Existe una ley inmutable y además inexorable, y es la ley de causa y efecto, o ley del karma. Esta es la ley del equilibrio que pone al hombre ante la misma situación una y otra vez hasta que por medio de sus acciones la supere, una vez aprendida la lección. Entonces, a cada acto humano –y también a los pensamientos- le corresponde uno en dirección opuesta. Los que han estudiado física conocen la tercera ley de Newton, o ley de acción y reacción, que enuncia que a cada fuerza ejercida sobre un cuerpo este responde con una fuerza de igual magnitud pero de sentido y dirección contrarios. Lo mismo pasa en la existencia humana, en que todos nuestros actos son nivelados, más temprano que tarde, por un movimiento en dirección inversa. Este tema fue presentado en http://caminosdelalma.wordpress.com/2008/05/18/el-karma/, hace un año atrás. La ley del karma nos señala que es posible que hoy estemos equilibrando alguna acción del pasado, y que lo que hacemos hoy se compensará en el futuro.
Hemos sabido por una denuncia de una abogado que una cadena de farmacias ha comprado a las isapres los datos de sus cotizantes, referidos a las patologías que presentan. El uso que se ha dado a esta información ha sido comercial, en el sentido de crear ofertas específicas y particulares por las medicinas necesarias para combatir el o los males de los clientes. Conociendo cómo se manejan los negocios hoy en día, y a la vista de la colusión de las principales y fuertes cadenas de farmacias para subir los precios al público de algunas decenas de medicamentos, podemos inferir que el mencionado comportamiento puede haber sido utilizado también por otras cadenas. Esta situación está reñida con toda norma ética, y se constituye en la muestra más clara de la forma en que se actúa hoy en los negocios, buscando de cualquier forma el obtener beneficios. Por donde se mire esta situación es oscura y crea solamente desconfianza, temor y desazón, además de extender un manto negro sobre la libertad de emprendimiento y la libre competencia. Es la voracidad de los actores del sistema lo que va matando al mismo, igual como la célula cancerígena, que no descansa hasta morir ella misma, una vez que el anfitrión, el que la cobija, deja de existir. La codicia inherente al sistema, y que actúa libremente, se encargará de asesinarlo. El problema, es que hoy en el mundo estamos todos dentro del sistema, cada cual con algún mayor o menor grado de libertad, pero incorporados al fin. Un sistema en que las formas importan más que el fondo de las cosas y las personas, un mundo de apariencias. Un mundo en que lo que dice una joven mujer que ha pasado por el quirófano una docena de veces para modelar sus curvas antes de haber terminado de leer un libro siquiera es más importante que lo que dice un rector universitario y tiene mucha más tribuna, espacio en los diarios y tiempo en la televisión que éste.
La corrupción gana espacios diariamente. Lo que han hecho las farmacias y las isapres es corrupción. Y son socios de ella sus ejecutivos, sus directores, sus accionistas, y los empleados que sabiendo lo que se hace no se quitan de hacerlo. Y esa corrupción es alabada en círculos de profesionales deseosos de éxito profesional, que titulan las mentiras y corrupción como agresividad en los negocios, y sueñan emularlas, para así aumentar sus ingresos mensuales y optar a jugosos bonos de fin de año. Poco importa el fondo entonces. Solamente la forma es la válida, donde las apariencias son las que mandan.
Los temas de la medicina actual se van revelando poco a poco. Nos hemos dejado conquistar durante décadas por el temor a la enfermedad, por el miedo. Y ese temor fue sembrado por otros hombres como nosotros, pero deseosos de dominarnos al resto, para vendernos entonces sus artes, sus técnicas, su tecnología. El mundo no quiere pensar, y busca hoy día lo que algunos pensadores han dado en llamar el easy going, es decir, la obtención rápida y fácil de dinero y bienes; la superficialidad de los análisis; la búsqueda irrefrenable del placer por el placer; el atontamiento por la televisión que machaca día a día con conceptos falsos; la comida chatarra y la fiesta sin fin; el evitar el dolor; ocultar con tintes las canas y las arrugas con productos químicos; y el detener la muerte. En fin, la ligereza que va permitiendo entonces lo que sea necesario para lograr los objetivos. El mundo no quiere tampoco ver ciertas cosas evidentes, como por ejemplo el financiamiento de los laboratorios a los profesionales de la salud, para que sostengan las verdades que han inventado y nos conviertan a las personas que formamos parte de la sociedad en consumidores racionales. O el tráfico de órganos desde países pobres a países del primer mundo. Pero somos nosotros los que hemos comprado esas medias verdades o estas monstruosas mentiras. Y hemos permitido todo esto.
