He leído que hoy más del 60% de las noticias relacionadas con las enfermedades –no voy a decir noticias de salud por razones obvias- son obtenidas por los medios, llámense diarios, revistas, radios y televisión, a través de comunicados de prensa provenientes de laboratorios fabricantes de productos químicos conocidos como remedios. El producto de esta proliferación de noticias ha sido someter a los habitantes de la Tierra por el temor a la enfermedad, haciéndonos creer que el enemigo está en todos lados, agazapado para hacernos caer en sus garras. Hoy las personas tienen su vocabulario de comprensión de los síntomas llenos de itis, sufijo de raíz griega que significa simplemente inflamación. Entonces, la hepatitis es simplemente inflamación del hígado (hepato = hígado); la amigdalitis es inflamación de las amígdalas; la laringitis es inflamación de la laringe; la rinitis es inflamación del revestimiento de las mucosas de la pared de la nariz; la dermatitis es la inflamación de la dermis o piel; en fin, todos los síntomas que lleven la inflamación en su seno se conocen por el nombre del órgano a la cual se le agrega itis. Y entonces, cuando el médico da el diagnóstico solamente está describiendo el fenómeno de la inflamación. Y todos tan campantes. Y alegres, porque se les dijo lo que les aqueja. Y entonces las gentes no reflexionan que no necesitan un médico para que les describa lo que les produce el dolor o incomodidad. Pero lo que si esperan es una receta que prescriba un producto químico que ataque el síntoma descrito para que desaparezca, desentendiéndose absolutamente de este, al haberle traspasado al profesional de la enfermedad la responsabilidad por la propia sanación.
Este fenómeno de no ser capaces de afrontar la responsabilidad por la enfermedad que nos aqueja lleva entonces a la irresponsabilidad por la sanación, entendiendo que ella debe ser provista por otro semejante, al que se le otorga además el poder para hacerlo.
La enfermedad es una falta de equilibrio en nuestra vida, que busca equilibrarse en nuestro cuerpo, aún cuando comprender esta verdad sea hoy una labor titánica, después de décadas de bombardeo de información interesada, que pretende solamente mantenernos en un estado de indefensión y desinformación, para convertirnos en consumidores razonables de sus productos químicos que hacen desaparecer los síntomas al más breve plazo posible, sin considerar que los seres humanos somos mucho más que el cuerpo, y que la enfermedad tiene su origen fuera de él.
Hoy escuché varias veces decir a las personas que alguna había contagiado a otra el virus del resfrío, estando de moda la temida fiebre porcina, que es una mutación del virus que produce estos síntomas. Eso me hace reflexionar sobre la veracidad de la aseveración, que además es avalada por los profesionales de los hospitales y clínicas, ya que si fuera estrictamente cierto lo que dicen debería estar todo el mundo contagiado, sin excepción. Pero el hecho que haya muchas personas, la inmensa mayoría, que permanecen sanas, a pesar de haber estado en contacto con alguna persona agripada, debería ser suficiente argumento para comprender que esta enfermedad no se pega. Lo que puede suceder es que pudiere haber un aumento del riesgo de contagio, pero no una certeza de la producción de éste.
Como producto de la campaña sistemática de “información” acerca de situaciones de “salud”, que no son otra cosa que propaganda pública de los síntomas de las enfermedades, las personas han comenzado a otorgarle tal poder a ellas que ya no pueden planear su vida, ni menos vivirla, en forma confiada, viéndose amenazados por cuanta cosa comen, respiran, o tocan, que les han dicho les producirá lo que han estado evitando por todos los medios. El temor a la enfermedad, disfrazado como capacidad de acceso a la salud, tiene múltiples efectos. Uno de ellos es que las personas migran a las grandes ciudades, en las que se alojan los recintos con tecnología de última generación, y trabajan la mayor parte de los médicos y profesionales de la salud (¿?), abandonando localidades pequeñas o rurales, donde la oferta es restringida o inexistente. Y las grandes ciudades siguen agrandándose aún más.
¿Es salud la que se encuentra en las grandes ciudades? Posiblemente muchos contestarán que sí lo es. Permítanme discrepar. Lo que podemos encontrar en las grandes ciudades con sus grandes clínicas y hospitales es mucha oferta de equipos de última tecnología para la realización de exámenes o servicios de imágenes, y los profesionales que los manejan o interpretan. ¿Pero es eso salud? Definitivamente no, eso es solamente enfermedad. Y los grandes consorcios farmacéuticos mundiales son los encargados de montar las inmensas campañas publicitarias que mueven a las masas ávidas de enfermedades y dolencias, y que gastan millones y millones en los productos químicos que producen, y que son promocionados como remedios. Y esa propaganda va generando la demanda por la ingeniería de detalle a la que se ha llegado, y que va costando más cara conforme la especialización.
