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Archive for 28 abril 2009

gripeporcina2Me han preguntado en si estoy seguro o si tengo pruebas del actuar de las compañías farmacéuticas en el publicitado asunto de la gripe porcina. Es claro que si las tuviera no estaría tan campante diciéndolo. Eso es obvio. Y desde acá, desde este lejano país, aislado por accidentes naturales de tono mayor difícilmente podré probar algo relacionado con la manipulación y creación de enfermedades. Y me viene a la cabeza que la mejor manera de seguir ocultando lo que hacen es seguir haciendo dudar a la gente de su proceder y hacer crecer su poder por medio del miedo. Ya lo decía hace unas semanas atrás, antes de que apareciera esta “pandemia” que nos quitaban el poder personal con las amenazas de las enfermedades que vienen, manteniéndonos en vilo, intimidados por la llegada de eventos que no podremos contrarrestar.

En la actividad que desarrollo muchas veces me encuentro con personas que me piden que les demuestre que existe Dios, que les demuestre que existe el alma, que les demuestre que existen las vidas pasadas, que les demuestre que existen las almas perdidas y las posesiones espirituales, que les demuestre que existen las abducciones por extraterrestres, en fin, que les demuestre lo que ellos no conocen. Y yo no tengo ninguna obligación de demostrarles nada. La obligación es de ellos de demostrarme a mí que no existe Dios, que no existe la reencarnación, que no existen las posesiones espirituales, que no existe el Alma, que no existen los extraterrestres que secuestran personas para experimentar en ellas.

Yo sé que Dios existe, y que sin Él mi vida no tendría sentido y, es su problema que ellos no hayan creído para poder ver y darse cuenta de la realidad, aquella que no es evidente, aquella que no se aprecia con los ojos abiertos.

Mientras exista la posición de negar lo que no se puede tocar o ver, mientras estemos en la comodidad de menospreciar al que habla de algo que no entendemos, o mientras nos dejemos llevar por el temor ante lo desconocido seremos incapaces de ver lo evidente. Es común que algunos me expresen su incredulidad en el trabajo con las almas perdidas, por ejemplo, indicándome que son asuntos que les atemorizan y que son cosas que no son de Dios, y por ello oscuras, por ejemplo. Pues esas aseveraciones son producto del temor y de la ignorancia solamente, y por ello se les niega la posibilidad de ser conversadas y menos analizadas profunda y seriamente. Entonces, se les juzga negativamente y se niega su existencia. No existe. Lo dramático es que las almas perdidas son los verdaderos pacientes en el trabajo, almas que no descansan, que no han podido ir al lugar y espacio donde deben ir después que los cuerpos mueren, por múltiples razones, y permanecen en un estado diferente al que debieran, con gran incomodidad y sufrimiento, tanto para ellas como para sus anfitriones. Sin embargo, el trabajo terapéutico de las almas perdidas es uno altamente espiritual, en que por lo general participan ayudando nuestras deidades occidentales, como por ejemplo Miguel Arcángel.

Lo mismo sucede con el trabajo con las abducciones por extraterrestres y las consecuencias en la salud física y mental de las personas. Aunque se niegue su ocurrencia ellos existen y secuestran personas para realizar sus experimentos, y muchos se niegan a contar su realidad ante el embate de sicólogos y siquiatras que lo único que pretenden es internarlos y medicarlos químicamente para “hacerlos entrar en razón y volverlos a la normalidad”.

¿Cómo puedo tener pruebas físicas de la existencia del Alma? ¿Alguien ha pesado alguna? Pero el Alma, sabemos, es lo que somos en realidad, y no puede ser pesada ni mensurada. Pero es lo que somos.

Entonces, los que quieren que les pruebe los asuntos que les hablo se equivocan rotundamente. Son ellos los que tienen que demostrarme a mí de su no existencia. Lo mío es un asunto que va más allá de la fe. Afortunadamente recibí una educación jesuita. Ello me ha permitido aprender a reflexionar. Y eso es, entre otros muchos valores, algo que agradezco a Dios que me llevó a ese camino.

