En los eventos traumáticos en general existe una alta probabilidad de una fragmentación del Alma del afectado. El trozo de Alma que se sale lleva consigo toda la información de esa encarnación, y en el evento que no vuelva al cuerpo de donde salió y se convierta en huésped de otro llevará toda esa información.
La fragmentación del Alma trae como consecuencia que la persona afectada siente que no está completa, que le falta algo, y se le hace prácticamente imposible mantener una vida equilibrada, y es posible que los conflictos sean continuos, al igual que las dificultades de salud y de mantener relaciones afectivas satisfactorias. Hay sanadores ancestrales –sabios de las Américas- que dicen que una fragmentación del Alma lleva tarde o temprano a alguna enfermedad de importancia. A mi parecer, las enfermedades autoinmunes pueden tener también alguna causa en este fenómeno.
El Alma se fragmenta –es decir, un trozo del Alma abandona su origen- especialmente cuando se es pequeño y se sufre de castigo físico por parte de alguno de los padres. Esto es porque él o la joven creatura siente como una inmensa traición que quien se supone tiene la labor de protegerlo y cuidarlo en vez de hacerlo le infrinja daño. Se fragmenta también cuando hay abusos sexuales, y ahí no importa la edad, pero es especialmente grave cuando ello sucede en la niñez. Puede también producirse fragmentación cuando hay episodios violentos, ya sea como actores o simples testigos, o de mucho miedo –pavor-, o de pena u odio. También hay fragmentación cuando se produce la abducción por seres extraterrestres, especialmente la primera vez en la actual vida, que generalmente se produce a muy temprana edad. La fragmentación también puede producirse por conflictos afectivos simples o importantes, o por enfermedades de larga duración, sin importar la edad.
Cuando se produce la fragmentación el terapeuta para completar el trabajo debe ir a buscar ese trozo de Alma, o guiar al paciente a hacer él la búsqueda y recuperación. Este ejercicio es lo más importante en la sanación, porque se completa entonces al Alma del dueño del cuerpo, y logra así la armonía. Esta recuperación tiene un tratamiento terapéutico, que consiste en ubicar el trozo ido, traerlo de vuelta e incorporarlo nuevamente. Es posible que el viaje de vuelta deba ser paulatino, mostrándole toda la vida que no compartió, para que observe el crecimiento que se ha tenido, y se le pueda asegurar que no volverá a ocurrir el trauma que lo llevó a abandonar su lugar original, y que ahora está segura y protegida, y que ya se aprendió lo que era necesario aprender en la vida. Si el terapeuta hace el viaje de recuperación debe observar si el trozo faltante pone alguna condición para volver, y necesita comunicarlo al paciente y trabajar con él para cumplir esa condición para completar así el trabajo de sanación.
Una vez que el Alma está completa el paciente siente en su seno el estar completo, y puede entonces comenzar su proceso nuevo, pudiendo entonces encontrar el equilibrio que le permita tener una vida de mayores satisfacciones.
Somos mucho más que cuerpo, mente y emociones; somos también Alma, y ahí pueden estar las respuestas que necesitamos para vivir más plenamente.
Que Dios nos bendiga a todos.
gracias amigo de luz por compartir este articulo conmigo y gracias por guiarme a recuperar mi alma!!!!luz-amor y paz! te quiero. bel
Bel, mucha Luz para ti.
Nos vemos pronto.
Que Dios te bendiga.