En la producción de la diabetes actúa fuertemente el miedo, aunque en forma disfrazada, como siempre. Sabemos que la relación de la falta de energía en el centro del ser –o de la célula- debido a que la glucosa no puede llegar a ella, lleva a que la vida no pueda ser gozada en plenitud. Y a lo mejor sería conveniente que la medicina en vez de combatir con ahínco la dulzura del azúcar y los hidratos de carbono como causantes de la enfermedad pudiera concentrarse en trabajar en las creencias de las personas, para evitar desarrollar la dolencia entonces. Pero, obviamente, no es el papel que se ha auto-asignado y el rol que juega es precisamente el del combate, el del someter al enemigo, sin reparar que con ello declara la guerra a todo cuanto tiene vida. Y entonces se declara el combate al azúcar. Dulce enemigo, que además no tiene pensado defenderse. Enemigo ideal.
El no permitir el desarrollo de la expresión de la vida y sus placeres puede darse en una estructura social rígida y normada, en que se predique que la vida es injusta, el trabajo un sacrificio y que todo se logra con mucho pero mucho esfuerzo, y que si no es así no tiene valor lo conseguido. O sea, una sociedad basada en el rigor, y en el que se crea de verdad que la risa abunda en la boca del tonto.
La observación de los diabéticos me retrotrae a la posibilidad de una educación rígida y poco tolerante. Esa formación es la que se provee en los colegios de congregaciones religiosas en que se predica que la práctica del sexo no debe ser una manifestación de placer sino que, por el contrario, es considerado como algo pecaminoso y que debe ser reprimido, como es en la vida de monje. Siempre me llama la atención el asunto de la imposición del celibato de los monjes, siendo que Pedro, el apóstol elegido por Jesús, era casado, asunto que queda de manifiesto cuando el evangelista relata que llegando Pedro con Jesús a la casa del primero encontraron a su suegra en cama sin poderles atender, lo que hizo que Jesús le pusiera las manos para curarle y, hecho esto, se levantó ella y les sirvió.
El combate a la manifestación de la actividad sexual plena en los adultos por parte de las organizaciones autoerigidas como defensoras de la moral se basa en que si no se hicieran esas actividades el mundo se convertiría en un lugar indecoroso parecido a Sodoma y Gomorra, en que las prácticas sexuales serían igual a la de los animales, sin control ni mesura, juicio absurdo que desconoce que los seres humanos somos divinos por esencia y por ello intrínsecamente buenos, y que no necesitamos vivir la sexualidad en forma indecorosa ni ruidosa para hacerla placentera.
Esta creencia arraigada fuertemente en la población considera además a los órganos sexuales como algo sucio. De hecho a los hombres se nos enseña que después de orinar debemos lavarnos las manos, cuando el asunto debiera ser precisamente al revés, es decir, antes de tocarnos los genitales debemos prevenir contagios lavándonos las manos.
He creído también hablar de una relación entre el placer y la diabetes y el placer y las alergias respiratorias. Las alergias respiratorias pueden hablarnos de una agresión al contacto, a la cercanía, y al final al placer corporal, que al igual que en el caso de la diabetes, inhibe la vida. Sin embargo, la forma de resolver el conflicto en ambas es diferente, ya que en la diabetes el conflicto es tan profundo que se representa en el núcleo de la célula, callada y quedamente, mientras que en la alergia se presenta como reacción violenta al primer contacto, en forma además ruidosa.
Puede ser también que creencias como “todos los hombres son iguales” puedan causar un daño irremediable en las mujeres que han pasado en alguna oportunidad por alguna situación amorosa traumática o desilusionante, al comenzar a actuar conforme al mandato que se están dando al repetir una y otra vez la frase, que al final condiciona el comportamiento y puede privarlas del legítimo placer –ya sea físico, mental o espiritual- de la compañía de algún representante del colectivo masculino.
La enfermedad no es material en su origen, como dijo el Dr. Edward Bach, y no debemos buscar en lo que comemos las razones de nuestras dolencias sino más bien en lo que tragamos como ideas y órdenes. Las creencias, que no son otra cosa que ideas que creemos que son verdad, influyen en nuestro comportamiento y con ello en nuestros resultados. Si repetimos como loros que el sexo es impuro y sucio, y que debemos vivir una vida de penitencia y sacrificio, absteniéndonos de placeres ligados a la relación de pareja en forma sana y amorosa, podemos ser candidatos seguros a vivir controlándonos la glicemia, o el nivel del azúcar en la sangre, en lugar de disfrutar plenamente de la belleza de la vida y sus múltiples placeres.
El control que se ha hecho del hombre sumiéndolo en la culpa por el asunto del sexo y su práctica es una muestra de la negación del placer, y por ende de la vida. La relación sexual lleva implícita además la generación de la vida, y es practicada por todas las especies sobre la tierra, y su negación es justamente la negación de ella, y solamente puede acarrear desolación.
El azúcar y su dulzura no es el causante de la diabetes. La causante debemos buscarla en la falta de dulzura entonces.
Que Dios nos bendiga a todos.
Lucho, muy bueno tu artículo… Que lata que tanta gente
tenga diabetes,,, me q ueda claro.
cariños,
M. Isabel
María Isabel, gracias por tus palabras y por pasarte por este espacio.
Espero que algún día la diabetes pueda ser efectivamente una dolenciaen retirada.
Sin embargo, la enfermedad seguirá existiendo, y si hoy desaparece una luego aparece otra, como forma de equilibrar la vida, para hacernos ver lo que nos falta o lo que necesitamos.
Un abrazo.
