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Archive for 15 noviembre 2014

imagesrfgtrLa medicina ancestral, la de las culturas llamadas aborígenes, entienden muy bien el concepto de fragmentación del Alma, y sostienen que ello es lo que produce enfermedades. En el chamanismo la recuperación del fragmento del Alma constituye parte fundamental de su visión y práctica de la sanación: el chamán viaja al inframundo a recuperar y liberar ese trozo de Alma para devolverlo al paciente, quien al completarse restablece su equilibrio y su salud. Simplemente es así. En nuestro país, la medicina mapuche, que no tiene una palabra para denotar “enfermedad” ya que según ellos el tener la palabra llama la realidad –y no tuvieron nunca clases de PNL ni escucharon a Humberto Maturana-, nos indica que cuando el cuerpo enferma es porque el hombre ha sido intervenido, afectado en su voluntad y su Alma ha sido robada. El machi (o la machi) viaja a ese mundo paralelo donde está el Alma prisionera, incluida la “cueva del brujo”, para rescatarla y traerla de vuelta, ayudado además por el uso de plantas sagradas como el canelo, el palqui o el laurel.
Es en el Alma donde están almacenadas nuestras memorias de tantas y tantas vidas, es donde están grabadas la suma total de quienes hemos sido en otras encarnaciones, de nuestras experiencias, lo que nos va definiendo en nuestros cuerpos y formas de vida. Todas las experiencias quedan registradas en el Alma. El Alma, lo que somos en realidad, nunca muere, y conforma nuestra individualidad y define nuestro carácter.
El fenómeno de la fragmentación del Alma es un concepto milenario que los antiguos comprenden muy bien, y que ha quedado plasmado en el vocabulario popular metafóricamente, por ejemplo: “se me partió el Alma cuando me dejaste”, “te fuiste y algo en mí se murió”, “sentí que se me fue el alma al suelo”, “ese hombre es un desalmado”, “dejé mi corazón con ella”, “me siento vacío”, “siento un vacío en mi corazón”, “un trozo de mí se fue cuando él murió (se fue, me abandonó)”, y muchas más. Frases como estas describen claramente la condición de fragmentación del Alma.
Cuando vivimos situaciones angustiantes, experiencias cercanas a la muerte, apremios físicos como torturas, violaciones, asaltos, golpizas, secuestros u otros acontecimientos traumáticos, abandono de seres queridos, muerte de seres amados, despidos de trabajos, cambios no deseados de ciudad o país, como el exilio, y otras situaciones por el estilo, hay una gran probabilidad de que nuestra Alma se fragmente y un trozo de ella se quede en el lugar en que sucede el acontecimiento. Y dejamos de estar completos, ya no estamos enteros, algo nos falta. Los traumas físicos o emocionales pueden ser causa de “admitir” un trozo de Alma ajeno a nosotros, una posesión al final, especialmente los que consideramos internamente como amenazas para nuestra vida. Dentro de ellos podemos mencionar como frecuentes las intervenciones quirúrgicas en que perdemos la conciencia por la anestesia. Es como dejar el cuerpo abandonado. También las donaciones de órganos, ya sea como receptor o dador, al igual que las amputaciones de miembros pueden causar fragmentación. Afectación de algo muy personal como son los genitales, ya sea en forma de violación, incesto, mutilación, o abusos como los que vemos se denuncian a diario, son causales de fragmentación muy seria.
Siempre hay que escuchar al paciente atentamente, porque siempre el paciente dice lo que le pasa: no hay que interpretar nada, porque es literal. Es necesario aprender a escuchar en silencio y no hacer juicios ni interpretaciones alambicadas. Solamente basta escuchar.
