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Archive for 28 octubre 2013

profesoraEl karma es una oportunidad para reparar aquello que en alguna oportunidad hicimos en contra del amor, amor por el prójimo, por el planeta, por una comunidad, por nosotros mismos. Y hay ciertas profesiones que hablan claramente respecto a esto. Pero también las hay para quienes crean su propio karma, o karmas grupales, sociales, o regionales.

Las personas que escogen trabajar en el área de la salud son por lo general aquellas que vienen a equilibrar acciones pasadas que no fueron nada de amorosas. Un médico que se dedica en cuerpo y alma a la cirugía reparadora –como mi maestro José Luis Cabouli- puede estar reparando las vidas en las cuales segó cabezas y miembros, causando muerte y desolación. Sin embargo, si se usa el talento de cirujano para beneficiarse más allá de lo éticamente aceptable se está creando karma. Un médico que en esta vida se dedica a la neonatología puede ser un indicio claro de que en otra existencia se dedicaba a los abortos, por ejemplo. Es asunto de observar con detención qué es lo que se hace.

Pero también se crea karma. Un médico que se dedica a la extracción de órganos de cuerpos de personas que han sido plagiadas –robadas, secuestradas- para venderlas al mejor postor está adquiriendo también una deuda que tendrá que saldar en alguna oportunidad. Dejo a su criterio la validez de lo que llaman muerte cerebral para destrozar a una persona para sacarle sus órganos e implantarlos en uno o más receptores.

Un abogado que hace de la mentira, la suplantación de pruebas, y el perjuro su forma de enfrentar los pleitos está creando claramente deudas que seguramente deberá más temprano que tarde equilibrar.

Una profesora que trabaja con niños, enseñando, acompañando, guiando, protegiéndoles, con certeza está cumpliendo el compromiso de pagar lo adeudado en otra vida. Por ejemplo puede haber sido un hombre que robaba niños para venderlos como esclavos, o a parejas sin hijos. O puede haber sido una mujer que vendía los propios.

La relación con el poder es una de las fuentes de karma más poderosas. Muchas veces a las personas les son dadas las oportunidades para que se encuentren en esas posiciones poderosas, para que tengan la oportunidad de desplegar sus talentos y dones personales en bien de la comunidad en que se desenvuelven. Sin embargo, por lo general los seres humanos abusan de las posiciones de poder, creando con ello una deuda que tendrán que venir a saldar en su oportunidad.

Por ello, cuando nos encontramos en lugares, situaciones, posiciones o profesiones que sentimos son una carga dolorosa y nada gratificante es necesario pensar que es posible que se nos haya puesto ahí para equilibrar acciones pasadas, o simplemente estamos ahí para manifestar nuestro amor por nosotros mismos y por los otros, creando un mejor mundo donde vivir.

Y es posible que tú mismo hayas decidido estar ahí, aunque no lo sepas.

Que Dios nos bendiga a todos.

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¿Desarrollo?

ChimeneasTenemos que pensar el país que queremos, el mundo que queremos. Y primero lo debemos construir en nuestro interior. Es ese el mundo que les hemos tomado prestado a los que vienen tras nuestro, ya no a nuestros nietos sino a nuestros hijos. El grito de alerta ya no se escucha lejano en el futuro, se escucha aquí mismo, ahora.

Cuando digo en el interior es, en efecto, dentro de cada uno. Mientras dentro nuestro sigamos creyendo que con el modelo de apropiación de la naturaleza, que valora las armas, la guerra, las luchas, las peleas, el poder, la autoridad y la jerarquía del más fuerte, y que hace de la racionalidad una forma cruel de controlar a quien escapa de sus formas, seguiremos creando este mundo lleno de injusticias, miedos, dolor y escasez.

Tenemos obligadamente que centrarnos en nosotros, en nuestro corazón y en nuestra alma para ver el país y el mundo que queremos. Eso requiere más valentía que mandar una tropa a reprimir a quienes no están de acuerdo con el modelo imperante, porque significa detenerse en el quehacer y abrirse a la posibilidad de cambiar entendiendo que el otro tiene los mismos derechos que yo tengo, y que no puedo por la fuerza obligarle a las deberes que le quiero imponer.

Es necesario pensar en la forma de desarrollo que necesitamos. No podemos seguir destruyendo la naturaleza, contaminando ríos, lagunas, lagos y el océano. No podemos seguir destruyendo glaciares y agotando el agua para producir metales. No podemos seguir contaminando valles con cenizas peligrosas.

El desarrollo basado en la sobre explotación de la naturaleza exige más sobre explotación: las mineras demandan más electricidad para destruir aún más el medio ambiente, y la producción de electricidad sigue de atrás en su destrucción como una loca carrera al cementerio.

Y ¿cuál es el objetivo del desarrollo? Por de pronto no es la felicidad del ser humano. No tiene más objetivo que más desarrollo. No hay futuro en ese desarrollo apartado del ser humano ancestral, puro, limpio y sano que llevamos dentro.

Entonces, reflexionemos y manifestemos interiormente el país y el mundo que queremos construir en nuestro actuar ético. Así podrá manifestarse externamente nuestro interior.

Que Dios nos bendiga y nos proteja.

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