Son comunes las advertencias que me hacen algunas personas acerca de mi calidad de “extraño” o “raro” o “esotérico”, ya que ella, a su juicio, causa rechazo en ciertas personas. Puede que ese rechazo en ocasiones sea cierto –y a veces lo percibo, es verdad-, sin embargo no se convierte ello en mi preocupación debido a que no falto a ninguna regla ni provoco mal alguno. Solamente digo lo que sé –lo que trato de hacer en forma suave, por lo general-, y algunas cosas de las que me voy dando cuenta, y que forman parte del recorrido en esta vida. Lo que sí es claro es que no le entrego mi poder a los asuntos del ego o a las manipulaciones de la ambición. En los últimos días hemos asistido a una exposición de las debilidades humanas más grandes de los últimos tiempos como ha sido el publicitado mini apocalipsis de la fiebre porcina que aniquilaría al mundo sin contemplaciones. El miedo ha llegado a corroer a personas que son consideradas como muy inteligentes, cultas, influyentes y con poder de decisión. Este miedo no les permite razonar ni reflexionar suficientemente profundo para llegar a descubrir lo evidente. Comprendo que el miedo haya hecho presa de aquellos en los cuales se ha arraigado por condiciones culturales, sociales o educacionales precarias, sin embargo me resisto a creer que domine a algunos y algunas que claramente tienen los recursos personales para dilucidar el dilema. Pero sucede.
Hoy sábado 8 de mayo, aparece en la página A31 del diario El Mercurio de Santiago una noticia referente al engaño sostenido de una revista científica. Esto es lo que dice el artículo:
«Parecía una revista médica, la publicaba la prestigiosa editorial científica Elsevier y entre 2000 y 2005 editó seis números con decenas de estudios, casi todos mostrando resultados favorables de fármacos del laboratorio Merck. Y es que en realidad, el Australasian Journal of Bone and Joint Medicine era un producto de marketing cuidadosamente planeado por este laboratorio, sin que esto se revelara a los médicos que recibían la publicación. El fraude, admitido por la filial australiana de Elsevier, ahora se ventila en tribunales de ese país.»
A esto es a lo que me he referido durante tanto tiempo y especialmente en las últimas semanas. Esa es la forma en la que tratan de quitarnos el poder. Ese poder intrínseco que tenemos como seres humanos divinos –hijos de Dios, y hermanos todos- que nos permite recorrer el camino de la vida en forma cierta y segura en nuestros medios, con fe en el futuro, esperanzado en que la luz triunfará sobre la oscuridad, siempre. Nos inventan enfermedades, nos inventan resultados asombrosos de fármacos, nos inventan resultados sorprendentes de tratamientos y procedimientos médicos y nos inventan todo lo que puedan para quitarnos el poder.
Y esto se ve en todas las actividades de la vida: la motivación general de las personas es buscar mantener lo que se tiene, viéndose como tragedia el perder algo. Ello lleva a la industria del miedo a hacer su agosto. La industria financiera asegura, y el seguro no es más que la materialización del cautiverio por el miedo. La industria farmacéutica asegura –vacunas de por medio, por ejemplo- la mantención de la salud. La industria de las Isapres asegura la atención cuando se pierda la salud, por lo tanto hay que imaginarse antes las catástrofes por venir y actuar en consonancia, vale decir, previniéndolas. Claro, pero previniéndolas en forma de asegurar monetariamente la atención una vez se declaren los síntomas, sin embargo, nadie repara en que lo que llevará a esa manifestación de la enfermedad es la creación que de ella se hace con la antelación que hoy pongo en evidencia.
El miedo hace gastar ingentes recursos al fisco en el área de la salud y los resultados de los ofrecimientos de mejor salud son siempre precarios. Y es que los actores del sector “salud” les han quitado el poder a las gentes en el mundo, y esas masas condicionadas responden a lo aprendido, como en el experimento de Pavlov, y ante el más pequeño estímulo corren en tropel a reclamar a los que se han erigido en los responsables por su salud por las promesas efectuadas con anterioridad.