Hola luis, ya sabes que soy un miembro un poco exceptico , ( no he dicho totalmente) y leyendote se me plantean interrogantes suponiendo que tu hipoesis sea cierta, y dado que has reflexionado sobre estos temas me pregunto si tienes para esto respuesta…
Por una parte me ha sorprendido que una enfermedad en principio para todos fisica tu veas un correlato emocional, pero como no descarto que fuera un posible factor de riesgo no cuestiono tu hipotesis, pero si me hace reflexionar sobre dos colectivos diferentes que tambien pueden tener diabetes, por ejemplo una mujer en estado… que represiones puede tener?? si está feliz con su embarazo…. y todos la tratan con dulzura??… y por otra parte al hablar de represion sexual y viendo como es la sociedad o juventus actual y en este sentido me refiero a la española, donde los adolescentes estan mal criados en muchos casos, no tienen pudores de ningun tipo incluso llegando a no tener respeto, en este colectivo donde no exixte la represion tamben habrá me imagino personas con diabetes… ¿por que crees en este caso que ocurre??
Ya por ultimo se me ocurre una pregunta mas, que pasa con las enfermedades mentales?? cual es tu hipotesis en estos casos donde no hay una base tan organica??
Bueno espero que te vaya bonito y no me odies demasiado por mis cuestiones
Terelere
Terelere
El hecho de que la mujer esté “en estado” no la exime de haber sido víctima de una educación signada por la represión; el hecho de que una mujer conciba un hijo no siempre significa la aceptación de la transformación del cuerpo o de la evidencia de la actividad sexual ante los demás. El embarazo es un hecho biológico, para ese momento la mujer ha vivido miles de situaciones felices e infelices al igual que todos y no está excenta de padecer las consecuencias de una niñez triste o carente de dulzura.
Teresa, me parece que el hecho de estar en estado no exime de represiones. Ellas son comunes y abundantes en muchas mujeres, y en no pocos hombres también, con el consiguiente efecto sobre ellas. Por lo tanto el trato con dulzura puede no ser recibido a fondo, sino solamente como apariencia. ¿Acaso no es lo mismo de la célula y el azúcar?
En cuanto al comportamiento de la juventud el mantener una actividad sexual sin pudores no garantiza que pueda ser dado y recibido el amor que se lleva en el centro del ser, y analógicamente con el centro de la célula. Ahora bien, no conozco la incidencia de la diabetes en esa juventud.
En cuanto a las enfermedades mentales tengo mis aprehensiones serias. Una de ella es el aumento de ellas año a año, creadas por los profesionales del área en USA, fomentado ello por la industria farmacéutica. Hoy casi todos los comportamientos pueden caber dentro de las descripciones de enfermedades mentales. Ahora bien, hay muchos comportamientos que son causados por energías extrañas a las personas, especialmente por lo que he descrito en algunos artículos como son las posesiones espirituales.
Pronto escribiré sobre ello.
Que Dios te bendiga.
Qué bueno está esto de relacionar la diabetes con la falta de dulzura en nuestras vidas.
Yo me crié así, maltratada, en colegio de monjas, reprimida y con todas las culpas habidas y por haber, con toda clase de cinturones de castidad. Siempre pensando que era mala y me lo merecía; hasta ahora pienso que debí haber sido mala gente en mi vida anterior y ahora estoy pagado mis facturas negánome placeres en aras de comportarme, inconscientemente, como me enseñaron…
Ya lo dije por ahí, soy celíaca, hace un año me enteré y creo que diabetes no tengo (veremos con los estudios de este año, oremos para que NO), pero sí, añoro el amor de ese que SE, o mi SER sabe que existe, es como extrañar a algo que se tuvo y se perdió.
Sin pretensiones de ser Cristal ni nada parecido, creo que mi intuición ha hecho que mi mirada se ampliara y a veces me pregunto si ver detrás del escenario es algo que me hace bien o mal, porque mientras aprendo a manejarlo, me enfermo.
Los celíacos, no toleramos el glúten así como los diabéticos el azúcar; cuál sería la semejanza, el glúten es una proteína, tiene que ver directamente los intestinos… pero lo cierto es que digerir la vida se hace muy difícil, y sentirse inadecuado para este mundo hace que se tengan muchos síntomas psicosomáticos.
Azúcar, glúten… digestión… nutrición! falta de dulzura, de Amor… por dónde está el camino para no quedarse fijado en el dolor quejándose? adónde está esa puerta secreta?
Saludos a Luis y a los demás y
gracias !!!
La puerta no es secreta, y está al alcance de todos; es solamente una puerta que se va abriendo poco a poco, al salir de las ataduras en que nos criaron, en los velos que vamos descorriendo paso a paso. Ya están en el proceso y la disposición a sanar es la que debe guiarte. Es necesario ser valiente para ir enfrentándose a las cosas que te vas a ir encontrando para sanar, y perseverar. ¿Cuándo se termina de abrir la puerta? Esa es la pregunta.
En nuestras vidas anteriores todos hemos sido “malos” y hemos sido “buenos”, víctimas en algunas y victimarios en otras, reyes en algunas y mendigos en otras, violadores en algunas y violados en otras, abusadores en algunas y abusados en otras, pobres en algunas y ricos en otras, hombres en algunas y mujeres en otras. En fin, hemos sido de todo y esas huellas quedan en nuestra alma y se expresan en ciertos momentos o en nuestros comportamientos en nuestras vidas actuales. La tarea es ir descubriendo, como cuando se pela una cebolla, qué es lo que traemos que nos afecta. Sin embargo, no es solamente una vida la que incide en nuestro comportamiento, sino que pueden ser muchas.
Eso hay que trabajarlo. Para sanar.
Que Dios te bendiga