A lo mejor las compañías farmacéuticas no tienen injerencia en el asunto actual de la gripe porcina. Pero puedo permitirme el beneficio de la duda. Especialmente cuando lo que sucede hoy día se une con el poder político que busca solamente eso, el poder. Y más aún cuando en el mundo se necesita urgentemente desviar la atención de los acontecimientos económicos en países con niveles alarmantes de anomalías como es Méjico, donde la corrupción es aterradora, el narcotráfico es imparable, la carencia de millones de personas es inmanejable, y además está al lado de la superpotencia del mundo, del que pone las condiciones de convivencia, y se han autoerigido en la policía del mundo, el vigía de occidente, como dice Serrat.

Debemos reflexionar, en la prevalencia de los casos de gripe porcina. En una ciudad de 20 millones de personas como es Ciudad de México, hay 26 personas que se dice murieron por esta enfermedad. ¡¡¡26 en 20 millones!!! En Estados Unidos el presidente pidió 1.500 millones de dólares al congreso para tomar medidas contra la pandemia. Si llegan a diez los casos de contagiados en estudio en USA es mucho. El reinado del terror elevado a su más alta potencia. En Chile se confirmó hoy en la mañana por el organismo oficial responsable que no hay ni un caso confirmado de gripe porcina, ¡¡¡ninguno!!! , y se sigue hablando de la peor epidemia desde hace 100 años. Y los diarios siguen llenando páginas y páginas dedicadas a esta nueva plaga de Egipto. En España hay dos casos de contagio, y todos los periódicos hablan de la peor epidemia desde el año 1918, y alertan que aquella comenzó lentamente también pero pronto fue inmanejable, y se alegran que la OMS haya subido la alerta de nivel 3 a nivel 4. El Tamiflu se sigue vendiendo como pan caliente y los empleados en las oficinas hacen colectas para comprar vacunas para la influenza, o les piden a las empresas que se las financien, presas del terror colectivo. Recuerdo las historias que se cuentan del terror que se creó en Nueva York el 30 de octubre de 1938 cuando el cineasta Orson Welles creó un radio teatro en que difundió una supuesta invasión extraterrestre y la ciudad entró en pánico. La obra se transmitió en formato de noticiero con despachos de periodistas desde distintos lugares de la ciudad y los ciudadanos se aterrorizaron. Coparon los teléfonos de la policía y de los diarios y radios tratando de inquirir detalles del ataque con gas de los marcianos que habían aterrizado. El estado de Nueva Yersey y la ciudad de Nueva York aterrorizadas. Se repite la historia y la histeria, a nivel mundial.

El negocio entonces es quitarnos el poder y someternos. Ya Orson Welles lo probó aunque de forma aparentemente inocente. Ahora lo hacen en forma orquestada y desembozada.

Y me preguntan si tengo pruebas.

Que Dios nos bendiga a todos.

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gripeporcina1Me ha llamado la atención desde hace mucho tiempo la coincidencia entra las campañas de salubridad pública y los anuncios de las pandemias que nos azotarán, de la cual no habrá cómo escaparse y cuyos resultados serán desastrosos para la humanidad. Hace unos años fue la famosa gripe aviar de oriente lejano, hoy es otra cepa de virus llamada gripe porcina. Y todo el mundo sumido en el terror, y sin escapatoria. Nada más amenazador para el ser humano que su indefensión completa, impotentes.

Pero quiero detenerme un poco en lo que ha pasado en estos días.

Un virus, según expresan conspicuos científicos y sesudos expertos en salud pública, que ha mutado en combinación con una cepa de gripe aviar que la hace inmanejable, y que es altamente contagioso y para el cual no existe remedio alguno. Bueno, casi ninguno. El germen causante de la influenza o gripe porcina es el H5N1 que es sumamente agresivo en la industria avícola y se transmite al ser humano con nefastas consecuencias para este último. Incluso se ha tratado de hacer creer que sus consecuencias serán peores que las de la pandemia por virus de 1918, que causó muchas muertes en el mundo entero. Se dice que la influenza aviar de ese año causó la muerte de entre 50 a 100 millones de personas en el mundo entero.

Terrorífico ¿no?, alarmante ¿no?