Nos hemos equivocado mucho en los últimos años, y entregamos nuestro poder, adoramos falsos ídolos. Bueno, nos queda el consuelo de que no hemos sido los primeros y no seremos los últimos –espero- en equivocarnos. Y además, siempre pensamos que los que vinieron antes se equivocaron y nosotros no lo haremos, pero la historia se encarga de demostrarnos lo contrario permanentemente, a cada instante que pasa. Recuperemos nuestro poder, ese que nos roban inconscientemente cada vez que repetimos como choroyes (loros) lo que otros nos han marcado a fuego en la mente.
Cuando comprendamos que no debemos entregarle el poder a los otros, que somos suficientemente poderosos como para no temer y que la vida es un regalo que merece ser vivida a cada instante, podremos darnos cuenta que los seguros no nos aseguran la vida, que hay cientos de mitos creados en relación a las enfermedades, que nuestra condición natural es ser sanos y no enfermos, y que hemos llegado hasta aquí, hasta este momento de la evolución después de millones de años en la Tierra, -si, millones- con nuestras madres pariéndonos por los canales naturales y que hemos sobrevivido perfectamente bien.
La vida tiene un propósito, y no es ese el acumular ni el asegurarnos, sino otro diametralmente opuesto, que tiene que ver con vivirla plenamente, con libertad.
Que Dios nos bendiga a todos.
Excelente tu nota Lucho, ojalá más seres pensaran como lo que dices y actuaran en concordancia con ello, y que se dieran cuenta de lo que dices, sobretodo los que están en el “poder”… Te felicito y agradezco una vez más por abrirnos un poquito el “cerebro” y hacernos reflexionar cada día….. Gracias por tus notas…
De nada Viviana, de nada. Siempre digo que es necesario reflexionar para poder conocer, para saber. No basta estudiar para repetir como loros lo que los profesores aprendieron a repetir, sino que debemos reflexionar sobre lo que sucede, sobre lo sucedido, sobre lo que somos, y sobre lo que acontece.
El aparato médico ha utilizado los avances tecnológicos y científicos para atemorizarnos cada vez más, para apropiarse de nuestro poder y acrecentar el de ellos. Nos inventan de todo lo que nuestras achatadas mentes les permiten, y más.
Las campañas de las farmacias en todos lados utilizan modelos -niños, hombres y mujeres- hermosos, llenos de salud, rebozantes de felicidad, y ello, dicen, es consecuencia de los fármacos que pueden ingerir después de comprarlos en los locales.
A veces desfallezco ante el embate de la mentira vendida con buen marketing, especialmente el basado en el miedo, pero no cejaré de decir a quien quiera que el derecho del hombre es ser feliz, y que el estado natural es la salud y no la enfermedad.
Ayer conversaba con una persona que decía que un respetado médico le había dicho que cada vez que anduviera en el metro debía llegar a alguna parte y lavarse las manos inmediatamente porque la cantidad de “bichos” que podría arrastrar de las manillas y pasamanos del sistema era tan alta que era muy peligroso para su salud, ya que podía contagiarse “quizás qué cosa”. Con ese predicamente pronto prohibirán a las madres amamantar a sus hijos porque la leche materna tiene abundantes virus y bacterias que pueden contagiar de quizás qué cosa a la guagua. A lo mejor este ejercicio de imaginación se convierte en realidad cuando alguna compañía láctea asociada a una farmacéutica hagan una leche que apruebe la OMS para el efecto. Y así andaremos.
Reflexionemos, llevamos como seres humanos varios millones de años sobre la tierra y hemos llegado hasta aquí a pesar de virus, bacterias, hongos, desastres naturales, lluvias y sequías. Pero lo nuevo, como la contaminación, el calentamiento global, el proyecto Haarp, la manipulación genética de los alimentos, el darle harina de huesos de vacuno a las propias vacas para su crecimiento, el alimentar los salmones con harina de pescado, el poner flúor en el agua potable, el incluir antibióticos como promotores de crecimiento en la industria de la carne de vacuno, avícola o porcina, y otras cositas más de ese tipo, lo hemos visto en los últimos cien años, apenas. Y la proliferación de enfermedades autoinmunes (cáncer, lupus, artritis, alergia, anemia perniciosa, dermatomiositis, esclerosis múltiple, miastenia, enfermedad de Crhon, hepatitis autoinmune, tiroiditis de Hashimoto, asma, fibromialgia, etc., etc.) ¿cuándo comenzó?, solamente por saber.