Es conveniente que recapacitemos acerca de las ideas que creemos son verdad sobre la enfermedad y la salud y que nos han sido inculcadas por aquellos quienes utilizando el temor logran que creamos en ellas y las convirtamos en dogmas de fe. Recapacitemos, reflexionemos sobre estos asuntos, y no olvidemos que si las enfermedades se pegaran no habría nadie sano y ni siquiera existiríamos como raza humana y que, a pesar de la medicina, o más bien sin ella, el hombre lleva desarrollándose sobre la faz de la tierra varios millones de años.
La enfermedad no es más que un desequilibrio emocional manifestado a través del cuerpo, por la discrepancia entre el camino que pretende seguir el Alma como parte de su misión y la personalidad que busca asuntos mundanos. A veces ese desequilibrio es pequeño y nos resfriamos –aunque se llame porcina- y en otras es tan profundo que nos parte el corazón en un infarto.
Reflexionemos para poder entonces entender lo que nos pasa y no seguir comulgando con ruedas de carreta.
Que Dios nos bendiga a todos.
Luis… no te rias… pero… ¿tu te enfermas?… ¿que haces cuando te enfermas?… ¿tomas remedios?
Espero tu respuesta…
Gloria, no no me río, no. Y de si me enfermo claro que a veces me pasan cosas. Sin embargo lo que hago es que siempre trabajo en las cosas que me pasan, con mis terapeutas, conmigo, gentes amigas, en fin, hago trabajo. Soy buen paciente de otros terapeutas y recibo reiki (Fernando, Sole, Alex), acupuntura (Juan Carlos), regresiones (Ivette y mi grupo en Argentina), etc. Tengo conflictos como todos, y más en estos tiempos que vivimos, en que parece que se han acelerado y además se han profundizado. Especialmente trabajo con mi amigo Juan Carlos Sánchez (www.digitopuntura.cl), quien me ayuda en los procesos de mi vida. Es un magnífico terapeuta y soy su paciente hace años.
A veces me resfrío, de vez en cuando, y me cuido y proceso especialmente la pena que me embarga. Hace unos años hube de ir al médico, porque el proceso de infección era fuerte. Qué le podía hacer. Me ayudó.
El año pasado sufrí de la rodilla izquierda. Trabajé muy duro, acudiendo incluso a Concepción a un grupo de sanación, con lo cual me recuperé completamente. Incluso he vuelto a jugar a la pelota. Hace 10 años me corté el tendón de Aquiles, y hubieron de operarme.
No soy vegetariano, como de todo (excepto ajo y cebolla), y trato de cuidar mi peso, pero por un asunto estético solamente. No me tomo exámenes -de esos que llaman “preventivos” ni de ningún tipo- y tengo buena salud en general.
A veces tomo flores de Bach que me autoreceto, y alguna vez algún paracetamol, cuando tengo algún malestar general.
Pero, debo confesarte que cada vez que me pasa algo o me duele alguna cosa trabajo tratando de interpretarlo y pido ayuda para hacerlo. Y la verdad es que hace años no enfermo y me siento muy bien.
Espero haber contestado tu pregunta.
Un abrazo y que Dios te bendiga.
Que buen tema amigo, que privilegiados somos al estar conciente de lo que significa estar enfermo ¿verdad?
También creo que la enfermedad no es más que un desequilibrio emocional manifestado a través del cuerpo. Gracias Luis por tu trabajo.
Un abrazo.
Ana Luisa, si, es verdad. Es un privilegio el ser concientes.
Y de nada, es un placer para mí el hacer lo que hago.
Que Dios te bendiga
Esperaba una respuesta así… nada de lo que dices me extraña.
Yo quería contarte, a propósito de lo que escribiste de las “itis” que volvi a tener una amigdalitis… pero esta vez “trabajé con eso” con mi terapeuta y sola, y me duró un día… y ya estoy bien.
…Increible… Pero de pasadita, el proceso me ayudó a sentirme más grande.
Gloria, gracias por tus comentarios. Así aprendemos todos.
