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Archive for 22 agosto 2011

Hoy lunes 9 de septiembre de 2013 hemos sufrido lo mismo que todos los años. Los burócratas haciéndonos creer que somos su prioridad. Es sólo su ego, su codicia de poder.

Hoy lunes 22  de agosto de 2011 se ha levantado aún de noche la mayor parte de los habitantes de este país. Los estudiantes, incluso los más pequeños, aquellos que son recibidos en el parvulario para que sus padres puedan ir a trabajar. Los trabajadores -y trabajadoras, especialmente de casa particular- que deben atravesar Santiago en la locomoción colectiva para llegar al lugar donde laboran diariamente se levantaron cuando aún la temperatura seguía bajando, para salir, de noche al paradero. Los estudiantes, los que están en clases, corriendo, perseguidos por sus madres, para poner en su mochila algún alimento, aún de noche, para llegar a tiempo a la escuela. Los niños y niñas en los furgones escolares, adormilados, aturdidos, mirando las luces de la ciudad a través de los vidrios con sus ojitos delicados.

En las ciudades de Chile, a medida que están ubicadas más al sur amanece más tarde. Hoy, el sol, si lo hubo, debió aparecer a las 8:35 (8:03 hrs. hoy 9 septiembre 2013) en Puerto Montt, en Puerto Aysén aún más tarde y en Punta Arenas cerca de las nueve de la mañana.

Pero hay algunos contentos.

Los funcionarios de gobierno que quieren hacer creer a las gentes –que ya no creen- que su preocupación principal es el pueblo y su bienestar, que para eso tienen vocación de servicio público. Esos mismos funcionarios de gobierno que han creído que con estas medidas administrativas cumplen con la premisa de la preocupación por la gente.

Los burócratas de siempre, que influyen en estas medidas que afectan a la gente, basados en estudios inexistentes de rendimientos y ahorros energéticos, en disminución de las tasas de ocurrencia de delitos contra las personas y otros inventos encargados de realizar a algún bien remunerado instituto o centro de investigación, del cual también son dueños, o amigos de los dueños, o pertenecen a la coalición política del que lo encarga y lo paga. Así dice lo que es necesario que diga. No harán caso eso sí de los serios estudios que atestiguan disminución de la productividad, aumento de tasas de accidentes, irritabilidad, somnolencia. Esos hay que esconderlos. Para eso tienen práctica, como escondieron los estudios que no favorecían la construcción de HidroAysén.

Los funcionarios que esperan votos para la próxima elección, que pretenden seguir atemorizando al personal con el temido racionamiento eléctrico, para dar cabida a proyectos anacrónicos, reñidos con el medio ambiente, en vez de sentar las bases de una política energética moderna y revolucionaria, amigable con el planeta Tierra y sus habitantes, respetuosa del deseo de las gentes de tener un mejor lugar donde vivir.

Los accionistas de las empresas mineras que aseguran la provisión de energía para sus actividades contaminantes y poco respetuosas, de las cuales obtienen minerales por los que tributan poco y otros más escasos por los cuales no tributan simplemente.

Los accionistas de los bancos, que ven con alegría que los créditos que han otorgado no corren riesgos, y seguirán ganando los jugosos intereses provenientes de prestar los dineros que les entregan generosamente las AFP.

Los especuladores de la bolsa, que miran maravillados los crecientes índices y rendimientos, y compran y venden conforme sus códigos, señales y datos.

Los ejecutivos de las mineras y de los bancos, que aseguran sus jugosas remuneraciones y bonos.

Los acomodados que regresarán a sus casas con luz de día para mantener la salud practicando deportes como el golf o la natación (falta un poco para que se cumpla esto para todos, excepto los que tienen piscina temperada, al aire libre).

Los empleados de todas las corporaciones mineras y bancarias, que respiran aliviados al tener noticias que los números de las empresas fuentes laborales seguirán azules, y seguirán recibiendo los sueldos con los que pagar a fin de mes las hipotecas, las tarjetas de crédito, los créditos de consumo, las mensualidades de los colegios y universidades y los seguros de vida. Para seguir en esta vida, asegurada contra todo. Excepto contra los cambios sociales.

Mientras, los niños de Chile siguen con sueño. Sueño de tener un país mejor, más justo y solidario.

Que Dios nos bendiga a todos, y especialmente a nuestros niños.

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