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Archive for 10 abril 2014

crisis de pánicoHe tratado de buscar en internet algo creíble de las crisis de pánico. Pero siempre llego a lo mismo: a la desregulación de alguna sustancia que actúa a cierto nivel en la corteza cerebral o en otro lado, producida por disfunciones desconocidas, pero fuertemente influenciadas por el estrés. O sea nada. Ni una razón valedera, ni una causa, ni una explicación. Tratamiento: medicación, drogas, aturdimiento corporal y emocional.
Hoy, las crisis de pánico son, según me cuentan, y veo, bastante frecuentes y recurrentes. A veces llega alguien a consultarme por eso. Se pueden definir como episodios de terror intenso, con sensación de que viene la muerte, o algo muy grave y doloroso está por ocurrir, o nos ocurrirá. Las más de las veces la gente dice algo como “nunca me había pasado, yo no era así”.
En el mundo actual, la emoción predominante es el miedo. Está presente en todas nuestras actividades, en nuestras acciones, en nuestro vocabulario, en nuestro trabajo, en los seguros, en los planes de salud, en el pensamiento invariable en el mañana: vivimos en el futuro y no en el presente. Todo lo que se hace se hace pensando en el futuro, no en el vivir el presente. Este vivir en el futuro, con toda la carga de incertidumbre que tiene –y que cada día es mayor por la destrucción del planeta, la sobrepoblación, la fragilidad del sistema económico imperante, la enfermedad, la vejez y otras amenazas modernas- provoca en nosotros una angustia de tal magnitud que terminamos presas de este monstruo llamado el mañana. Queremos dominarlo todo, que nada se escape de nuestro control, que nada se aparte un ápice de lo que pensamos que es bueno, que es normal y que es conveniente para nuestro devenir en la tierra.
Pero la vida no es así.
La certidumbre no existe.
El temor al futuro nos desgasta energéticamente, nos hace vulnerables. Y cuando sucede algo que nos saca de la tranquilidad y nos envuelve en el terror se producen las debacles en el campo luminoso. Dejamos de ser nosotros, para dejar campo libre a otras energías que nos pueden invadir, porque estamos sin defensas. La medicina mapuche habla de que cuando estamos en desorden entre el cuerpo y el alma dejamos el campo propicio para ser inundado por otras energías, y eso es lo que hay que limpiar para retornar al equilibrio de la salud. Las medicinas ancestrales saben esto y los hombres y mujeres medicinas saben cómo actuar en estos casos. Hay que limpiar.
Voy a explicar algo referente a ello. Normalmente se nos mete miedo con que las almas de muertos son energías malas, de baja vibración, demonios, y muchos hablan mal de ellas, y les temen. No es así. En mi experiencia, las almas de las personas muertas, especialmente aquellas que han muerto en estado de terror, en estado de shock, en forma intempestiva, quedan en un estado de confusión de tal magnitud que no atinan a seguir el camino establecido para ellas, y permanecen en ese estado aterrado. Con pánico. Y los terapeutas les temen, porque no las conocen, y hablan de demonios. No, son iguales a usted o yo, pero con su camino perdido.
Entonces, en un episodio de crisis de pánico, lo normal es que una de estas almas se manifieste. Esa alma entró en el campo luminoso de la persona afectada porque esta persona bajó su vibración producto de algún episodio de crisis, ya sea por temor, por alguna pelea, por presenciar un acto violento, por presenciar accidentes fatales, por penas profundas, por dolores emocionales. Por cualquier causa que le genere una pérdida de su energía vital, que las hay muchas. Y en ese momento ha quedado el campo propicio para esta intrusión. Luego, cuando pasa algo en vida de la persona hace que gatille el actuar de esa alma, por afinidad con la situación, y entonces esa alma recuerda el episodio de su muerte, con el mismo pánico, con el mismo terror de la situación original cuando su cuerpo murió, y se desata la “crisis de pánico”.
El asunto es tratar a esta alma, esa es el verdadero paciente. Una vez que se libera, que se envía a la Luz, donde no hay juicios ni condenas, sino solamente el amor de Dios, el paciente original sana, y se acaba la crisis de pánico.
No le temas terapeuta a las almas perdidas, ayúdalas, y ayudarás a tu paciente original. Confía en tus medios y acompaña.
Que Dios nos bendiga.

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