La persona afectada siempre va a describir su situación de fragmentación del Alma. Puede decir por ejemplo que está o se siente vacía, desconectada, que siente que no es ella, o que no tiene interés en la vida o que el corazón está vacío, o que anda perdida por la vida, sin encontrar rumbo. Es necesario aprender a escuchar. Y a observar su realidad. Por ejemplo, quienes sufren por este fenómeno, bastante común por lo demás, se ven afectados habitualmente por la depresión, por la pérdida de interés en participar en asuntos sociales convirtiéndose en solitarios y callados, por la reticencia a entablar relaciones amorosas, o a buscar y mantener un trabajo. Observar y escuchar es la clave.
Quienes trabajamos en este fenómeno, recuperando Almas, jamás hacemos juicios de valor a la persona que llega, y solamente preguntamos. Yo aclaro además que no es mi papel juzgar ni condenar a nadie, y que solamente me limito a ayudar a quienes me lo piden.
El fenómeno de la fragmentación del Alma es muy común, y puede producirse a cualquier edad en el ser humano. Entenderlo puede significar grandes ahorros de tiempo y dinero en tratamientos.
Que Dios nos bendiga a todos.

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sexto-sentidoNo es primera vez que escribo o hablo sobre ello. Ni va a ser la última. Por allá por el año 98, cuando tuve las primeras experiencias con la técnica terapéutica de las regresiones, quedé sorprendido con el fenómeno y con la importancia que pueden tener en nuestras vidas las posesiones por espíritus ajenos. Una posesión espiritual puede llevar nuestra vida por una vereda completamente diferente a la de nuestra voluntad, por más fuerte que parezcamos ser. El trabajo terapéutico que realizo con las Almas posesoras me ha llevado a profundas reflexiones sobre las creencias que he tenido sobre la vida, la muerte y la vida después de la muerte, así también como lo que he pensado sobre la conciencia y las consecuencias de nuestros actos. Con el acercamiento al chamanismo y a las medicinas ancestrales he tenido la fortuna de comprender el fenómeno de la fragmentación del Alma y los atrapamientos de la conciencia en episodios dolorosos y traumáticos del pasado, que constituyen verdaderos hitos que marcan el presente, con todas las consecuencias que ello puede tener. Tengo el convencimiento profundo después de años trabajando con cientos de pacientes que los espíritus posesores existen y que las técnicas que utilizo en el trabajo funcionan.
El temor a tener que cambiar las creencias, lo que lleva a quedarse sin un marco de referencia y un poste en el cual afirmarse, y la ignorancia, unida al fanatismo religioso, lleva a muchos a pensar que las posesiones espirituales son malignas, infernales, oscuras, fantasmales y terroríficas. Es cierto que las hay de este tipo, pero en su inmensa mayoría son solamente Almas, como la suya o la mía, que no han podido, no han sabido o no han querido ir a la Luz, a seguir el camino que seguimos todas las Almas una vez que el cuerpo que nos ha alojado en la vida muere. Como siempre digo, mi verdadero paciente es la entidad alojada en el campo vibratorio de la persona que me pide ayuda, ya que es un prisionero, que está atrapado en este plano manifestando el mismo estado anímico y emocional que antes de dejar su cuerpo original tras la muerte de éste, asunto que pudo ocurrir meses, años o décadas atrás. He tenido experiencias con entidades cuyos cuerpos originales han muerto hace más de 100 o 150 años, ¡más de un siglo! Esta entidad cautiva no evoluciona a la par que su anfitrión, y muchas veces entorpece, dificulta o anula el crecimiento y educación de este. El no ir a la Luz las priva de la propia evolución como Alma, ya que no pueden acceder al plano “superior” donde se regenera la energía, se restañan las heridas, se recibe amor, comprensión y cuidados, y se prepara para una próxima experiencia terrenal, o donde sea. No tienen progreso espiritual.
La desposesión espiritual tiene resultados inmediatos en las personas. Y además esos cambios permanecen en el tiempo. Los síntomas por los que llega la persona que consulta pueden ser físicos, emocionales, mentales o espirituales, y pueden remitir instantáneamente.
