Feeds:
Entradas
Comentarios

Archive for 4 agosto 2012

Anti-cáncer

Hace unos momentos atrás encontré en una de las redes sociales una foto con varias frutas y con un sugerente título: “Anti cáncer, súper frutas”. En el artículo adyacente  a ella se detallan los nombres de algunas frutas y sus propiedades para combatir el cáncer, y otra serie de supuestos atributos individuales que la ciencia se ha encargado de elevar a alturas que causan admiración. Este tipo de “ayudas” que personas bien intencionadas se encargan de difundir sin temor ni reflexión, llevan en su seno una creencia que es bastante perjudicial para la salud personal y colectiva, y que se basa en varios hechos. El primero de ellos es que llevan la difundida ideología que la enfermedad hay que combatirla, asunto propio de la medicina científica alópata occidental que nos ha enseñado que para todo síntoma hay un “anti”, o hay que crearlo –asunto del que se encargan con diligencia los grandes laboratorios farmacéuticos de los países del llamado primer mundo-. Lo segundo que lleva escondido esta difusión de propiedades es que la enfermedad es ajena al dueño del cuerpo, y se produce siempre por causas externas, todas visibles, medibles y cuantificables. A la larga lista de agentes externos culpables de las dolencias humanas  ahora se ha agregado la comida, y los componentes de los más sanos alimentos, que, según la medicina, son los causantes de muchos males del mundo. Así, la sal es la responsable de la hipertensión, el azúcar de la diabetes, la grasa del colesterol y otra larga lista que escuchamos recitar hasta en las campañas de marketing de productos de dudosa calidad y procedencia, que nos tratan de vender como los grandes salvadores de nuestra amenazada salud. Lo tercero es que este tipo de campañas llevan aparejado la sensación de indefensión por la carencia, debido a que en ciertas partes del mundo no se conocen algunas frutas, normalmente por razones climáticas o geográficas. Entonces, la sensación que deja la campaña es que si no hay una fruta hay peligro.

El cáncer no se produce por lo que comemos ni por lo que dejamos de comer o porque no hay ciertos alimentos en nuestra región. Ninguna enfermedad se produce por la comida. Es cierto que si padezco de diabetes la ingesta de azúcar produce un desequilibrio inmediato. Si padezco hipertensión la sal no ayuda en nada. Si tengo el colesterol elevado comerme un chancho gordo con cuero obviamente me producirá una gran alteración corporal, y así para muchas dolencias. Pero el azúcar no me produjo la diabetes, la sal no es la responsable de mi hipertensión ni el chancho el causante de mi arterioesclerosis. No. Definitivamente no.

La enfermedad no es material en su origen y es nada menos que la acumulación en el tiempo de los desequilibrios que tenemos en la vida, de los conflictos que no hemos sabido resolver ni menos evitar, de no tomar los caminos que se nos presentan para recorrer y quedarnos en las sendas encharcadas y pedregosas conocidas, por ese simple hecho: ser conocidas. Cuando no soltamos las amarras de lo que nos esclaviza; cuando no sacudimos las alas para volar a otros lugares donde nos esperan valles de verdes pastos y arroyos cristalinos, y nos quedamos en la misma tierra yerma y agostada; cuando hacemos lo que otros quieren que hagamos; cuando nos creemos como ciertos los reglamentos que otros en su avaricia y codicia han creado para su propio beneficio; cuando nos quedamos donde no nos quieren bien y somos maltratados; cuando esperamos lo que nunca llegará; cuando seguimos haciendo lo mismo esperando resultados diferentes. En fin, cuando no hacemos lo que tenemos que hacer en la Vida el Alma grita a través del cuerpo.

Hay asuntos que son dignos de observar cuando aparece una enfermedad, pero para esa observación hay que ser valiente, y no culpar a lo del exterior, como los alimentos. La enfermedad es natural en el hombre ya que en este mundo polar al existir el estado de salud existe la enfermedad; como el día y la noche y como la vida y la muerte. Entonces, cuando se presenta la enfermedad es necesario salir de la ignorancia en que nos mantenemos y permitirnos adentrarnos en nosotros, en nuestra vida, en nuestras acciones y circunstancias, en nuestros afectos y en nuestros desencuentros, en nuestras características personales y en la manifestación de ellas, o en la no manifestación. Eso es lo que sana, la búsqueda de lo que nos pasa y de lo que nos ha pasado. Hay que dejar el orgullo para dar paso a la humildad de la introspección y pedir ayuda, y atreverse a recorrer el camino.

La enfermedad, como dijo el Dr. Bach, hace ya 100 años, no podrá ser derrotada con los medios materialistas, por el simple hecho que no es material en su origen. Es tiempo que comencemos ya a darnos cuenta de ello y a actuar en consecuencia.

Que Dios nos bendiga a todos.

Read Full Post »