La medicina actual nos ha tratado de convencer –y vaya que lo ha logrado- que el hacerse exámenes periódicamente, y que mientras más complejos y numerosos sean ellos mejor será entonces la seguridad del proceso, servirá al objetivo de prevenir las posibles enfermedades. Sin embargo, en el mundo actual en que cuesta enormes sacrificios personales mantener la medicina de alta tecnología que se ha desarrollado no se ha podido prevenir sino solamente detectar precozmente. Y eso es el asunto importante. Con tanta tecnología y con tanta inversión en estudios ha sido una tarea imposible el prevenir, siendo lo único importante la detección precoz. Pero, ¿es lo mismo? Es posible que en la interpretación de los numerosos exámenes e imágenes pueda llegarse a algo cercano a la prevención, pero para llegar a ello es necesario saber cuál es “la amenaza a combatir”, en el lenguaje de la medicina occidental.
Es necesario reflexionar acerca de los conceptos que se utilizan como sinónimos –prevención y detección precoz-, su origen y sus consecuencias en el presente y en el futuro.
Sin duda alguna que las campañas publicitarias de la industria farmacéutica –laboratorios, fabricantes de equipos de análisis e imágenes- han utilizado fuertemente la tecnología de las comunicaciones para hacer su agosto entre los consumidores racionales –nosotros- creándonos necesidades, informándonos lo que han querido informar, y utilizando los medios como propagadores de sus medias verdades o mentiras completas, convirtiéndoles en agentes publicadores de sus comunicados de prensa.
Como la prevención no es posible, se limitan a sugerir cambios en la alimentación, que es el gran causante de los males del mundo occidental.
En facebook, como entre tanta herramienta publicitaria me ha llegado una petición de ayuda a la prevención del cáncer de mama. Lo más importante en esto es que nadie sabe qué desata el cáncer. Ahora hablan los médicos de procesos emocionales que pueden afectar, pero lo que más se escucha es que es un asunto genético y hay predisposición familiar a ser afectado por este mal. Entonces, ¿de qué se trata la prevención? ¿Qué es lo que proponen normalmente para prevenir el cáncer de mama?: hacerse exámenes, palparse periódicamente y controlarse médicamente cuando haya sospechas. Simple. ¿Pero es esto prevención o detección precoz? Podemos observar que una mujer que a los 40 años comenzó a realizarse mamografías periódicamente ya a los 50 años tiene una carpeta llena de ellas, ¡pero para esta sana mujer el riesgo de tener cáncer de mama ha aumentado según la estadística de la medicina! Interesante ¿no?
Hace unos meses ensayé algo del cáncer de mamas, lo que pueden consultan en: http://caminosdelalma.wordpress.com/2008/11/03/cancer-de-mama-los-abandonos/
El deseo absurdo de la medicina actual de hacer desaparecer las bacterias, los hongos, virus y microorganismos que coexisten con nosotros en este mundo que Dios nos ha dado está llegando a límites de paranoia colectiva. Las campañas para que nos lavemos las manos a cada instante han llegado a tal extremo que las personas andan con alcohol gel en los bolsillos y evitan, si, evitan dar la mano a otro por temor a los contagios. ¿Llegaremos a vivir en cápsulas individuales aislados uno del otro? No hay nada más absurdo que el pretender erradicar de la faz de la Tierra a los microorganismos. Nuestro estómago no funcionaría de la forma que lo hace si no tuviéramos lo que se ha denominado la “flora intestinal”, que no son otra cosa que bacterias y microbios que hacen la tarea de ayudar al cuerpo en la digestión y asimilación de los alimentos y producción de los excrementos. Basta saber lo importante que son ellos cuando somos sometidos a los antibióticos para combatir alguna infección y se afecta de inmediato el estómago, su funcionamiento y las deposiciones. “Efectos secundarios” se les ha dado en llamar eufemísticamente.
La medicina occidental actual, auto-validada como única correcta y efectiva, se basa en hacer desaparecer los síntomas y con ello aleja el conflicto adyacente, e incluso tiene la virtud de hacer que los pacientes en riesgo vital puedan conservar la vida, pero no puede curar ni mucho menos prevenir. No puede curar porque el reprimir los síntomas no hace más que retrasar su reaparición o la aparición de otros, que pondrán en evidencia el desequilibrio. Por ello es que siempre es conveniente, una vez pasada la crisis, enfrentarse a la sombra, a aquello que no queremos ver, a aquello que nos atormenta y produce la viga en el propio ojo, para analizar la vida y buscar el verdadero significado de la enfermedad. Pero para realizar la introspección necesitamos ser valientes y comprender que cuando el síntoma nos dé el mensaje habremos de hacer los cambios pertinentes en nuestra vida, que prevendrán de verdad la aparición o reaparición de ellos.
Los síntomas del cuerpo son en algunos casos susurros del Alma. En otros son voces altas. En otros son gritos. Cuando el Alma ya ve que el camino del hombre se aparta de su verdad, de su finalidad en la Tierra, se convierten en alaridos. La verdadera prevención está basada en la necesaria interpretación de las primeras manifestaciones que llevan al cuerpo al desequilibrio y que necesita remedios, o sea, sustancias que lo lleven de nuevo al “medio”, al equilibrio, para que el Alma entonces no necesite expresarse en voz alta, lo que sin duda contribuye a ser feliz.
La verdadera prevención está en realizar las tareas pendientes en la vida, pero primero hay que identificarlas. Para ello se requiere valentía. Para lo anterior más aún. Si no, el cuerpo nos dirá lo que nos ha faltado para estar en equilibrio.
Que Dios nos bendiga a toda su creación, incluidos los microorganismos.
“La verdadera prevención está en realizar las tareas pendientes en la vida, pero primero hay que identificarlas. Para ello se requiere valentía. Para lo anterior más aún. Si no, el cuerpo nos dirá lo que nos ha faltado para estar en equilibrio”.
Gracias, Lucho. Por recordarnos lo que realmente importa en este camino nuestro. Que Dios te bendiga.
María Eugenia, de nada.
Que Dios te bendiga.