La desposesión espiritual necesita valentía para enfrentarse a lo desconocido, a entidades sufrientes, a traumas inimaginables, a crueldades que van casi más allá de lo soportable, a dolores profundos y a escuchar acciones de bajeza indescriptible. Es un trabajo para valientes. Hay entidades de todo tipo, y muchas de ellas se vuelven después de un tiempo en tiranos que tratan de hacer prevalecer su voluntad por sobre la del dueño del cuerpo, llevando a situaciones límite o trágicas.
Un Alma que no va a la Luz puede ser capturada y convertida en esclava, para ser enviada a alguna persona a causarle daño, ruina, o muerte. Ese es el trabajo de magia negra tan recurrente y conocido en nuestros países. Muchas veces son utilizadas también para hacer amarres de parejas, para inducir quiebras económicas y producir enfermedades. Incluso se utilizan para llevar maldiciones familiares, las que se transmiten de padres a hijos, por ejemplo.
El Alma prisionera no tiene conciencia de que está ocupando un cuerpo que no le pertenece. Cree que es el suyo, ya que no muchas veces no asimila que el propio murió anteriormente. Algunas almas se resisten a ir a la Luz, y en su testarudez hacen del trabajo de desposesión uno cansador y hasta agotador, pues se niegan a dejar a sus anfitriones. Muchas veces esas almas son parientes que no quieren despegarse por un mal entendido amor familiar. Hay que explicarles con mucha calma lo que sucede y lo que están haciendo, ya que quiebran la ley del libre albedrío al poseer un cuerpo sin autorización del dueño que una vez que se da cuenta de ello reclama su libertad.
Las almas que se quedan en este plano tratan muchas veces de seguir con lo que estaban acostumbrados a hacer cuando su cuerpo tenía vida. Muchos están confusos, infelices, frustrados y muchas veces rabiosos. En el estado de Almas perdidas no tienen nada que los satisfaga y tampoco tienen energía para cambiar su estado deplorable. Entonces comienzan a producir estragos en los anfitriones.
¿Ha notado en usted o en personas cercanas cambios súbitos de humor, de comportamiento, de forma de pensar o actuar?, ¿ha visto cómo se transforma un ser querido cuando consume una copa de alcohol? ¿Ha escuchado decir que alguien no parece el mismo? Bueno, estas pueden ser claramente indicios de presencias extrañas en el campo vibratorio de usted o alguien que conoce. La desposesión espiritual puede ser una buena terapia para liberar las almas perdidas y lograr paz y armonía en la vida.
Que Dios nos bendiga a todos, incluidas las posesiones espirituales.

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Ayahuasca

ceremonyHace pocos días atrás recibí un comentario sobre un programa de TV sobre una “secta” cuyo líder sacrificó una guagua de pocos días en un ritual, y en que se responsabilizó de esos terroríficos y torcidos comportamientos a la ayahuasca que según el reportaje esta gente consumía como droga alucinógena en forma habitual. Al final de cuentas según la tele, todo lo que pasó en un pequeño villorrio cerca de Viña del Mar estuvo provocado por la ingesta de ayahuasca.
La ayahuasca es una enredadera propia de la selva amazónica, que crece como liana o enredadera adosada a árboles de mayor tamaño. Su nombre está compuesto por dos palabras, en quechua, a saber: aya, que significa muerte, y huasca, que significa soga. En nuestro país hemos conocido siempre las huascas como aquellos instrumentos hechos de correas de cuero de animal, o simple cordel, que adosadas a un palo sirven para pegar a los caballos, mulas o burros para que apuren el tranco. También era común antiguamente dar castigos a los niños con estas famosas y terroríficas huascas. Entonces, ayahuasca significa simplemente soga de la muerte. Los curanderos o maestros ayahuasqueros preparan personalmente la ayahuasca que dan a sus pacientes hirviendo en agua por horas trozos de la planta. He sabido por boca de alguno que su preparación les lleva días, lo que es todo un ritual en sí mismo. Cada maestro de la selva tiene su propia receta de preparación.