Claro, y parece que no hay escapatoria posible. Y la figura de la parca se alza majestuosa con sus ropajes al viento y su guadaña en ristre por doquier. Los seres humanos comienzan a ponerse en los peores escenarios, propios y ajenos. Comienzan a ver a sus hijos huérfanos, desvalidos, solos frente a un mundo cada vez más duro y cruel, sin nadie que los proteja -futura presa fácil de los villanos que han conocido en vida y que juegan con ella, con los recursos, con la salud física y mental, y con el futuro de la humanidad- ante su partida inminente al más allá por los efectos de la cruel gripe porcina. Nadie se escapa al miedo creado. Nadie.

¿Pero es solamente el miedo lo que se ha instaurado?

¿De dónde vienen estas cepas de virus? ¿Cómo aparecen? Hoy ha aumentado mi suspicacia sobre estas cuestiones. Hay mucha información en internet de asuntos tan oscuros como los chemtrails, la manipulación de las cepas de virus y los procesos de desarrollo de remedios. Alarmante.

He estado leyendo muchas cosas en estos días y ha comenzado a aumentar mi suspicacia ante este embate del terror, ante este ataque de fuerzas oscuras y malvadas, en forma de virus mutante de características alarmantemente agresivas. Me llama la atención la ocasión, el momento en el que se produce, y lo ávido del sistema del periodismo mundial para incorporarse de lleno a esta noticia de primera plana. Hasta hace una semana el mundo estaba sumido en una crisis económica de magnitudes casi desconocidas. La debacle financiera seguía cobrando sus víctimas por todos lados. Economías entrando en recesión. El desempleo aumentando rápido. Sectores productivos en franca caída. Todo producto de la especulación y de la sinvergüenzura de muchos que aprovechándose del sistema y de los seres humanos que lo conformamos y cegados por su avaricia y orgullo han llevado al mundo a una desestabilización gigantesca. Hoy, eso ha quedado en el olvido, no es noticia al lado de las muertes por la fiebre porcina. ¿Para quién es conveniente ello?

Hoy, las acciones de la industria farmacéutica se han ido a las nubes. Se ha anunciado, al parecer por la OMS –Organización Mundial de la Salud- que un compuesto químico, el Tamiflú, creado para combatir (la medicina siempre combatiendo) la gripe aviar –aquella que iba a causar la muerte de miles y miles de personas hace unos cuatro o cinco años atrás- coincidentemente pareciera funcionar con la influenza porcina y entonces, ¡eureka!, las acciones de la compañía suiza Roche, su creadora, se han disparado. Además, otros dos laboratorios, Byocrist Pharmaceuticals y Novavax, han anunciado que tienen medicinas en fase de experimentación para elaborar un remedio, y ello ha bastado para un fuerte aumento de cotizaciones en la bolsa. Han ganado mucho dinero, y no han producido aún nada. Se agotan las mascarillas, guantes, y otros elementos de protección. Dinero a raudales. A raudales.

La tan publicitada gripe aviar desde que fue graciosamente descubierta hace 10 o 12 años en Vietnam y que iba a sumir al mundo en una espiral de muerte espantosa no ha matado a más gente que un resfrío común desde su aparición. Y, después que se publicitó su capacidad destructiva se produjo la noticia que el Tamiflu era la panacea. Pues bien, este remedio, no solamente no cura la gripe o fiebre porcina, sino que apenas alivia algunos síntomas del resfrío común, y ya está en las bodegas de los sistemas de salud de algunos países y pronto comenzará su entrega, con donaciones de la OMS.

Estamos asistiendo a una farsa más. A una nueva manipulación de quienes ostentan el poder, y no trepidan en lucrar con la sangre de humanos, sometiéndoles de esa manera por el miedo, por el terror.

Ya estamos acostumbrados a esas manipulaciones. Como la de las vacunaciones contra la influenza que hacen a los mayores. Sabemos desde hace muchos años que las vacunas funcionan con las bacterias y no sirven con los virus, por la alta capacidad de mutación de ellos, entre otras científicas razones. Pues bien, cada año, se vacunan a miles de personas de la tercera edad, lo que produce, por un lado, la impresión de una autoridad sanitaria preocupada y atenta, lo que se publicita con todo lo posible, y por otro lado, otra situación sin publicidad, que son los ingentes ingresos para las farmacéuticas que venden las vacunas. Buen negocio para todos. Unos ganan votos –y aseguran sus ingresos- y los otros ganan dinero.

