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Archive for 3 julio 2009

¡Arriésgate!

¿Se imaginan qué sería del mundo si hubiere imperado el ¡cuídate! en vez del ¡arriésgate!? marcopolo

Nada de lo que conocemos existiría, incluidos nosotros, ya que nuestros padres hubieron de arriesgarse alguna vez a entablar alguna relación entre ellos para que pudiéramos ser engendrados, no importando la calidad de dicha unión en este análisis, sino importando solamente que se produjo.

Me imagino a la madre de Marco Polo negándole el permiso al joven veneciano porque el viaje al Oriente lejano le iba a traer dolores, malestares, peligros, incomodidades. Dormir bajo las estrellas; viajar azotados por el viento bajo un sol inclemente; atravesar montañas nevadas; desiertos calcinados; ríos caudalosos; enfrentar temporales de agua y vientos huracanados; pasar hambre, sed, frío y calor, etc. ¿Qué hubiera sido de la aventura del fantástico viaje de este aventurero si no hubiese sido alentado a llevarlo adelante?

En la vida hay que arriesgarse para vivirla.

En la actualidad hay muchas personas que viven vidas angustiantes, planas, insatisfactorias; no pueden dejar lo poco que tienen para ir por lo mucho que quieren. Muchas veces se nos quitan cosas que tenemos y el lamento por la pérdida es profundo, hay llanto, dolor y penas. Sin embargo la mano del Invisible puede actuar en esa ocasión dejándonos livianos para emprender alguna aventura, para iniciar algún descubrimiento de lo mucho que nos espera. Culturalmente estamos condicionados a acaparar, a atesorar, a juntar, llenándonos de objetos, recuerdos, ropa, comida,  e incluso personas, que no necesitamos para nada. Y cargamos la mochila con todo ello lo que hace más dificultoso el viaje. Y a veces la mochila es tan voluminosa que nos hace encorvar la espalda y no permite que podamos dar vuelta la cabeza para mirar atrás y aprender del camino que hemos recorrido.

Hoy se escucha por todos lados la palabra “Cuídate“, como muestra de afectividad. Sin embargo siempre digo que él único efecto de esa palabrita es generar miedo inconsciente en el auditor. Cuando me lo dicen a mí pregunto ¿Me cuido de qué?, y normalmente el que lo dice se sorprende. Claro, no lo piensa, es solamente una moda. ¿Me debo cuidar de qué?: ¿de los delincuentes?, ¿para ello debería salir con una armadura o con un arma presta a disparar a la calle?; ¿de las enfermedades?, ¿para ello debería salir en una burbuja aséptica con micrófono incorporado para comunicarme con el otro?, ¿o no debería dar la mano a nadie, ni menos besar a mis seres queridos, y ni pensar en un beso en la boca?; ¿de los accidentes del tránsito?, ¿cómo evitar que aquel disipado beba todo un día y de pronto tome su auto y me arrolle en la vereda frente a mi casa?

No, la palabra cuídate es tenebrosa. Mejor cuando te despidas de alguien dile: “te quiero mucho”, va a dar mucha energía positiva. Yo siempre digo “que Dios te bendiga”. Y no me importa en qué Dios crea, o si cree o no en Dios. No, solamente yo le deseo lo mejor, en una dosis de ánimo. Y si cree en Dios pido para que ese Dios -el que sea que él o ella crea- le traiga todo lo bueno que necesita.

Muchas veces me dan ganas de decir “arriésgate”, para que salga a vivir la vida, para que salga a conocer el mundo, para que comience a hablar con el del lado, para que dé las gracias y reciba de vuelta una sonrisa. Ese es el riesgo, vivir la vida.

Arriésgate a caminar sobre la pandereta, como cuando eras pequeño, antes que te dijeran “ten cuidado porque te puedes caer”. Es preferible decirle ahora a tu niño interno “sé cuidadoso y mira bien donde pisas para que llegues al otro lado”. Eso le enseña a tomar riesgos, y a tomar la vida en sus manos, no conociendo los límites antes de conocer el territorio como se quiere que hagan siempre los niños. Cuando teníamos 10 meses comenzamos a levantarnos del suelo y a poner la cabeza en alto. Eso es un riesgo. Si no hubiéramos sido alentados a caminar andaríamos aún a gatas.

¿Cómo conocer el amor en la vida si no te arriesgas a vivirlo?

¿Cómo conocer otros lugares del mundo si no te arriesgas a viajar?

¿Cómo conocer la maravilla de lo que encierran los libros si no te arriesgas a leerlos?

¿Cómo vivir la maravilla del conocimiento si no te arriesgas a la soledad del estudio persistente?

¿Cómo conocer la maravilla que encierra la otra orilla del río si no te atreves a nadar?

Es posible que los riesgos de vivir la vida te intimiden. Más aún si has tenido experiencias dolorosas anteriormente. Sin embargo, el dolor es parte del aprendizaje, y a veces llega para sacarnos del letargo y remecernos un poco -o mucho- y nos demos cuenta de hacia dónde es conveniente que nos movamos.

Arriésgate a vivir la vida, merece ser vivida. Piensa un instante en la aventura de Colón y en las consecuencias que ello tuvo. Y en las condiciones en que se aventuró. Arriésgate.

Que Dios nos bendiga a todos, especialmente cuando nos arriesgamos.

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