ayahuascaLa ayahuasca es conocida por toda la gente del Amazonas como una planta sagrada, y constituye parte fundamental de la medicina tradicional amazónica, y su uso se pierde en la memoria de los tiempos. La medicina indígena, de cualquier parte del mundo, considera la enfermedad física como resultado de un desequilibrio, normalmente espiritual, y desde esa perspectiva la planta actúa sobre la conciencia para lograr el ansiado nuevo equilibrio del paciente, que lo lleve a una situación de bienestar físico. Siempre la ayahuasca se consume medicinalmente en una ceremonia, dirigida por un chamán o maestro que es el guía del proceso. Es común que la ayahuasca sea preparada con otra planta llamada chacruna o chacrunita, que es la encargada de potenciar las visiones que se suelen tener durante el proceso de acción de la planta. La cantidad de la poción que se ingiere es siempre del tamaño de aproximadamente una taza de café, y tiene un sabor amargo y algo ácido. Los efectos de la planta se comienzan a hacer sentir aproximadamente a los 15 minutos después de beberla, y pueden durar entre 4 y 7 horas. La planta conecta con otros planos de la realidad, planos sutiles y paralelos, pero nunca se pierde la conciencia de este plano ya que hay un estado de vigilia reducido, y no provoca alucinaciones. Sí se tienen visiones, pero no del tipo como las de las drogas recreativas. A los chamanes que conozco les molesta que acudan a sus ceremonias personas que van a tener experiencias de viajes y alucinaciones como hacen con las drogas que consumen, ya que la planta es medicina, y no droga. Bajo sus efectos hay una alteración corporal importante y es muy difícil permanecer de pie, y caminar cuesta mucho. Por eso es inverosímil la versión de que los de Colliguay cometieron el homicidio bajo los efectos de la ayahuasca.
La ayahuasca es una planta de conocimiento y visión. Una vez que comienza a hacer sus efectos se abre el canal del inconsciente y entran en juego muchos factores que no van en orden lógico, lo que abre el portal a la dimensión paralela, donde está la información atávica, donde se produce la conexión con lo profundo, la sombra y los arquetipos. Puedo decir que se ingresa en el inframundo y puede salir todo lo malo, lo llamado jucha (hucha) que es energía pesada o pesante, que puede verse reflejado en seres que pueden parecer monstruosos. Puede suceder en oportunidades que se entre en un estado de “purga”, produciéndose vómitos, en los cuales se siente se expulsan las juchas que se liberan. Pero no siempre se vomita. Puede suceder en ocasiones que se necesite defecar continuamente.
La ayahuasca es utilizada por los curanderos de la selva amazónica como una planta sagrada para ayudar a los que acuden a ellos a superar los procesos de enfermedad, a solucionar los problemas, a sanar asuntos antiguos, y se usa tanto para mejorar de enfermedades físicas como psíquicas. Puede ser usada con fines de búsqueda de visión, asunto común en los chamanes, y también para resolución de conflictos personales y familiares. Un uso particularmente eficiente de la planta es para tratar y remover trabajos de brujería (también jucha), tan comunes en estos lados del mundo y que tantos sufrimientos y sinsabores causa a quienes son objeto de ella.
La ayahuasca está incorporada en la sabiduría de la medicina de los pueblos originarios y su uso es inmemorial. La planta sagrada o planta madre es una planta que permite sanación y autoconocimiento. Hoy hay centros medicinales en el Amazonas donde acuden personas adictas a tratar las fármaco y droga dependencias, así como también la depresión, con bastante buenos resultados.
La ayahuasca es una planta sagrada y no es droga. Poco a poco se irá venciendo el enorme daño que hace la arrogancia de la medicina occidental alentada por las farmacéuticas y otros interesados en mantener a la población enferma o sumida en el miedo a la enfermedad, y podremos verla como lo que es, medicina para el cuerpo y el Alma.
Que Dios nos bendiga a todos.

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