Es necesario reflexionar, para mantener el poder personal, y ayudar a que otros lo mantengan y no lo entreguen.
Gracias Vivi por pasar por este espacio, y dejar tus comentarios.
Que Dios te bendiga
una amiga bioquímica dice que a su parecer, esto de la influenza humana es sospechoso, puesto que la mutación del virus de la influenza porcina fue muy rapido. o sea los virus mutan pero este lo hizo muy rapido, lo que podría ser explicado por una manipulación externa… ¿?
Gloria, todo es muy sospechoso, desde el principio.
Hoy, después de más de un mes de declarada la emergencia mundial por la OMS, organismo de la ONU, existen en el mundo 6497 personas contagiadas, en un total de 33 países. ¿Es eso una pandemia? ¿Es eso una amenaza a la salud mundial? Los muertos ascienden a 67. Y creo recordar que en Estados Unidos los dos muertos fueron una señora de mediana edad que tenia problemas de salud graves desde hacía tiempo, y pasaba en el año más períodos en el hospital que en la casa, y el otro fue una guagua prematura, con serias deficiencias físicas. O sea, la gripe, ¿es la responsable?
Cualquier gripe en ese lapso de tiempo en un país como el nuestro causa más estragos, me atrevo a suponer.
Hay muchos que hace tiempo nos advierten de estas cosas, y son muchos los esfuerzos por desmentirlo. Hoy aparece el director de la OMS explicando que es falso lo de la manipulación en laboratorio de este virus. Pero son explicaciones.
Que Dios te bendiga.
Esto de la pandemia creo que es un recurso “político-estratégico” que me imagino surge por la presion de las industrias farmacéuticas. Porque hoy sólo dos laboratorios tienen “la papa” para hacer la vacuna para esta influenza. Y tienen los derechos para elaborarla y para comercializarla. Sólo dos de los muchos laboratorios que existen. Y como tienen los derechos van a ganar mucha plata, de hecho ya la están ganando.
En reacción a esto es, creo yo, que la OMS insiste que la cosa es una pandemia, porque con ese apelativo se deben abrir (o liberar , no se como se dice) las licencias para producir el farmaco. Porque una pandemia significa que todo el mundo está en riesgo vital, y no puede haber sólo dos laboratorios produciendo “la medicina milagrosa”…
Entonces el mecanismo es que ellos crean la alarma y así le dan la vuelta a la manivela de la industria farmacéutica y ellos felices ganan dinero y nosotros nos morimos de miedo porque nos vamos a enfermar… es mi teoría, me hago cargo…
Estoy de acuerdo, la alarma social interesa, uno porque posiblemente hay intereses en la venta de farmacos, y en este sentido habria que indagar si es o no asi ( porque ya ha ocurrido con otros sectores, por decir algo la invasion de irak, y los intereses armamentisticos del presidente de EE.UU y amigos)… Pero yo tambien me planteo otra hipotesis, y es que puede ser una estrategia para desviar la atencion, porque no interesa que la gente piense o se preocupe por otras cosas, yo creo que en esta situacion de crisis economica para evitar que la gente se crispe y salga a la calle , interesa tenerlos asustados con algo peor como es la salud…
Es mi opinión pero desde luego estoy de acuerdo que es una alarma exagerada… y si no lo fuera se deberia investigar porque tanta proliferacion de virus no me parece normal… estamos en sus manos…
Teresa, me parece que cualquier hipótesis es válida. Después de lo de Irak, en que se inventó lo que se quiso inventar -y que convenía- para poder invadir, asesinar y someter a todo un pueblo para poder dominar el petróleo, ya nada puede llamarnos la atención. De haber cosas raras las hay. Eso lo sabemos.
Un abrazo y que Dios te bendiga.