicamente el estómago tiene la misión de asimilar los aspectos materiales de nuestra vida. Y a través de este proceso podemos llegar al miedo, que es la antítesis de la valentía y fuerza, que se expresa con la frase “este tiene estómago”.
He podido observar que muchas personas que tienen permanentes dificultades estomacales son aquellas que son temerosas y temen perder la seguridad en el futuro. Son personas estructuradas que desean tener seguridad material. La seguridad material viene dada, por regla general, por el trabajo remunerado, y cuando se duda en mantener dicho trabajo, y por lo tanto aparecen las dudas sobre la alimentación y bienestar futuro comienzan los problemas estomacales.
Es común que los problemas estomacales se presenten con diarreas. Esto no significa otra cosa que no se puede asimilar lo que se ingiere, es decir que lo que pasa no se puede digerir, o sea es tan complicado de aceptar, de asimilar, que pasa rápidamente por el cuerpo y es expulsado.
Como la función del estómago es asimilar la analogía es clara: la persona tiene dificultad seria de asimilar lo nuevo, ya que ello lo llena de inseguridad y por último de miedo. Las personas no cambian por temor, porque temen perder su posición en el mundo, que es la posición conocida y que les es cómoda, precisamente por conocida.
Cuando se presentan estados de crisis, como la ampliamente publicitada por estos días, las personas comienzan a ser carcomidas por los miedos y las preguntas silenciosas tales como “¿qué vamos a comer mañana?” o “¿qué vamos a vestir?”, por ejemplo. Pero esta acción presenta una perspectiva diferente en el análisis del problema, porque el silencio forma parte del proceso, ya que el enfermo rehuye el conflicto, para llevarlo en silencio. Los ácidos del estómago hacen la labor de digerir lo indigerible. Lo importante del asunto es que por lo general el rehuir el conflicto hace creer al enfermo que éste se va a resolver por sí sólo.
Sin duda que confiar en el curso de la vida, en que todo va a estar bien es el mejor tratamiento para los problemas estomacales. La conexión con la naturaleza y su sorprendente y maravillosa inteligencia es un poderoso remedio, ya que permite conectarse con los ritmos de la vida, entendiendo que todo está y estará bien. También la comprensión profunda que la vida es un cambio permanente, como se desprende del proceso de la naturaleza, ayuda a la mejoría.
Entonces, como la enfermedad nos hace sinceros, cuando nos enfermamos del estómago debemos comer alimentos blandos, en forma de puré, sin aliños, sin condimentos, casi sosos, y sopa. Nada de fibras ni alimentos difíciles de digerir. Observe la palabra: digerir. Entonces, con esta comida se cumple el deseo inconsciente del enfermo de regresar a su primera niñez, con comidas suaves y sin problemas. Si, sin problemas, que son los que no quiere entonces ahora enfrentar. He ahí la sinceridad profunda del síntoma.
Entonces, para escudriñar en la sinceridad del síntoma, y en el deseo de aprender de él, es necesario comprender que hay algo, alguna situación, especialmente laboral o material, que no es posible digerir o aceptar. Puede ser ella también alguna situación emocional o personal que no se puede aceptar y que hace que el afectado se consuma por dentro, que el ácido del estómago lo carcoma.
Es común escuchar a las personas relatar que antes de conversar temas que son considerados complicados o delicados, o de cuyo resultado depende una situación personal –laboral, emocional, amorosa- comienzan a tener problemas estomacales. Las “mariposas” antes de los exámenes; las diarreas antes de los viajes; la inapetencia ante la inminencia de un acontecimiento, etc., son muestras claras de cómo funciona el estómago. “Tengo un nudo en el estómago” es una frase muy decidora y que habla por sí sola justo antes de enfrentar lo que se viene.
Es necesario comprender los ritmos de la vida y aceptar que los cambios están instalados en nuestra vida, y vivir con fe, para evitar complicaciones estomacales. Los procesos de cambio se están acelerando sobre la superficie del planeta, y se suceden con una rapidez vertiginosa, y cada día serán más frecuentes. Aceptémoslo, primero mentalmente, y luego con el resto del cuerpo, para que no afecte el estómago. Esa es la tarea.
Que Dios nos bendiga a todos.
Tengo una duda, he entendido que cuando hablas de las “mariposas” en el estómago lo interpretas como miedo a lo que va a pasar y a cómo enfrentarse a ello. No digo que en algún caso no sea así, pero hay una situación muy concreta, como es la del amor, en la que esas “mariposas” son estupendas!!! No las achaco a miedo, sino a la excitación (alegría) que nos produce el haber encontrado a alguien que nos hace vibrar y sentirnos vivos. ¡¡Es una maravilla sentirlas!!
Gema, esas son diferentes pues, y son fantásticas es cierto. A las que me refiero son a otras, provenientes del temor a lo que va a pasar.
Que bueno que hayas pasado por estos lados.
Un abrazo y que Dios te bendiga
De cuerdo en todo cuanto decís de la no digestión de determinados sucesos y os miedos.
Luego de la muerte de mi hermana he sentido miedo a morir, pánico, de despertar, prender la luz y quedar con los ojos abiertos porque si los cerraba me moriría y otro episodio de pánico que terminó en una emergencia con un psiquiatra.
Los antidepresivos me caen mal al estómago, paradójicamente, asi que tomo algún ansiolítico en bajas dosis.
Creo que todo esto sería más fácil si no me sintiera sola; ya sé que es una falta de Fé, que no estoy sola, pero… mi estómago me dice que debo ser más fuerte por dentro o viviré enferma; ya bastante tengo con la cronicidad de las migrañas y celiaquía. Mi mayor miedo es a la soledad; me gusta estar sola, como ahora escribiendo, leyendo sobre estos temas, compartiendo…libre… pero a veces necesito de la compañía y el cariño de alguien, básicamente, porque aún soy una mujer que siente y que gustaría de tener con quién compartir, bailar, charlar o no hacer nada con otro ser que no sea una amiga (a las que quiero mucho, eh!)
Y sé que cuando me divierto, lo hago de corazón, pero lo que me falta es el lugar justo y la compañía justa… veremos lo que el Universo me tiene reservado o será en la próxima.
Saludos y felicitaciones por el blog.