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Archive for 28 octubre 2014

DepresiónSe comprende la depresión como un concepto que está compuesto por varios síntomas que abarcan desde un simple abatimiento hasta la apatía total de un ser humano. Es un trastorno del estado de ánimo. Hay muchos que consideran que este síndrome (conjunto de síntomas) es artificial y que lo que padecen las personas pueden ser diferentes estados emocionales en que la tristeza es una de las principales. Pero, para efectos del análisis aceptemos la depresión como un síndrome de síntomas corporales, que va acompañado de paralización de la actividad, apatía generalizada, melancolía, sensación de infelicidad y culpabilidad. Los síntomas corporales más conocidos son: irritabilidad, cambios de humor repentinos, tristeza, ansiedad, pérdida del placer sexual, taquicardia, inapetencia, estreñimiento, trastornos menstruales, baja de tono muscular, trastornos del sueño, pérdida del ánimo, cansancio, dolor de cabeza, llanto incontrolado, ideas de ruina (económica, laboral, financiera, amorosa), dolor de espalda y pérdida de interés general en todos los ámbitos. Hay que tener cuidado en los síntomas porque no son copulativos, es decir, no aparecen todos los descritos juntos en una persona. Puede ser que alguien no sienta tristeza, pero sí un decaimiento y pérdida de interés en lo cotidiano, y se retire de sus actividades hasta antes normales.
Hay un par de aspectos importantes en la depresión sobre los que es conveniente llamar la atención, y que son por un lado la culpabilidad y por otro la tristeza y necesidad de llevar una vida diferente a la que se ha llevado. Es una retirada hacia adentro, en que se hace el depresivo reproches internos –y a veces exteriorizados- buscando perdón, y una lucha interna entre lo que se ha sido y se es contra lo que se desea ser. El profundo anhelo de llevar una vida distinta, y no poderlo concretar por la razón que fuere genera esta lucha silenciosa y profunda.
La depresión es más común entre las mujeres que entre los hombres, y entre las que han vivido relación de pareja que en las solteras. Se estima que afecta entre el 12 % y el 20 % de la población.
Es frecuente que se desencadene un proceso de depresión como se ha descrito cuando suceden eventos como los siguientes: muerte de seres queridos, desilusiones sentimentales, conflictos laborales, problemas interpersonales, jubilación no asumida, pérdida de trabajo, problemas económicos o financieros, quiebras, perturbaciones por pésimas noticias, vivir tragedias personales como asaltos, agresiones físicas y verbales, y accidentes graves.
Es necesario llamar la atención sobre un punto importante, y es que muchas personas atraviesan por estas situaciones y no se les desencadena una depresión. La explicación es que las causas de la depresión son fundamentalmente internas antes que externas. Y pueden ser de larga data. Estas causas pueden ser, entre otras, las siguientes: rigidez de pensamiento que lleva a una incapacidad de cambiar, apego al pasado ya ido, miedos, soledad, preocupaciones, tristeza, frustraciones (de todo tipo), dificultad de comunicarse con otros, dependencias afectivas, pesimismo recurrente, tensión nerviosa, y pérdida de vitalidad.
Thorwald Dethlefsen y Rüdiger Dalhke en su famoso libro “La enfermedad como camino” plantean que lo que en realidad deprime al depresivo puede ser una de estas tres causas:
a. La agresividad bloqueada y no exteriorizada, que al final de dirige contra uno mismo. La agresividad dirigida contra uno mismo encuentra su expresión más clara en el suicidio.
b. La responsabilidad rehuida. La depresión es una forma de rehuir la responsabilidad, y ella está alimentada por la culpa escondida. El miedo a asumir la responsabilidad está en primer término en todas las depresiones que se producen cuando la persona tiene que entrar en otra etapa de su vida. Ejemplo de ello es la depresión post-parto.
c. Renuncia, soledad, vejez, muerte. El depresivo es obligado por la vida a enfrentarse súbitamente al otro polo de la vida, la muerte. Todo lo vivo, como cambio, movimiento, relación social y comunicación es arrebatado al depresivo y se le ofrece el polo opuesto a lo vivo: apatía, soledad, pensamientos sobre la muerte. El conflicto radica en que se teme tanto a la vida como a la muerte. La vida activa trae consigo culpabilidad y responsabilidad y es justamente lo que se trata de evitar.
La depresión nos hace sinceros: hace visible la incapacidad de vivir y de morir.
La depresión es claramente la resistencia al cambio. Es la manifestación de la existencia de fuertes apegos, y ellos impiden el crecimiento personal. Nos atan al ayer, y el pasado es lo que cerré, lo que quedó atrás. Es pena de amor. Cuanto más apego tenemos más fuerte es la depresión y el apego se basa en el temor y la inseguridad, por ello la depresión es la experiencia constitutiva del desapego.
Creo que una vez que superamos la depresión salimos embellecidos.
Hay un aspecto al que quiero referirme brevemente y es que en mi experiencia terapéutica gran parte de las depresiones son causadas porque cargamos con energías extrañas a nosotros en nuestro campo vibratorio. Ellas son por lo general almas perdidas, que son aquellas almas –o fragmentos de almas- de personas depresivas y ya muertas que por alguna razón no siguieron el camino natural de ir a la Luz una vez que el cuerpo falleció, y que se quedan en este plano paralelo, invadiendo nuestro campo luminoso, y provocando desórdenes conductuales. Dentro de las razones pueden estar los trabajos de brujería que nos afectan, ya sean dirigidos a nosotros o a parientes cercanos y que por ende nos afecten por cercanía. Así, el alma perdida de un suicida ejercerá presión para que el anfitrión se suicide a su vez. El alma de una persona que murió en soledad ejercerá presión para que sienta esa misma soledad. Y el alma de una persona muerta de tristeza forzará al anfitrión a sentir esa misma tristeza.
Recordemos que los lugares en que más se encuentran estas almas errantes o perdidas son los hospitales, clínicas, morgues, cementerios y otros lugares de este estilo. Por eso, es fácil ir a una intervención quirúrgica y volver a casa con uno o más huéspedes indeseados, lo que puede suceder a las parturientas.
La sanación de este depresivo pasa por sanar al huésped, es decir el alma perdida, enviándolo a la Luz. Una vez hecho esto, el anfitrión, es decir la persona deprimida, sana inmediatamente.
Que Dios nos bendiga a todos.

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