Recuperemos el poder personal y no nos dejemos avasallar por estas manipulaciones que nos quieren llevar a sumirnos en el miedo. Nada más alejado de lo que necesitamos para seguir la vida, como es la fe en el futuro, la esperanza. La maravilla de la vida en el planeta. Unos pocos nos están quitando cada día esa capacidad de creer en el futuro.

Ya no se trata de creer en la bondad del ser humano. Solamente se trata de que comprendamos que no todos son lo buenos que dicen ser, y que la bondad de los que sí lo son les ha servido para fortalecerse y con ello pretender someternos a sus designios.

Espero que Dios nos proteja a todos de estos desalmados modernos.

Que Dios nos bendiga a todos.

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foto_medicamentos1Hoy hace un año que este espacio vio la luz. Es un aniversario, el primero. Me he dado un buen gusto al escribir de los temas que me apasionan, con la única finalidad de ponerlos en el tapete como instrumentos de reflexión para llegar adonde se llegue. Ha sido un buen año. Ya el blog está cerca de recibir 45.000 visitas, lo que indica la recepción que ha tenido de parte de todos ustedes, los que leen y hacen comentarios o envían mails.

Ha habido también hitos importantes en mi recorrido, como el de concluir el curso de terapia de vidas pasadas con mi maestro José Luis Cabouli en Argentina, incluidas las nuevas amistades -¿o son antiguas?- que en él hice. El camino se va recorriendo paso a paso, y lo voy disfrutando. También han ocurrido algunos acontecimientos poco gratos, especialmente en lo referente a asistir a luchas de poder mundano que han dejado una secuela de dolor y llanto silencioso de hombres maduros, con heridas que no se quieren restañar. Y eso es también aprendizaje, con dolor. Como el de las semillas que caen en la tierra y deben pasar por el proceso de oscuridad enterradas en ella antes de emerger como nueva y fuerte vida.

Los cambios en la vida son precedidos por períodos de crisis, sean ellas profundas o no. Y siempre después del caos que viene con ellas se producen los nuevos equilibrios, y ahí a seguir con la vida nuevamente. Hoy asistimos a una crisis que por todos lados se trata de evitar o morigerar. Pero es crisis igual, y ella entregará un nuevo equilibrio, diferente al anterior. Ahora bien, el detener la crisis significa nada más que detener los procesos de cambio para que ellos no se profundicen, y seguir entonces en forma parecida a lo que había antes. La crisis trae aparejado múltiples conflictos, y con ellos aparecen emociones como la rabia, el desaliento, la pena, la vergüenza, la frustración y desánimo, los que se van pasando del ámbito personal al colectivo. El desánimo colectivo va haciendo más difícil la salida hacia los nuevos equilibrios, porque se pierde el poder de reacción ante la situación de crisis. En suma, las gentes pierden el poder personal para producir los cambios necesarios para salir del caos.

Sin embargo, muchos aún pretenden que los cambios sean producidos por grandes masas organizadas que presionen en base al poder que emana de su número, para mantener el status quo, perdiendo de vista que la forma de producir los cambios que realmente vayan en beneficio de las personas como individuos y de ahí como colectivo de ellos es en forma personal, cambiando desde adentro, para influir entonces en los otros. Al estar en la masa no hay poder personal, se pierde, se anula.

Ya es un asunto sabido que los sistemas actuales no dan satisfacción a las necesidades de las personas que formamos parte de ellos. Los que están a cargo de los sistemas actuales tampoco dan el alto para ofrecer buenas alternativas que solucionen los problemas existentes. Los sistemas como organización han llevado al planeta a los límites que vemos hoy día. El clima ya no obedece patrón alguno; la contaminación es alarmante; la corrupción alcanza alturas insospechadas; las drogas se convierten en un lucrativo negocio que mueve economías enteras; el mercado de las armas utiliza la sangre humana para llenar billeteras de inescrupulosos de marca mayor; las industrias farmacéuticas nos tienen aterrorizados con las enfermedades descubiertas y las por venir; el poder de influencia de las grandes compañías impide cualquier reacción de cuidado de la ecología y la salud del planeta y sus habitantes dentro de los cuales estamos los humanos, etc., etc. La lista es larga y podríamos seguir gastando páginas y páginas para describir los muchos acontecimientos nefastos para el ser humano.