He tenido múltiples casos de gripe en que los pacientes trabajan consigo mismos y logran darse cuenta del conflicto que quieren manipular y que les lleva a la enfermedad y su proceso de recuperación se acorta ostensiblemente.
Conozco otras personas, en cambio, que buscan y buscan el virus y la bacteria enemiga y acuden a los médicos a cada rato en búsqueda de recetas mágicas. No acaban de salir de una cuando están en otra. Y su vida sigue de tumbo en tumbo.
Pero es asunto de cada cual el darse cuenta de lo que le pasa. Y cuando nos damos cuenta crecemos y mejoramos, sanamos. Y pasamos a otro estado de conciencia.
Pero es un asunto personal, que requiere atreverse a experimentarlo.
Que Dios te bendiga.
Hola Luis: Solo querìa felicitarte por la informaciòn que entregas a las personas. Estoy muy de acuerdo contigo respecto a las enfermedades como un desiquilibrio energètico o una fricciòn entre el alma y la personalidad, es decir, estamos desalineados entre lo que hacemos y lo que realmente queremos hacer. Bueno, sin embargo, cuando este proceso se hace crònico por años, se instala en nuestro cuerpo fìsico la llamada enfermedad (para nos. desequilibrio). Sin embargo, a veces no alcanzamos a elaborar lo que nos està pasando y, ademàs, sumado a la cantidad de quìmicos , de sustancias tòxicas como la quimioterapia que nos destruye todo nuestro sistema inmunològico…..nos mata sin alcanzar a trabajar el conflicto.
El proposito de este correo es decirte que existen medicinas naturales y muy efectivas respecto del càncer. Si te interesa puedo enviarte informaciòn para que los pacientes, junto con su proceso de terapia puedan recurrir a èstas y no a elementos nocivos.
Tuve un càncer hace años atras, trabaje mi conflicto y me dediquè a investigar y conocer a profesionales que estàn en otro nivel de conciencia, respecto de cosas naturales para sanar el càncer y los resultados han sido buenos, ademàs estàn avalados. Obviamente esta informaciòn no se expande porque a las farmaceuticas no les conviene.
Cariños.,
Marìa Elena
María Elena, gracias por escribir en este espacio sobre los temas tan importantes que tocas. Hay muchas cosas que los seres humanos no sabemos ni nos damos cuenta, especialmente el cómo somos manipulados a cada instante.
Tengo un conocido que se burla constantemente de uno de sus amigos quien le dice que existe una gran conspiración de parte de las grandes compañias farmacéuticas y lo peor es que él ha sido presa de ellas y no se puede dar cuenta.
En cuanto al cáncer he estado leyendo sobre la Nueva medicina germánica del Dr. Hamer, a quien lograron ponerlo entre rejas por sus descubrimientos sobre las causas y los nuevos tratamientos que tienen 98% de efectividad. Si, 98%.
Hay un par de artículos que he escrito sobre el cáncer, especialmente sobre el cáncer de mamas, y sería muy bueno que pudieras apoyar en ello. El espacio está abierto.
Un abrazo y que Dios te bendiga
estimado luis : Tengo bastante información respecto de Hammer, cualquier cosa que necesites y yo pueda colaborar avísame. <respecto del cáncer de mamá se dice que tendría origen en el estómago ya que por alli pasa ese meridiano y me hace mucha coherencia ya que es en el plexo solas donde pasan nuestras emociones.
cariños.,
maria elana
María Elena, te repito que el espacio está abierto para tu colaboración, lo que agradezco.
Que Dios te bendiga
Luis:
Desde hace tiempo que me hace mucho sentido. Dónde puedo encontrar información (tal vez un libro) que indique “la enfermedad”, su relación con el (los) órganos implicados, la emoción asociada y cómo trabajar con eso.
jajajaja, tal vez no esté todo en uno, pero tienes algo para recomendar?
Generalmente cuando tengo la manifestación de algo, trato de pensar en qué es lo que mi cuerpo me está diciendo, pero no tengo tanto conocimiento. Es que me gusta aprender de esto.
Gracias por los datos.
Saludos,
Pau
Pau, siempre recomiendo para partir el libro de Louise L. Hay, “Usted puede sanar su vida“, Editorial Urano, el cual culmina con una serie de síntomas y la interpretación que de ellos hace la autora. Lo interesante de ello es la génesis de la explicación, que es el resultado de entender quiénes somos, qué venimos a hacer, y las consecuencias de los desbalances en nuestra vida, que se manifiestan como síntomas.
Que Dios te bendiga