Hemos decidido estar aquí en el planeta en este tiempo de cambios como testigos y actores de una era de cambios importantes, propicios para tomar conciencia de que somos seres espirituales que vivimos en el amor. A lo mejor no tenemos recuerdos conscientes del acuerdo que hicimos para venir a esta vida en estos tiempos, pero a veces hay pequeños destellos de conciencia que nos hacen remecernos como cuando escuchamos a alguien que habla de algún tema que claramente va contra lo establecido, contra lo que se considera “normal” o standard y nos parece “razonable” por decir lo menos, o que dice una frase significativa que nos resuena fuertemente, o cuando vemos a alguien con algún estilo de vida fuera de lo común y que refleja algunas características que andamos buscando por años, y que creemos no podemos alcanzar o que son solamente para algunos tipos especiales. Estamos viviendo momentos especiales, y vemos que muchas de las cosas por las cuales “luchamos” durante años se ven derrumbando inexorablemente: aquello que perseguíamos como meta ya no está existiendo más.
El proceso al que estamos asistiendo dicen algunos que es uno que sucede cada 13 mil años en el planeta, y es de profundas transformaciones, y hemos decidido encarnar aquí para vivirlo, para hacer nuestro trabajo, nuestro viaje épico. Las transformaciones son profundas, y de a poco nada se va sosteniendo, muchas personas van despertando y con ello aumentan las voces que van dando cuenta de recuerdos antiguos, de realidades que emergen a la luz y de aumento de niveles de vibración.
Ya no es un asunto de postura política, ideológica, religiosa, racial, cultural o económica, los cambios son profundos y persistentes, y ellos van cambiando a las personas y se producen porque las personas van cambiando a su vez. Hay movimientos energéticos sutiles poco comprensibles a la mayoría que están actuando. A medida que se asciende se van dejando atrás los miedos, la codicia, la avaricia, para centrarse en la unidad, en que cada uno es parte del otro y que el otro existe conmigo, y está ahí para ser mi maestro, como hermano.
El mundo ya no es el mismo, y a cada instante que pasa se aleja más de lo antiguo. Nosotros tampoco lo somos, y esa sensación de que algo pasa y no logramos saber lo que es puede llegar a agobiarnos. Son los signos de los tiempos. Tiempos de cambios. Pero nosotros quisimos estar aquí. Aunque no lo admitamos.
Es necesario ir hacia adentro, a conocernos más, y abandonar todo aquello que nos distrae de nuestro objetivo final que es tomar conciencia para poder ascender. No quiero decir con ello que hay que abandonar el juego, el goce, el descanso y la distracción, pero este tiene que ser uno que permita a todo el ser restaurar las energías de forma armónica y sana.
Hay mucho por hacer, y muchos cambios por venir, y estamos inmersos en ellos, porque así lo hemos decidido, y siendo entonces actores y testigos viviremos lo que necesitamos.
Que Dios nos bendiga a todos en estos días de cambios acelerados.
Es cierto. Hace un año, un mes atrás, algunas personas todavía pensaban que estos cambios de manera de pensar y de actuar no eran reales, y lo son. Quienes no creen en este cambio, no serán muy felices. Sobre todo si continúan con los dogmas políticos, religiosos, de clase , de raza o de cultura. La creencias y los dogmas tambalean, y caerán en definitiva.
Para los mas altos fines y el bien mayor, QUE ASI SEA ….. Besoosso Lau
gracias por tus palabras, estan llenas de sabiduría y resuenan en mí
Patricia, de nada, y me alegra mucho que resuenen en tí.
Que Dios te bendiga.