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Archive for 8 marzo 2011

La meditación es un ejercicio personal, que consiste en establecer un estado de relajación consciente, liberando al meditador del continuo asedio de la mente, la eterna parlanchina, que no cesa su cometido de producir pensamientos tras pensamientos, distrayéndonos continuamente, y sacándonos de nuestro centro. Meditar tiene comprobadamente muchos beneficios, entre los cuales puedo mencionar como principales los siguientes: disminución de la tensión diaria (stress), mejoramiento de la memoria, disminución de la tensión sanguínea (presión), aumento de la sensación de paz y tranquilidad, aumento de la espiritualidad y conexión con lo divino. Hay algunos que plantean que meditar mejora el sistema inmunológico. De cualquier manera que sea, la meditación solamente aporta beneficios al ser humano, y su práctica no está reservada a ascetas ni a gurúes ni a maestros espirituales, y puede ser practicada por cualquier persona, a cualquier edad. Deepak Chopra –autor entre otros libros de “Las siete leyes espirituales del éxito”-cuenta en sus libros que él aprendió de niño a meditar, y lo mismo enseñó a sus hijos a muy tierna edad, lo que les benefició en su desarrollo personal.

A continuación me permito dar unos consejos para bien meditar, que puede el lector acomodar a su realidad.

  1. Buscar un lugar silencioso, reservado, en que la luz sea tenue, y no haya aparatos electrónicos, alarmas ni teléfonos, incluido celular. Puede ser conducente poner una música muy suave.
  2. Sentarse cómodamente, considerando que se estará en esa posición un considerable espacio de tiempo, en el cual no es conveniente sentirse incómodo, ni tampoco hay razón para estarlo, ya que la meditación no es un castigo para pagar presuntas culpas.
  3. Se puede también prender una vela –comprobando de que quede en lugar seguro mientras se consume-, y hacer una oración a quién tú quieras, pidiendo protección y guía en la meditación.
  4.  Idealmente buscar una silla o un sillón confortable, y no cruzar manos ni pies. Idealmente poner las palmas de las manos hacia arriba, como recibiendo la energía del Universo. Puede hacerse la meditación acostada/o, pero esta posición presenta el inconveniente de facilitar el quedarse dormida/o. Eso tampoco está mal, pero no permite lograr completamente el objetivo de la meditación. Los pies asentados en el piso. Puede ser descalza/o o con zapatos cómodos.
  5. Algunos plantean que la mejor hora para practicar la meditación es recién al despertar, ya que se evita la posibilidad de quedarse dormido.
  6. Ya acomodada/o, y con los ojos cerrados, tomar algunas (dos a cinco) respiraciones muy profundas, lentas, para ir centrándose. Llenar completamente los pulmones, hasta más debajo de las costillas, y soltar lentamente el aire. Practica el observar cómo entra el aire lleno de energía a los pulmones, y cómo sale llevándose lo que necesita salir. Fija tu atención en un punto en el entrecejo, o en el corazón.
  7. Cuando inspires comienza a contar lentamente hasta diez. Luego sueltas el aire también lentamente, contando hasta diez. Repite este procedimiento por un par de minutos o hasta que completes las cinco respiraciones.
  8. Ya aquietada/o, comienza a cantar un mantra, repetidamente. Una alternativa puede ser “Om”. Otra alternativa es cantar lo que te sea cómodo, por ejemplo, “yo soy amor”, “yo soy divina/o”, “yo me amo”, o lo que quieras y te haga sentido. El cantar –en silencio- algún mantra logra distraer a la mente para que deje de parlotear y puedas entonces entrar en este espacio sagrado de silencio, en que aumentará tu conexión con lo divino.
  9. Permanece cantando por unos cinco minutos y luego permanece en silencio por otro espacio similar. No te preocupes por el cálculo de los minutos, porque sin duda sabrás internamente cuando se cumplan. Si no lo sabes la práctica te ayudará a hacerlo.
  10. Cuando la mente comience con sus atropellados pensamientos comienza a entonar tu mantra nuevamente, por otros cinco minutos, y luego solamente escucha. Puedes repetir esta secuencia las veces que desees.
  11. Puedes meditar el tiempo que desees. El tiempo que lo hagas estará bien, sin duda. No hay una forma ritual de hacerlo, solamente es bueno meditar.
  12. Una vez finalizado el tiempo mueve lentamente tus dedos de manos y pies, después mueve lentamente manos, brazos y pies, y abre tus ojos lentamente. Cuando estés lista/o incorpórate también con delicadeza, cuidándote, lentamente.

En mi experiencia la meditación diaria contribuye a aumentar la intuición, y sin lugar a dudas a mejorar el carácter y a disminuir la ansiedad. Nunca he sentido la necesidad de meditar en la posición de loto, sino que sencillamente sentado como describí más arriba. Una vez que entres en la práctica de la meditación podrás ir descubriendo otras realidades que con seguridad se presentarán ante ti. Hay una frase muy importante en el desarrollo personal, y que siempre compruebo su veracidad: “cuando está listo el alumno aparece el maestro”, que por lo demás no es otra cosa que un planteamiento de la física cuántica y que dice relación con el cambio de los receptores neuronales, para abrirse a otras realidades. La práctica de la meditación te abrirá a otras realidades. Todo un desarrollo personal.

Que disfrutes la meditación.

Que Dios nos bendiga a todos.

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