Pero, la ley del karma no puede ser evadida. Se cumple a rajatabla. Y entonces, el que nos vende los dogmas para dominarnos; el que ha hecho de la corrupción una forma de vida y lucha por hacernos creer que esa es la buena forma de obtener lo necesario para vivir; el que miente con descaro para poder mantener sus prebendas; el que quita con la mano izquierda lo que da con la derecha; y el que inventa enfermedades para vender sus productos químicos deberán atenerse a su cumplimiento. Por eso, las crisis no cejarán y se harán más pronunciadas, y veremos caer a quienes estaban aparentando su fortaleza subidos sobre débiles tarimas construidas con palos de fósforos, equilibrando lo que construyeron.
Y lo que ha pasado con las farmacias tiene mucho eco porque estamos como sociedad toda y como personas individuales fuertemente condicionados por el miedo a la enfermedad. Por ello es que estos asuntos importan tanto. Porque sabemos lo que es estar enfermos. Sin embargo, hay situaciones que no nos son familiares y por lo tanto no estamos sensibilizados respecto a sus consecuencias, como por ejemplo la contaminación ambiental de las grandes empresas de la minería, o la explotación irracional de los mares, o la experimentación genética de los alimentos, o al abuso en la alimentación de animales y aves de consumo humano, y muchas otras atrocidades. Pero, en el Universo todos somos uno, y lo que se hace al más pequeño se nos hace a todos, y entonces la ley del karma entrará en operación y funcionará. Y nadie quedará fuera de su ámbito de acción.
Habrá llanto y crujir de dientes. Ya lo sabemos. Aún estamos a tiempo para cambiar el destino de la Tierra y el de sus habitantes, entre ellos nosotros.
Que Dios nos bendiga
” Aún estamos a tiempo para cambiar el destino de la Tierra y el de sus habitantes, entre ellos nosotros”
Esa…es mi esperanza, Lucho.
Un abrazo de luz
M. Eugenia
María Eugenia, gracias por tu comentario y tus deseos.
Y por la esperanza.
Que Dios te bendiga.
Sin duda alguna.. somos unidad, somos tanto y podemos hacer tanto por nosotros y por los demás, desconocemos nuestro potencial. Celebro profundamente el éxito de tu blog!!!!….
Pues manos a la obra, demos lo mejor de cada uno, confiando, soltando en las manos de Dios porque estamos hechos para ser naturalmente felices!!! .. todo lo mejor y sólo lo mejor…
Estela, gracias por las felicitaciones.
Somos todos uno y lo mismo, y lo que le hacemos al planeta nos lo hacemos a nosotros mismos.
¿Cómo habremos de pagar lo que le hemos hecho, tendremos que repetir el curso?
Confiemos en Dios para que nos guíe y aliente.
Un abrazo y que Dios te bendiga
Que interesante teme y que gran responsabilidad cuando se esta conciente de este principio de causa y efecto. DIOS!!
Un abrazo querido amigo.
BB
Ana Luisa
Ana Luisa, la responsabilidad es todo un gran asunto, y comprender que somos responsables de lo que creamos, y que tarde o temprano responderemos por ello es todo un aprendizaje. Y nada es un castigo, sino solamente el volver al equilibrio.
Un abrazo y que Dios te bendiga.
Hola soy nueva en estos “lares”, estoy siguiendo todos vuestos comentarios, y realmente me prece muy interesante lo que decis, son cosas que de alguna manera todos hemos leido, visto algun programa en la tv y en mayor o menor grado conscientes, especialmente cuando somos padres nos preocupa cada dia mas el legado ( no economico) que dejamos a nuestros hijosa nivel etico,cultural y entorno natural…
Pero me pregunto que debemos hacer cada uno de nosotros para reequilibrar ….
En este sentido a veces pienso que posiblemente haya incursiones extraterrestres que intenten darnos luz para evitar lo que se avecina… no se si habeis hablado de este tema, pero me gustaria saber que podemos hacer
gracias
Teresa, eres muy bienvenida a este espacio. La única pretensión que tengo es poner estos asuntos en el tapete y reflexionar sobre ellos para ir conociendo más, y poder darnos cuenta de lo que realmente importa en la vida.
Cada uno de nosotros vamos sabiendo cada vez más lo que debemos hacer para volver al equilibrio. Pero eso requiere de mucha voluntad y valentía. Pero poco a poco se va haciendo. Ya con tu comentario estás poniendo un grano de arena a ello.
Lo que planteas de los estraterretres es todo un tema por investigar. Me he introducido en él, pero aún no puedo tener una visión de la luminosidad que piensas que pueden tener.
Gracias por tus palabras y que Dios te bendiga.