Feeds:
Entradas
Comentarios

Archive for 5 septiembre 2010

La piel es el órgano más extenso del cuerpo, y sus función principal es ser la frontera entre lo que somos y el entorno. Sin embargo, la piel tiene además algunas otras funciones importantes, como por ejemplo servir para la respiración del cuerpo, especialmente cuando alguna mala función de algún miembro del éste, como riñones, intestino o pulmones, requiere de asistencia. Esa función la realiza fundamentalmente por la transpiración, y es una forma de eliminar toxinas. La piel también realiza una labor sensorial importante, ya que es un órgano especial del tacto, y también permite percibir la temperatura ambiente y actuar como termorregulador. También la piel expresa emociones, como por ejemplo, el sonrojarse al experimentar una situación embarazosa o vergüenza, o palidecer de sorpresa, o poner la piel de gallina ante alguna de expectación o miedo, o placer. Y también tiene como función, en forma muy importante, servir como estimulador sexual.

Por las múltiples funciones, extensión y alcance es dificultoso interpretar los significados de los síntomas que se presentan en la piel, ya que además de las funciones específicas que presenta este extenso órgano hay una componente subconsciente muy importante en sus manifestaciones. La piel es nuestra frontera externa, pero es también nuestra expresión hacia ese mundo externo, y nos habla de la forma en que hacemos contacto con él. A grandes rasgos, los problemas de la piel expresan las dificultades que tenemos en ese contacto con el mundo que nos rodea, siendo una componente activa de ellas la dificultad que tenemos, a menudo, en aceptarnos a nosotros como somos. A menudo somos los peores jueces de nosotros mismos, y unos verdugos muy crueles para la ejecución de las sentencias que nos dictamos.

Sin duda alguna que la poca o nula comprensión que los profesionales de la dermatología tienen de las posibles consecuencias de esta realidad y de la importancia del subconsciente en la producción de los síntomas, y a la alocada realidad que vivimos en que la necesaria belleza es perseguida por todos los medios, como peldaño de aceptación, medida de éxito y fuente de recursos monetarios –mixtura que supone la vida resuelta- hace que la profusión de químicos, cremas, cirugías y otros artilugios, sean utilizados para resolver los asuntos que vienen desde muy dentro y se manifiestan en lo que se ve por todos, en la piel.  La cosmética además, consigue hoy aparentar lo que no se es, lo que implica, en el mundo actual, una gran victoria. Es que ser como se es puede no asegurar la “felicidad” futura.

Dentro de las afecciones de la piel está la psoriasis. Este síntoma consiste en una inflamación de color rojo, con la aparición de escamas blancas (dermatosis eritematoscamosa), con un ligero brillo. Las zonas del cuerpo donde se presenta son generalmente los codos y las rodillas. También pueden observarse en el cuero cabelludo y en la parte baja de la espalda. Puede afectar también la zona de las uñas. No es contagiosa ni tampoco pone en peligro la vida de la persona afectada.

En mi experiencia personal, la psoriasis nos habla de una persona con una alta sensibilidad, y especialmente con un fuerte temor a ser herido. Por ello, y de manera anticipatoria desarrolla una forma de protección,  en forma de “coraza”, aunque es evidente que detrás de una superficie dura hay un interior blando. Las escamas parecen decirnos que existe la necesidad de cambiar pronto de piel, para presentarnos de una manera diferente. Llama la atención que la psoriasis se presenta en mayor medida en los codos, como una forma de hacer patente que el problema de “abrirse paso a codazos” requiere de revestimientos especiales.

La psoriasis produce, por lo general, un cierto nivel de retraimiento en quienes la sufren. Ello puede llevar a temer entablar relaciones amorosas, como también a simplemente sociabilizar. Es un camino seguro al aislamiento. ¡Qué coincidencia!

No se conoce hasta la hora un tratamiento absolutamente eficaz y rápido  para este síntoma de la piel. Sin embargo, confiar en las propias capacidades de dar y recibir amor, ser capaz de correr la aventura de seguir al corazón en el camino de las relaciones, aunque ellas causen heridas profundas; aceptar que detrás de una apariencia que puede no ser atractiva conforme los cánones sociales hay una belleza incomparable que puede ser compartida con otra persona que puede estar esperando para dar y recibir la belleza y bondad propias; correr el riesgo de ser vulnerable, para no tener necesidad de utilizar la coraza irredenta, pueden ser algunas acciones que pueden hacer disminuir los síntomas. La vida es hermosa y merece ser vivida a fondo, aunque queden marcas.

Que Dios nos bendiga a todos.

Read Full Post »

Este artículo es una reedición del publicado el 20 de agosto de 2008.