Las acciones como masas no sirven ya. Están obsoletas. Fracasadas. Debemos reconocer que la única forma de hacer los cambios necesarios parte del propio poder personal, construyendo cada cual su propia realidad, reclamando ese poder y no entregándolo a otros.

Hace unos días conocimos un hecho execrable, como ha sido la colusión de las cadenas de farmacias para fijar precios de medicamentos, dejando de lado la supuesta competencia por captar al consumidor. Esto nos habla del desplome de la ética en el manejo de las empresas. La comunidad reacciona como bloque haciendo un día de boicot a las cadenas de farmacias coludidas. Pero ello no tiene ningún efecto sobre ellas, porque lo que no se compra en ese día se compra al siguiente o subsiguientes. El verdadero efecto se logra con los cambios personales, pequeños, llenos de poder personal, que van modificando entonces el comportamiento y con ello las consecuencias serán mayores en el futuro. Y el verdadero cambio en el sistema debe venir de la comprensión de las gentes que el estado natural que tenemos es el de la salud y no de la enfermedad, como nos quieren hacer creer con sus campañas de marketing tanto las cadenas de farmacias como las compañías de la industria farmacéutica, y que la verdadera felicidad se encuentra dentro de cada cual y no en la pastilla tal o la medicina cual. Esos son cambios verdaderos. Los que están basados en el poder personal. Cuando se tiene el poder personal, y no se le da a una cadena o a una gragea el efecto será notorio y duradero, sin posibilidad de rearticulación de los verdaderos derrotados.

Necesitamos retomar el poder. Necesitamos quitarlo a las organizaciones que nos engañan y no nos dan lo que creemos -inocentemente- que nos deben dar. Las cadenas de farmacias deben más explicaciones a las personas. Una de ellas es el lucrativo negocio que hacen de la venta de las bases de datos de las recetas médicas a la industria farmacéutica, que es usado para gratificar a los profesionales que recetan los medicamentos de su fabricación, y con ello aumentar sus niveles de venta y por ende sus utilidades.

Pero la mayor deuda es a nivel de conciencia. En su colusión con la industria farmacéutica invierten ingentes sumas en campañas de marketing destinadas a quitarnos nuestro poder personal, queriendo hacernos creer que nuestro estado natural es la enfermedad y que nuestra felicidad depende de sus drogas y medicamentos. Eso es lo más grave. Ha sido una campaña silenciosa, soterrada, auspiciada por los laboratorios y sostenida por muchos médicos que inocentemente –o no- nos han bombardeado con la creencia de que el hombre es un ser enfermo por naturaleza, ya sea física o mentalmente, y que las enfermedades se pegan, se heredan, van en los genes y muchas otras monstruosidades que lo único que han hecho ha sido darle un poder enorme a las enfermedades quitándonos el nuestro. Financian a prestigiosas universidades para realizar estudios que demuestran cualquier cosa que quieran demostrar para vender después sus medicamentos, llenando de miedo al consumidor acerca de la nueva o nuevas plagas de Egipto. El asunto es apropiarse de nuestro poder.

En estos días vi un reportaje al mercado de los sicotrópicos y a la creación de falsas enfermedades mentales por los siquiatras en USA –y a los cuales todos en el mundo siguen- que es francamente alarmante. Eso es una muestra más de la forma de quitarnos el poder personal.

Necesitamos nuevos líderes en las empresas y en los gobiernos, nuevas gentes. Hombres nuevos. Gentes con elevados principios, con valores e ideales, con visión de servicio al prójimo, que respeten, valoren, comprendan, apoyen de verdad a las personas, y que les devuelvan el poder personal en vez de quitárselo.

Pero ellos van a llegar cuando comprendamos que sí tenemos el poder personal, el poder para producir los cambios necesarios, y que debemos conservarlo y no entregarlo a otros. Con ese cambio se producirá el cambio en el que comparte al lado nuestro, hasta hacer la masa crítica que produzca lo necesario para el cambio global.

Es necesario cortar lazos con lo que sabemos no sirve, para recuperar el poder personal y sumarlo al de otros. De ese modo somos responsables con la vida que se nos ha regalado.

Que Dios nos bendiga a todos.

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