Ayer me estremecí al conocer la muerte por suicidio de una médico siquiatra en Chillán, la ciudad donde pasé parte de mi infancia y juventud y a la que guardo tanto aprecio. La noticia apareció en el diario La Discusión de Chillán el 19 de agosto de 2008.

Sin lugar a dudas que las muertes por suicidio son doblemente dolorosas, pensando en los deudos, seres que se quedan sumidos en la pena e impotencia, y en el muerto, cuya alma no logra el descanso. Cuando una persona se quita la vida el alma sale despedida del cuerpo y no puede volver a él. Esto lo puedo explicar de la forma siguiente: cuando alma y cuerpo están vibrando a la misma velocidad permanecen unidas, y cuando el cuerpo ya no tiene vida, el alma, que vibra a una velocidad superior no puede “acoplarse” a éste. Entonces, el alma, lo que verdaderamente somos, observa el cuerpo inerte, y sumida en su anterior estado de angustia, desesperación, miedo, odio o rabia, se le agrega la confusión por estar vivo, pero en otro plano, diferente del que conocemos como plano físico, dándose cuenta que no solucionó nada con la decisión que adoptó. El alma se sume en la desesperanza e impotencia, abatimiento y frustración, y entonces es incapaz de ver la Luz, el espacio donde vamos una vez que abandonamos el plano físico citado. Como no puede ir a la Luz esa alma se queda anclada a algún lugar o deambula durante largo período de tiempo, buscando algún cuerpo en el cual alojarse para buscar continuar lo que cree es “la vida”. Es posible que el alma migre de diversos huéspedes buscando solución para su situación de desesperanza.

Cuando las almas de los suicidas encuentran un cuerpo donde alojarse pueden intentar provocar en el que los cobija doblegar su voluntad –recordemos que estas almas se encuentran en la confusión total, y las más de las veces no reconocen estar en un cuerpo ajeno- llevando a la persona anfitriona a repetir los comportamientos que tenía en su truncada vida y que le llevaron a la solución que encontró. Quiero hacer notar que las almas no saben lo que hacen, no tienen conciencia del mal que están haciendo, ya que no logran captar que no es su cuerpo. Ruego que observen que en ese estado no se puede razonar en la forma en que lo está haciendo usted, el lector en este momento, por lo que el análisis debe ser prudente, sin juicios, y de mucha flexibilidad. De otro modo el asunto pasará a ser inentendible y se descalificará.

Cuando se toma contacto con las almas de los suicidas manifiestan, por lo general, que ellos causan en las personas que los llevan a cuestas, cuadros de depresión más o menos agudos, y tratan de inducirles a que repitan su experiencia, el suicidio. Por eso, muchos depresivos manifiestan que durante sus períodos más tensos observan y analizan las situaciones más fáciles o conducentes a quitarse la vida. Por ejemplo, si están en una ventana calculan si la caída será suficientemente alta, o si los barrotes o vigas podrán sostener su cuerpo si se cuelgan. Es normal que las almas de suicidas manifiesten que su cuerpo original murió por mano propia hace varias décadas o siglos. Todo un calvario para esa alma extraviada.

Los hospitales, consultorios, cárceles, bares, moteles parejeros, centros de acogida, centros de reclusión, clínicas, manicomios, morgues, cementerios o lugares de antiguos sufrimientos son lugares propensos para la existencia y actuar de las almas perdidas. Esto es sabido desde antiguo. Por ello, las personas que trabajan con personas en condiciones de insalubridad mental están propensas a la invasión de estas almas suicidas. Los médicos siquiatras están doblemente expuestos por lo tanto. Siempre se recomienda que las personas se protejan adecuadamente, diariamente, antes de estar o trabajar en esos lugares. Y nunca se deben llevar niños pequeños a estos lugares, especialmente cuando pueden tener pena.

El caso más reciente del actuar de estas almas de suicidas se da en Tongoy, donde una seguidilla de casos ha conmocionado al país en el último tiempo. La historia de alcohol, violencia física y drogas en la que se desenvuelve la juventud de escasos recursos económicos de ese balneario hace propensa la situación. Por ello es que se repiten los casos, sin encontrarse desde lo racional alguna explicación.

El asunto entonces no está radicado en el funcionamiento del sistema nervioso ni en tal o cual glándula ni en las hormonas ni en los genes ni en lo que los suicidas comen, sino en otras causas que no pueden ser mensuradas y son por ello descalificadas por la ciencia que en su arrogancia ha desterrado estos asuntos al baúl de la superstición e incultura, pero no pudiendo dar explicaciones plausibles a esta situación que parece estar siendo cada día más frecuente.

Que Dios nos bendiga a todos.

Read Full Post »